Preocupa la cantidad de aulas superpobladas en la provincia

La exagerada concentración de alumnos en un curso dificulta severamente el aprendizaje. La alta cantidad de alumnos en las aulas es uno de los principales obstáculos para que el aprendizaje de los niños y adolescentes en el colegio sea el óptimo. En distintos sectores apuntan que el ideal en cada curso es que no haya más de 25 jóvenes, pero la situación en nuestra provincia dista de corresponderse con ese número, pese a que el promedio del total de los colegios no esté tan alejado de esa cifra.
Según estadísticas de la Dirección General de Escuelas, en las escuelas primarias hay un promedio de 22,9 alumnos por división. Si se tiene en cuenta sólo a los colegios estatales, la cifra es casi idéntica (22,2), aunque los privados tienen un promedio de ocupación mucho mayor, de 27 alumnos por curso.

En la secundaria, en tanto, el promedio es 26,2 chicos por división (25,8 en los colegios estatales y 27,9 en los privados).

Hasta aquí las cifras no distan demasiado de lo ideal, pero el problema es que estas estadísticas no reflejan la disparidad de la ocupación de las aulas a lo largo de toda la provincia.

"Tenemos muchas escuelas que son muy requeridas y que llegan a tener hasta 35 o 40 chicos en cada aula, lo que hace prácticamente inviable dar clases", comentó Cristina Raso, secretaria gremial del Sute (Sindicato Unido de Trabajadores de la Educación). "Por otro lado, hay instituciones que por la muy baja demanda deben cerrar divisiones y están funcionando casi a la mitad de su capacidad", comentó la sindicalista.

En la demanda de lugares en los colegios inciden varios factores: uno de ellos es la articulación que pueda tener, por ejemplo, un colegio primario con otro del nivel medio o un jardín de infantes.

Esta diferencia en el nivel de ocupación de cada división no responde a factores demográficos, sino que puede ser muy disímil aun en instituciones de relativa cercanía geográfica.

"Esta situación produce también algunas injusticias a nivel laboral y salarial, ya que una directora que trabaja en un colegio con 1.000 alumnos está igualmente considerada que una que maneja una institución con una matrícula de 250 chicos", comentó Raso.

Respecto de los trastornos del aprendizaje, para Alejandro Castro Santander, integrante del Observatorio de la Convivencia Escolar de la Universidad Católica Argentina, la clave está en la modificación en la capacidad de concentración de los chicos, que ha variado sustancialmente en las últimas dos décadas y que impide un real aprendizaje si no es en grupos pequeños. "Antes, un docente se paraba frente a 40 alumnos y se encontraba con un silencio sepulcral y esa conducta también estaba avalada en las casas", explicó el psicopedagogo Castro Santander.

"Los chicos de hoy, acostumbrados a las computadoras y los videojuegos, son niños y adolescentes muy dispersos", indicó el experto, quien señaló la imposibilidad de "personalizar la educación" con aulas superpobladas de alumnos.

"No sólo faltan docentes, sino también los famosos maestros auxiliares y una serie de profesionales que permitan ofrecer una educación adaptada a las necesidades del chico y la familia y no una enseñanza uniforme que excluya a los que no se acoplen a ese sistema", explicó el especialista.

En el Sute, en tanto, ratificaron su preocupación por la falta de previsión del Gobierno en torno al posible reingreso de miles de jóvenes por la implementación de las asignaciones familiares (que exigen cumplir con la escolaridad para ser cobradas). "No toman ninguna medida y nos vamos a encontrar con un 2010 caótico para las inscripciones", aseguró Raso.

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