Preocupa a las casas matrices el final abierto de la pelea por las reservas

"Sí, me llamaron. ¿Y cómo quiere que lo vean? Otra vez los argentinos con cosas raras. ¿Quién maneja las instituciones?, ¿Qué va a pasar?". Esa es la respuesta que dio en estricto off the record el presidente de una de las mayores compañías con actividad en el país, de origen norteamericano, a El Cronista cuando se lo consulto sobre cómo veían en su casa matriz el conflicto entre el Gobierno y el titular del Banco Central, Martín Redrado, por el uso de reservas.
Es que la pelea por el destino de las reservas de la autoridad monetaria no sólo trajo aparejados movimientos en el Congreso y en la Justicia, sino también al más alto nivel empresario. Durante la semana pasada en particular, se reiteraron las comunicaciones entre jefes regionales de compañías de todo nivel con sus gerentes, presidentes y representantes locales, según confirmaron desde varios puntos del mapa empresario. Siempre se reiteraba la misma pregunta: ¿De qué manera el conflicto del Banco Central puede afectar el curso de la economía?

Las preguntas se repitieron entre las consultoras políticas y económicas. A diferencia de otras veces, todos prefieren opinar sobre el tema pero reservándose el nombre. "El usuario de consultoría es alguien que tiene contacto con los temas diarios. Pero con este caso, la pregunta que nos hacen es más bien política: hasta dónde se estira este conflicto. El temor ese que por un conflicto menor se derive, por ejemplo, en un atraso en el pago de la deuda pública", reconocieron en una de las entidades más prestigiosas de la Ciudad de Buenos Aires.

"Mi jefe es argentino y lee todos los días los diarios de acá. Pero hoy le mandé un informe de un corredor de Bolsa con un análisis objetivo de la situación. Desde la óptica del que lo ve de afuera, esto que era una anécdota si se resolvía de inmediato, hoy ya hace ruido en los editoriales de los diarios más importantes del mundo", explicó el timón de otra compañía transnacional con producción local.

La preocupación, como suele ocurrir cada vez que aparecen zozobras en la economía, la política o los negocios, es mayor entre los inversores extranjeros que ven la evolución del país desde afuera. Los ejecutivos locales, en cambio, lamentan tener que dar precisiones sobre cosas que les resultan difíciles de explicar, pero a las que están más acostumbrados. Para ellos, el problema es "cómo competir por las inversiones cuando se define el presupuesto de inversión para el año siguiente", según definió un empresario. Es ahí, a su entender, cuando la Argentina queda relegada con respecto a otros destinos debido a la llamada inseguridad jurídica.

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