Premio consuelo

Premio consuelo
RACING 1 - COLON 1: Racing sumaba la segunda derrota al hilo, pero igualó por un regalo. Jugó mal, aunque una le salió bien: sacó un punto de seis, como en el arranque con Caruso.
Racing invita a la fe, pero no por su desempeño. Hubo, sí, un modesta paso adelante en comparación con la actuación subterránea de hace una semana, pero eso no alcanza para la suelta de palomas. El espíritu se refuerza y la convicción no se achica por una mera cuestión de estadística. Anoche, Colón le deparaba la segunda derrota en cadena en este incipiente Apertura --hasta la chambonada de Ferrero--, que se frustró cuando el reloj ya marcaba descuento. El empate, al cabo, reproduce la cosecha de puntos que tuvo Caruso Lombardi en el comienzo de su ciclo: uno sobre seis. La historia del torneo pasado suena a melodía. Y de eso se puede aferrar el hincha, porque si intenta hacerlo del juego, terminará por el piso...

La primera media hora sostuvo ilusiones. La última línea achicaba hacia adelante, se combinaba la presión en la salida rival con el despliegue de los volantes, que se sumaban al ataque. Racing mostraba imágenes de recuperación respecto del endeble debut en Rosario y obligaba a Colón a defenderse. Pero otra vez pagó su imprecisión para definir: al no haber sacado ventaja en ese lapso favorable cedió en seguridad. Los santafesinos le discutieron la posesión, buscaron penetrar por afuera (Lluy, nuevamente en declive respecto de su aparición en el Clausura) pocas veces pudo con Ricky Gómez, al que se le agregaba Rivarola. El visitante, más de lejos que de cerca (ensayó remates exteriores y centros que complicaron a Santillo), supo recomponerse y discutir la supremacía. Colón después se animó a plantarse más adelante, con Rivarola ya casi como volante y la verticalidad de Bertoglio (no fue de arranque por lesión). Sin control y permeable en el medio, la falla de Santillo puso a Racing al borde del quiebre. Y Caruso, raro en él, no mostraba el reflejo a pleno, al punto que demoró el ingreso de Rosano y de Velázquez. El exceso de Ferrero le dio ocasión de recuperarse, llevarse el empate y evitar inquietud mayor, aunque no hay sosiego pleno: Central ya le descontó cinco puntos y, peor aún, la deuda de juego sigue creciendo. Ojo con la bancarrota..

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