Preocupa a España la ley de medios

La administración de Zapatero está en alerta por el avance de la iniciativa oficial; inquietud por los negocios de Telefónica
Una fuerte preocupación invade los despachos del gobierno español ante la flamante ley de servicios audiovisuales que avanza en el Congreso Nacional. España visualiza que los negocios de su empresariado se encuentran amenazados por las modificaciones que se proyectan en el sistema de medios y de telecomunicaciones, y buscará caminos para que la Casa Rosada se haga eco de sus inquietudes, según supo LA NACION de altas fuentes del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

El gobierno español, dijeron fuentes de la administración madrileña, ha puesto la lupa principalmente sobre el caso Telefónica, que, en virtud de avanzar la ley tal como ha sido redactada por el Gobierno, vería condicionada su participación en el negocio que subyace a la nueva normativa: la provisión del denominado triple play (es decir, el servicio de telefonía, Internet y televisión por un mismo ducto).

Además, si es que la ley se aprueba tal como ha sido presentada en la Cámara baja, la empresa debería desprenderse de su participación en Telefé y en otros canales en el interior del país en el plazo de un año.

"Telefónica queda en una situación difícil con la actual ley", admitió ante LA NACION un encumbrado funcionario español, de trato directo con Zapatero. Desde la empresa, de todos modos, evitaron las opiniones. Voceros de Telefónica de Argentina dijeron ante la consulta de LA NACION que la firma no haría comentarios sobre el caso.

El cuadro de situación que observa España es por demás complejo. Por un lado, la nueva ley introduce la posibilidad de que las empresas de telecomunicaciones ingresen en el mercado audiovisual y puedan tener licencias de radiodifusión, algo prohibido por la actual normativa.

Pero por el otro, impone una serie de restricciones. Entre ellas, la que establece el artículo 38.2.c.: la prohibición para que una misma firma sea titular de un canal de televisión abierta y de un servicio de cable. Si Telefónica, que es propietaria de Telefé y de otros ocho canales de aire en el interior, quisiera brindar servicio de cable para ofrecer el triple play , debería desprenderse de varios de esos canales.

Otro factor suma preocupaciones para los españoles: es el que atañe a la nacionalidad de los titulares de las licencias. A las telefónicas se les aplicará la ley de bienes culturales en lo que atañe al transporte de contenidos a través de Internet. La ley de bienes culturales obliga a los medios de comunicación a tener un 70 por ciento de acciones en manos de argentinos. Telefónica quedaría así obligada a abrir su participación accionaria si es que pretende ofrecer el triple play .

La preocupación se agrava cuando se mira a la competencia: Telecom. Esta empresa está en un proceso de reconfiguración accionaria a partir de la disposición argentina para que los socios italianos de la firma se retiren de las operaciones en el país. ¿Quiénes ingresarían en ese lugar? La nómina incluye a una multiplicidad de empresarios, algunos ligados al kirchnerismo.

El tiempo que se establece para reestructurar las operaciones también despierta inquietud en España. La ley, en el artículo 159, obliga a los grupos a vender los canales, señales o radios que excedan los topes en el plazo máximo de un año. Esto abre la puerta a que quienes quieran comprar lo hagan amparados en sus conexiones con el poder y a un precio más bajo que el de mercado.

¿Cómo piensa actuar España en este escenario? Desde Madrid se observan de cerca los artículos 23 y 24 de la ley. Estos dicen que las restricciones para la participación extranjera en la provisión de servicios audiovisuales no se tienen en cuenta cuando, según tratados internacionales, exista reciprocidad entre los países. España ha puesto la mira sobre este articulado, pues lo ve como una puerta de entrada para sortear las trabas. El gobierno de Zapatero aspira a valerse de este recurso para proteger sus inversiones.

Otro grupo español está en el ojo de la tormenta. Es Prisa, que posee Radio Continental (AM) y 18 radios FM. Eventualmente, deberá reestructurar sus operaciones en sintonía con el artículo 38, que no autorizará a cada grupo a ser titular de más de 10 licencias.

Puntos de conflicto

* El caso Telefónica . En España hay preocupación por las restricciones para el ingreso de la empresa en la provisión del triple play y por sus operaciones futuras.

* Primera restricción . Si Telefónica, que es propietaria de Telefé y de otros ocho canales de aire en el interior, quisiera brindar servicio de cable para brindar el triple play, debería desprenderse de varios de esos canales.

* Segunda restricción . La ley de bienes culturales obliga a los medios de comunicación a tener un 70 por ciento de acciones en manos de argentinos. Telefónica quedaría así obligada a abrir su participación accionaria si es que pretende ofrecer el triple play.

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