El prematuro ocaso de los planes de energía plus

Por Daniel Gustavo Montamat, economista

El nuevo escenario mundial y local de ‘vacas flacas’ impone medidas integrales y audaces para relanzar la inversión energética: hay que eliminar las retenciones e ir a una transición regulada de precios y tarifas que apunte a recuperar las referencias

El populismo energético de los últimos años ha ido agotando las reservas de petróleo y gas y los excedentes del sistema eléctrico. El estado tuvo que suplir el déficit de inversión en infraestructura energética privada y el país volvió a importar combustibles (gas oil y fuel) y gas natural. Pero la inversión pública en infraestructura energética es insuficiente, y, a veces, llega tarde y mal. El creciente déficit energético, con su impacto en las cuentas públicas y externas, obligó al Gobierno a promover nuevas inversiones privadas. Empezó en el 2007 por la energía eléctrica con el plan ‘Energy Plus’, y siguió este año con el plan ‘Gas Plus’ y ahora el plan ‘Petróleo y Refino Plus’. La lógica que guía estos planes es la misma: dividir aguas entre la energía vieja y la energía nueva. El que opera energía vieja y hundió capitales queda condenado a los precios y las tarifas intervenidas. La energía nueva o energía incremental se beneficia de precios más libres (o menos intervenidos) que se aproximan por costos declarados por el inversor más una utilidad razonable (los proyectos son aprobados por la Autoridad de Aplicación, el Ministerio de Infraestructura). En el caso del petróleo, como los precios están sujetos a retenciones con escalas móviles y precios máximos a partir de ciertas cotizaciones del valor de referencia internacional, el mecanismo utilizado para promover la suba de precios del petróleo incremental es un certificado de crédito impositivo transferible, que es deducible de la retención que se paga cuando el barril se exporta. El crédito impositivo deducible reduce la retención efectiva a pagar y, a menor retención, sube también la referencia de precios del petróleo incremental destinado al mercado doméstico. Se trata de un mecanismo alambicado para hacer subir los precios del crudo argentino, cuando empezaron a bajar los precios del crudo en el mercado internacional (la última cotización de menos de 40 dólares desnaturaliza el objetivo promocional porque es más baja que la cotización del crudo local, que, en promedio, es de 44.5 dólares). Sería absurdo tener un crudo incremental con precios locales que superen las referencias internacionales ya que obligaría a recomponer la ecuación con los refinadores de productos, y, a éstos, a trasladar los mayores costos a los precios finales de los productos ¿Es imaginable en ‘vacas flacas’ tener precios locales que superen las referencias mundiales? Para el ‘refino plus’, los incentivos fiscales previstos favorecerán la producción incremental de nuevos derivados, lo que beneficiaría los márgenes de manera de alentar la inversión en nueva refinación.

Al ‘petróleo plus’ le comprenden las generales de los otros ‘planes plus’. Primero, el que se quemó con leche, ve una vaca y llora. La divisoria de aguas entre energía nueva y vieja está llena de suspicacias. Quienes invierten en energía nueva tienen derecho a sospechar que cuando el capital esté hundido los van a recategorizar en la energía vieja. En consecuencia, llevan adelante proyectos que ya estaban en carpeta de ejecución, o proyectos que aseguran el recupero de la inversión en corto plazo. Con más razón, si hay perspectivas económicas recesivas.

Segundo, la aproximación por costos más rentabilidad razonable a los nuevos precios es más propia de los segmentos regulados del mercado (redes de transporte y distribución). Los segmentos no regulados (up-stream petrolero, generación eléctrica) manejan otro enfoque del negocio: conocen sus costos y quieren saber el precio o regirse por precios libres de mercado. Del flujo saldrá la tasa de retorno que definirá la decisión de inversión.

El nuevo escenario mundial y local de ‘vacas flacas’ impone medidas integrales y audaces para relanzar la inversión energética: hay que eliminar las retenciones e ir a una transición regulada de precios y tarifas que apunte a recuperar las referencias internacionales y regionales, y los costos económicos de un sistema sustentable (tarifa social incluida). Todo en una estrategia de largo plazo que restituya certidumbre de reglas y recupere la institucionalidad del sector. Los planes ‘plus’ no son suficientes: no convencen ni generan confianza.

Comentá la nota