Preocupa la ola de robos en Recoleta

Ayer desvalijaron un local de ropa y hace días asaltaron un supermercado en Callao y Quintana; los vecinos denuncian arrebatos
El diseñador Daniel Casalnovo está preocupado. Ayer le robaron sacos de su local de Guido 1736 por un valor que roza los 110.000 pesos y 23 garantías de trajes para casamientos de 500 pesos cada una. Ahora piensa en vender su auto para poder seguir. "Tengo cuatro hijos, cuatro colegios que pagar y cuatro bocas que alimentar", se lamenta.

El robo al local de Casalnovo no es una rareza. En el barrio de Recoleta los casos se repiten en varios comercios. Incluso muchos vecinos afirman que la ola delictiva se extiende también a los peatones, a quienes les roban carteras, bolsos y cadenas con sólo estirar la mano desde una moto o una bicicleta.

Casalnovo es diseñador de ropa de etiqueta para hombres. Llegó ayer a la madrugada a su local y se encontró con la puerta violentada. Adentro, un sector de percheros estaba vacío. "La alarma empezó a sonar y eso asustó a los delincuentes, si no, me robaban el local entero", dijo a LA NACION.

El miércoles pasado, el supermercado Disco de Callao y Quintana fue asaltado antes del cierre por varios delincuentes. El hecho ocurrió cerca de las 21 y se llevaron la recaudación del día. El barrio entero está conmocionado por el episodio y es tema obligado en las conversaciones entre vecinos. La policía confirmó que los autores fueron tres ladrones que lograron reducir a la seguridad del supermercado y accedieron a las cajas de atención al público. Los tres delincuentes fueron detenidos por personal de la comisaría 17a.

A media cuadra del local de Casalnovo se encuentra El Cencerro, una tienda de artículos para caballeros que hace dos meses sufrió un robo que le quitó a su dueño, Alberto Alemany, más de la mitad de la mercadería que había en el lugar.

"Un vecino vio salir a cinco personas a las 3 de la mañana con bolsas de consorcio y avisó al 911, y después a mí", contó Alemany, que vive a media cuadra del local. "No sabemos cuánto sonó la alarma porque tuvieron la paciencia de desarmarla, así que después de eso se llevaron tranquilos medio local", agregó.

Alemany estaba sorprendido: "Había ocho candados entre las rejas y los rompieron todos, realmente no sé cómo lo hicieron sin que nadie escuchara nada. Se llevaron camisas y pantalones en grandes cantidades, y la caja registradora".

El local tiene 38 años en el barrio, y si bien a lo largo de su historia ha sufrido otros asaltos, éste fue el que más pérdidas dejó a su dueño. "Por suerte nosotros somos los que fabricamos la ropa y teníamos en el depósito una cantidad suficiente como para reponer todo, si no hubiéramos tenido que cerrar", dijo.

"El barrio está asustado", suspiró María Luz del Villar, una empleada del local de calzado femenino Prego Outlet, de Callao 1744. "Hace una semana me robó una chica de 21 años que vive en la otra cuadra", y agregó: "La pesqué justo cuando se iba, porque el taco de una bota se le salía por debajo de la campera".

A la buena de Dios

Los comerciantes toman ciertos recaudos para evitar sufrir un ilícito. "Cuando somos dos, una siempre está afuera", contó Villar, y señaló el botón que tiene para abrir la puerta. "Sé que es un poco discriminatorio, pero yo decido a quién le abro. Igual, puede venir uno bien vestido y robarme, estamos a la buena de Dios", indicó.

Aníbal, el encargado de un quiosco y locutorio de Quintana y Callao, mostró otro costado del delito en el barrio: "Por la ventana veo todos los días cómo pibes en moto o bicicleta les roban las carteras a las mujeres. Policías por acá no hay después de que cierra el banco de la esquina".

Juana Brandan es encargada del local Home Collection, en Callao casi esquina Alvear. Desde la gran vidriera observa lo que pasa en la calle: "Hace unos días venía un tipo vestido como para ir al gimnasio en bicicleta. Desde la calle, justo en la puerta del local, estiró la mano y le quiso arrancar la cartera a una señora mayor. No llegó a robarle, pero la mujer tuvo que ir al hospital porque sufrió un golpe terrible", relató.

En el local, Brandan toma todos los recaudos posibles para prevenir un mal momento. A las 14, cuando ya no hay tanto movimiento en la calle, cierra con llave la puerta durante dos horas. "Siempre tratamos de ser dos o tres las que estamos atendiendo y nunca queda una de nosotras sola".

"No quiero ni pensar qué les puede pasar a los comercios o a nosotros mismos si un supermercado con vigilancia privada y mucha gente adentro no puede impedir un robo", dijo Catalina, una vecina de 65 años. Mientras Catalina hablaba, Ana María Moreno, otra vecina del barrio, acotó: "Nosotros andamos con mucho cuidado porque tenemos miedo. Yo saco la basura y miro para todos lados, me persigno antes de salir y vuelvo a entrar lo más rápido que mis piernas me dejan".

Qué dice la gente

MIRIAM SOUTO

Decoradora

"Desde que robaron en mi edificio tomo muchos más recaudos cuando salgo. Pero ahora hasta dentro de casa hay que estar atenta."

KARINA FIGUEREDO

Ama de casa

"En este barrio cuando está la policía es como si no vieran lo que pasa. Cada vez veo y escucho más robos."

HECTOR BONEIRO

Comerciante

"Hace unos meses sufrí un robo a mano armada. Desde ahí la medida que tomé para prevenir el delito fue comprarme una pistola."

LAURA WITTE

Diseñadora de moda

"Todos sabemos que por la zona hay mucho robo. Sobre todo ahora se meten las motos en contramano y te quitan el bolso."

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