Preocupa en el PJ de Jujuy el crecimiento político de Gerardo Morales

L cruzada del senador contra la violencia y la discrecionalidad con que las organizaciones piqueteras K manejan cuantiosos fondos públicos, es vista con malos ojos en el oficialismo, que teme una derrota electoral en el 2011.
La resonancia nacional alcanzada por la agresión al senador Gerardo Morales y sus implicancias en el orden local son motivo de preocupación en el bloque de diputados del Partido Justicialista, donde hay posturas encontradas frente a la cuestión pero una preocupación común: cómo crece la imagen del jefe radical a partir que se enfrentó a la dirigente piquetera K Milagro Sala.

Esas tendencias se crisparon cuando la Legislatura realizó la semana pasada una sesión especial para repudiar los hechos de violencia ocurridos en el Consejo Profesional de Ciencias Económicas. Algunos diputados del PJ, sobre todo los más afines a Sala -que no son pocos en la bancada oficialista- se opusieron a aprobar una resolución de repudio con nombre y apellido y aceptaron votar la iniciativa radical de mala gana, empujados por la tremenda tormenta política que desataron las denuncias del senador. Además, quedar "pegados" con un episodio que se ganó la repulsa generalizada en Jujuy y en todo el país, sería de tontos, se oyó susurrar en el recinto legislativo. Contra la espada y la pared, los legisladores del oficialismo quisieron quedar bien con Dios y con el diablo repudiando los hechos de violencia pero elogiando la tarea de las organizaciones sospechadas, sancionando una declaración cuyo texto atribulará a los historiadores dentro de algunos años.

Otros levantaron la mano con gusto no solo porque ideológicamente están en las antípodas del experimento con la pobreza que hace el kirchnerismo en Jujuy, sino porque son conscientes de cuánto terreno ha perdido la política partidaria a manos de las organizaciones sociales y piensan que se hace necesario un recorte de alas a fin de evitar que sigan adquiriendo poder y hegemonizando el control de los pobres, imprescindibles para ganar elecciones.

Pero a ambos grupos, ese trámite parlamentario les causó evidentes molestias. Convencidos que esta expresión de solidaridad no hace sino engordar el aprovechamiento político que dicen hace Morales de lo sucedido, tuvieron que convalidar con su voto lo que al senador le venía como anillo al dedo. Y tuvieron que hacerlo, valga la popular metáfora, con la cara llena de risa.

Ya lanzado en la carrera por la gobernación, Gerardo Morales ganó un extraordinario protagonismo en el orden nacional y se adjudicó odios pero también muchas adhesiones entre los jujeños que están hartos del patoterismo y la impunidad, frente a la completa inacción de los cuadros gobernantes. Que ese rédito ponga en peligro la perpetuidad del PJ en el Gobierno ya no es una especulación desmesurada sino un miedo concreto que corre como hielo por las espaldas de algunos compañeros.

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