Premio doble.

CENTRAL 0 - RACING 1: Racing bajó a Central y salió de Promoción. Franco Sosa, héroe y visionario, le había pedido a Caruso un regalo de más de $ 3.000 si metía un gol de tiro libre.
Con una bocha de helado de crema americana en su mano derecha, el postre del almuerzo, descansaba sobre un sillón en el lobby del hotel Holiday Inn. Eran las 14.25 y Franco Sosa destilaba relajación, cuando de pronto apareció, con ojos de dormido, Ricardo Caruso Lombardi para dialogar con él. Entre chicanas y algunas bromas, con Olé cómo único testigo, el defensor lo desafió: "Si hoy ganamos con un gol de tiro libre mío, me tenés que regalar algo que cueste más de 3.000 pesos. Es imposible que me salga eso, pero bueno...". Richard se limitó a escucharlo y, raro en él, no le respondió; apenas lo miró de reojo. Un rato más tarde, el tucumano lo estremeció...

Como si fuera un visionario, el lateral acomodó la pelota a los 27 minutos del segundo tiempo sobre la izquierda, apuntó y sacó un remate que se metió junto al palo derecho de un Broun al que le faltó reacción. Fue su segundo gol en el torneo (el otro también lo hizo de tiro libre en el 1-4 ante Tigre) y su cuarto con Racing. Aunque este tanto representó el más importante de su carrera por todo lo que se jugó Racing en Arroyito. ¿Y ahora? ¿Caruso le concederá el deseo? "Los chicos de Olé son testigos de lo que pasó antes del partido. Yo ya le dije que quiero un premio especial para mí y se hizo el boludo, je. Vamos a ver qué hace", contó a la salida del vestuario este defensor que se ha convertido en uno de los jugadores más importantes del equipo por su personalidad y espíritu de lucha.

El técnico de Racing aseguró, antes que nada, que cumplirá con lo prometido al plantel: como recompensa por las victorias ante River y Central sorteará entre los futbolistas un televisor LCD de 32 pulgadas. Algo que los muchachos le hicieron recordar a los gritos, por si acaso... "¡Se viene el plasma, la puta que los parió!", cantaron todos al unísono, para luego entonar un "¡Racing no se va (en alusión al riesgo del descenso!)" y una gastada sarcástica a Central: "¡Otra vez será". Mientras tanto, esta vez Caruso no se hacía el distraído como en el hotel y adelantaba que "algo le voy a tener que comprar a Sosa, aunque todavía no sé qué será. Lo voy a pensar".

El plantel, que anoche regresó a Buenos aires una vez terminado el encuentro, había arribado a Rosario con la confianza y alegría que le había impreso el 1-0 sobre River. Ese estado quedó expuesto rápidamente cuando llegó al hotel en la tarde del sábado y se encontró con la custodia de una bonita mujer policía. Antes de bajar del micro, la mayoría le cantó a la dama: "Llevame preso, la puta que los parió...".

Tira la caña. Amante de las actividades al aire libre, en la previa al partido, Sosa también le había mostrado a este diario unas fotos guardadas en su celular en la que aparecía disfrutando de una de sus pasiones: la pesca. "Mirá lo que es ese pescado, ¿sabés qué rico que me salió después? Me encanta. Espero poder ir pronto", comentó desde ese sillón donde lanzó su profecía el ahora ex capitán de Racing (la cinta la recuperó Yacob), que no sólo se destacó por su nuevo tanto. Entre sus quites más trascendentes, fue clave con un cierre ante Vizcarra. "Me siento muy contento por el gol, pero mucho más por este grupo que está muy unido. Este triunfo vale mucho. Hay que seguir con humildad y sacrificio", expresó el hombre que reapareció luego tras una fecha de suspensión y que mantuvo su nivel. Su felicidad fue compartida por esos jugadores que estallaron en el final y corrieron hacia el arco de la popular visitante para festejar junto con los hinchas un éxito relevante en la pulseada por hacerle burla a la Promoción. La misma de la que se escaparon, al menos por ahora.

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