Un premio al qué dirán

Por: Ricardo Roa

La caridad bien entendida empieza por casa. Pertenecer tiene sus privilegios. Cualquiera de las dos cosas le cae redonda a Ricardo Echegaray si es cierto que es el verdadero dueño de un feed lot subsidiado por la ONCCA cuando el organismo estaba bajo su control.Hay muchos datos que le pican cerca. Y uno que le pega de lleno: el domicilio legal del establecimiento sospechado es el mismo que el de una empresa de transportes propiedad de su esposa. Y en los dos casos, la abogada también es la misma (Sospechas sobre Echegaray por los vínculos con un feed lot subsidiado) Podría ser una coincidencia si no fuese porque hay mucho más.

Y en el mucho más entra que el feed lot, un establecimiento de engorde intensivo de ganado, está próximo a Punta Alta, la localidad del sur bonaerense donde nació Echegaray. Los socios fundadores son dos trabajadores autónomos, uno de ellos jubilado y afiliado al PAMI, que declararon ingresos por 15 mil pesos anuales. Ninguno tiene vinculación con el negocio ganadero. Y mucho menos solvencia como para encarar una inversión que entre campo, instalaciones y animales pasaría los cinco millones de pesos.Como adelantándose al futuro, al campo lo llamaron "El qué dirán".

Y ya dentro de la ONCCA, a finales de 2008, el qué dirán empezó a circular ni bien se supo el tiempo récord en que fueron aprobados los trámites. Y que se le hubiera autorizado a operar como feed lot y también como matarife, cosa que estaba prohibida desde 2006. Y sobre todo que en febrero, antes de empezar a funcionar, ya tuviera el primer subsidio. La ONCCA distribuyó casi 6 mil millones de pesos en menos de tres años. Es una caja tan gigantesca como poco transparente. Lo único que le faltaba era que Echegaray se hubiera subsidiado a sí mismo.

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