Preocupa el alto grado de contaminación en el Paraná

En charla con El Matutino de Mega, Francisco Vásquez, especialista en conservacionismo, expresó que el grado de descuido provocará que el río Paraná se parezca al Riachuelo. "La caída de afluentes cloacales es tan fuerte que se avecina el alerta ecológica", dijo.
El director del Laboratorio de Química Ambiental de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional del Nordeste (Unne), Francisco Vázquez, comentó que "el río Paraná, por su estructura y especialmente por su tamaño, casi ha disimulado hasta ahora algunos cambios en su naturaleza, pero en los últimos tiempos nos ha dado muestras de que ya no es tan inmune ni tan capaz de disimular los efectos nocivos causados por el hombre que se ha establecido a su vera y se nutre de él sin prestar atención a las modificaciones a las que lo somete, sobre todo por las descargas de sus residuos y efluentes, además de las modificaciones físicas a su cauce y estructura como lo son las represas".

En este punto, también hace referencia a la presencia de estos diques que modifican, de modo irreversible, las características y naturaleza del cuerpo de agua, "Yacyretá ha modificado al Paraná y aunque traten de afirmar de modo superficial que esta represa no altera la naturaleza del río, lo cierto es todo lo contrario", estimó el estudioso.

Para Vázquez surgen problemas ambientales por falta de una visión integrada en el manejo de los recursos naturales, que compatibilice la participación de factores políticos, sociales, culturales, económicos y ecológicos en la toma de decisiones y elaboración de estrategias de desarrollo. Ejemplo de ello son las normas de control de especies (vedas); radicación industrial, usos y preservación del recurso, vuelco de efluentes, entre otros.

DEFICIENCIAS

Para el director del laboratorio universitario, la eliminación de líquidos residuales que se originan en los procesos de elaboración industrial, así como la evacuación de aguas servidas de las comunidades que se asientan a su vera, crean problemas de orden técnico, higiénico, estético y social, cuya solución está condicionada a las características del líquido, al sistema que se utiliza para su alejamiento y al destino final de evacuación: "Y este punto atañe simultáneamente al Estado y a los industriales".

Los fundamentos científicos de esta postura es que los líquidos se reciben en colectoras cloacales o pluviales, "y hay que impedir el deterioro y su destrucción y contemplar los inconvenientes que la descarga puede ocasionar en los sitios donde desembocan", aseveró.

En cuanto a las plantas de tratamientos de líquidos cloacales, aseguró que "como etapa previa a la disposición final de los efluentes líquidos, debe impedirse además que lleguen a ella sustancias que puedan entorpecer su normal funcionamiento".

Lo que se precisa urgentemente es considerar los sistemas completos de la civilización moderna por medio de científicos e ingenieros que, en colaboración con ambientalistas, se aboquen de modo honesto y sincero a restablecer el orden y equilibrio de los sectores alterados actualmente.

"Por ahora no son evidentes los cambios apreciables en nuestro medio (hábitat) por las transformaciones a las que los sometemos (la naturaleza todavía los amortigua y disimula en algunos casos), pero existe una larga experiencia en el orden mundial que nos enseña que las prevenciones deben ser tomadas desde el inicio en el desarrollo industrial y urbano de una zona (como los parques industriales), ya que en algunos casos, después de producida la alteración, resulta difícil o imposible regenerarla", enfatizó Vázquez.

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