Preocupa la falta de preservación para el área de cría de la merluza

La Nación dispuso ampliar el área de veda para la pesca de merluza. Pero aún no adoptó medidas para preservar dos zonas de reproducción y cría de la especie.
La ampliación del área de veda para la pesca de merluza hubbsi que dispuso la semana pasada la Nación, restringe aún más la operación de la flota pesquera, aunque sigue dejando abierto el ingreso de buques a dos zonas que, según el Instituto de Investigación y Desarrollo Pesquero, sería esencial proteger para la preservación del recurso.

Se trata del Golfo San Jorge y de la zona de esfuerzo restringido ubicada frente al puerto de Rawson donde, probadamente, existe una alta concentración de ejemplares juveniles, ya que son áreas de reproducción y desove de la especie.

La semana pasada, la Subsecretaría de Pesca de la Nación dio a conocer la disposición 243/08, ampliando aún más el área de veda permanente para la pesca de merluza, que ya se extendía a lo largo de una gran franja que va desde el sur de Buenos Aires hasta casi Puerto Deseado, en Santa Cruz.

"Incorpóranse al área de veda establecida en junio de 2000 (…) la mitad norte de los cuadrados estadísticos números 4160, 4260, 4261 y 4262", expresa el texto firmado por el responsable del área, Gerardo Nieto.

Todos esos cuadrantes se ubican aproximadamente, a la altura de la Península de Valdés.

Fuentes de la industria pesquera marplatense hicieron notar que si bien en esta nueva área vedada hubo juveniles, en los últimos tiempos se estaban encontrando ejemplares de buena talla comercial.

Por eso, ante la medida, algunas cámaras les hicieron llegar alguna que otra queja a las autoridades.

Es que el informe científico que justificó la ampliación de la veda data de enero de 2008, por lo que algunos sostienen que, casi nueve meses más tarde sus resultados, serían relativos.

Más aún si se tiene en cuenta que hasta los mismos científicos que hicieron el estudio se lamentaron en su momento de haberlo iniciado 15 días más tarde de lo aconsejable, ya que eso podría haber alterado la calidad de la información reunida.

Por ese motivo hay quienes aseguran que haber impuesto una veda en base a datos de hace casi 9 meses sería poco eficaz, sobre todo en un momento en el que en esa zona no se estaba detectando presencia de juveniles.

La medida también reactivó las demandas para que de una buena vez, se actúe en base a las recomendaciones que ya formuló el Inidep para aquellas zonas sobre las cuales sí existe información consistente acerca de la vulnerabilidad de la especie y los riesgos que suponen la pesca comercial.

Es el caso del golfo San Jorge -compartido por Chubut y Santa Cruz- y la zona de esfuerzo restringido ubicada frente a Rawson, donde existe una significativa flota de buques exceptuados para poder operar en medio de la "gran veda".

Ambos lugares son de reproducción, desove y cría de merluza, por lo que las capturas que se producen allí constituyen una verdadera amenaza para la supervivencia de la especie.

Existen numerosos informes científicos del Inidep que indican claramente que las mayores concentraciones de juveniles están en el golfo San Jorge y frente a Rawson.

"Se cierran sectores en los que hay ejemplares de buen tamaño y no sucede lo mismo en otras áreas donde es evidente que hay que actuar", le indicaron a LA CAPITAL fuentes de cámaras pesqueras locales.

Se sabe que tanto en el golfo como frente a Rawson, por el estado gonadal y el tamaño de los ejemplares existe una gran cantidad de merluza en estado de desarrollo, por lo que la pesca allí provoca un daño "potencial enorme" en el recurso.

Lo que agrega más preocupación aún es que la flota exceptuada para operar en la zona restringida, que originalmente era considerada artesanal, en los últimos años fue incrementando su capacidad de captura y potencia. Incluso hubo años en los que llegó a pescar 35 mil toneladas de merluza, en temporadas en las que estaba autorizada a capturar sólo 13 mil.

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