Preguntas y apuestas de los dueños de la Argentina

Por Luis Majul

Suite presidencial del Sheraton Tower Hotel. Miércoles 25 de febrero. Primera hora de la mañana. Desayuno muy completo, seguridad necesaria y suma discreción. Algunos de los hombres de negocios más importantes de la Argentina se preparan para la foto del ranking de prestigio de la revista Apertura.

Es una cumbre informal, pero una cumbre al fin. Se encuentran, entre otros, Enrique Eskenazi, el hombre que manda en Repsol YPF, Luis Pagani, número uno de Arcor, José María Zas, de American Express, la nueva CEO de Microsoft para América Latina, Sandra Yachelini, el gerente general de Coca Cola, Rodolfo Salas, Juan José Aranguren, de Shell y Guilermo Hang, CEO de Techint. En voz muy baja, hablan del país. Lo hacen en grupos de dos o de tres. Apenas se escucha. Los directivos de las multinacionales coinciden en un diagnóstico común: la crisis impacta de lleno en el mundo, y todavía en la Argentina no se ha visto lo peor. Intercambian datos sobre los balances del último año. Solo Microsoft tiene saldo positivo. Y es por una razón concreta y no vinculada con la economía general: su campaña de legalización de software. Enseguida empiezan a conversar sobre política. Para la mayoría es imprescindible saber qué pasará en los próximos años. Las preguntas son muchas más que las respuestas. Muy pocas se explicitan. Otras se sugieren. ¿Néstor Kichner ya fue o todavía tiene capacidad para elegir su candidato en 2011 o candidatearse para presidente él mismo? ¿Lo de Carlos Reutemann va en serio o solo es un enojo pasajero? ¿Es cierto que anda diciendo que él es el único peronista capaz de ganar en la primera vuelta? ¿Quién frena a Mauricio Macri si Gabriela Michetti compite con Elisa Carrió y la baja de su carrera hacia la presidencia? Lo de Daniel Scioli es increíble. Es el único gobernador que no apoya al campo y sin embargo su imagen positiva no cayó en picada. ¿Pero cuánto más puede resistir si sigue apareciendo en la foto junto a Cristina y Néstor? Si Felipe Solá necesita sacarse de encima la mochila de kirchnerista demasiado reciente y quiere despegarse de veras del padrinazgo de Eduardo Duhalde ¿por qué no acepta las internas abiertas que le proponen Macri y Francisco De Narváez? ¿Y cuál es el verdadero juego de Duhalde? ¿Es verdad que busca desgastar a todos los que él llama ‘actores de reparto’ para después presentarse como el candidato a presidente de la crisis que él mismo califica como ‘cada día más grave’? ¿Adónde irán a parar los sueños de Julio Cobos si todavía no logra juntar a la mayoría del radicalismo? ¿Cómo avanzará Hermes Binner si, como dicen todas las encuestas, su candidato, Rubén Gustinianni, pierde las legislativas contra el Lole en Santa Fe? La pregunta más interesante tuvo una respuesta casi unánime. La pregunta: ¿con quién hay que sentarse a discutir los negocios y plantear las necesidades y las quejas? La respuesta: todavía y por lo menos hasta las elecciones de octubre, con Néstor Kirchner y el par de funcionarios que son capaces de escuchar y hablar por él.

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