El precio del gas condiciona la relación de Kirchner con el gobernador de Neuquén

El precio del gas condiciona la relación de Kirchner con el gobernador de Neuquén
Hasta ahora mantienen una alianza estratégica, pero el senador que responde al gobernador salió a diferenciarse del Gobierno, justo cuando en la Casa Rosada afinan el lápiz para llegar al quórum en esa Cámara. El control que el gobierno hace del precio del gas es el principal factor condicionante. Oscar Parrilli, neuquino y secretario de la presidencia, intenta interceder.
La sintonía con la Casa Rosada del gobernador de Neuquén Juan Carlos Sapag, del histórico Movimiento Popular Neuquino, está atada a la evolución del precio del gas en boca de pozo, que los Kirchner controlan a rajatabla. También esa variable podría ser causante de nuevas derrotas del oficialismo en el Congreso.

Esa es la tesis con la que coinciden cerca del neuquino, y la que pareció quedar en evidencia con las recientes declaraciones del senador nacional de esa provincia Horacio Lores, leal a Sapag, quien en 2007 sucedió a Jorge Sobisch, quien fuera también líder del MPN, y ese año intentó sin éxito llegar a la presidencia de la Nación.

Justo cuando toda la oposición busca quórum para rechazar los decretos presidenciales, Lores puso en duda su hasta ahora inalterable posicionamiento a favor del Gobierno.

"Este es un conflicto que se ha extendido demasiado, con posiciones muy enconadas que no contribuyen al diálogo y el consenso", dijo a La Nación, en referencia a la pelea por el uso de las reservas del Banco Central para cancelar deuda.

No fue su única provocación: también dijo que hubiera asistido de la reunión entre jefes de bloques que el vicepresidente Julio Cobos convocó para la semana pasada, a la que no asistió el kirchnerismo.

"Habría participado si me hubieran invitado. Se ve que se les traspapeló la invitación. Pero con él está todo muy bien", ironizó Lores.

Cobos tenía pocas razones para invitarlo. Su voto fue clave el año pasado para aprobar en la Cámara alta los proyectos enviados por el Ejecutivo en el último semestre, como la prolongación de facultades delegadas y la reforma política.

Y su rechazo a la ley de medios, del que se jactó, poco importó en el resultado de esa votación, también favorable al Gobierno. Lejos quedó voto no positivo a las retenciones móviles. "Mi postura ha sido la de mantener buenas relaciones, nunca la de aliado incondicional", se justificó.

Pero ahora su incidencia podría ser letal, ya que con la nueva composición el kirchnerismo sumaría con él 35 votos, dos por debajo de lo necesario para tener mayoría en el recinto. Para llegar a ese número aspira a contar con los dos pampeanos (Carlos Verna y María Higonet). Pero sin Lores, esos apoyos no alcanzarían.

Los otros dos senadores neuquinos con mandato hasta 2011 forman parte del núcleo duro del kirchnerismo: el ex funcionario de la cancillería Marcelo Fuentes, y Nanci Maria Agustina Parrilli, hermana del secretario general de la presidencia, Oscar Parrilli, con renovadas intenciones de gobernar Neuquén.

Las leyes que apuró el Gobierno a fin de año también fueron posibles por el apoyo de los diputados del Movimiento Popular Neuquino, lo que graficó un alineamiento sin fisuras de Sapag con Kirchner.

Quienes siguen de cerca la gestión del gobernador coinciden en que su lealtad se debe a la necesidad de remarcar otra vez los precios del gas, por cuyas regalías Sapag obtiene una de sus principales fuentes de recursos. Ese beneficio lo comparte mayormente con Salta, la otra provincia con altos volúmenes de producción de gas.

Y en el gobierno lo saben. Tal es así que esperaron que pasen las últimas elecciones para mejorar el valor de ese combustible, fijado en julio en 1,9 dólares por millón de BTU, con subas graduales que, según precisó Sapag ese mes, llegaría a 2,6 a mediados de este año.

"No va más un gas que estuvo congelado 8 años a precios nominales, el gas es un commodity caro", se quejó aquella vez Sapag. La lealtad al Gobierno que tuvieron sus legisladores fue pago a esa medida.

Las ansias de Parrilli

La advertencia de Lores llegó también después de que haya trascendido sin demasiadas precisiones la intención de llegar a la Gobernación que conserva el secretario de la presidencia, Oscar Parrilli.

Su viejo anhelo fue refrescado el pasado viernes por el diario Critica, que publicó sin vueltas que el funcionario con despacho en la Casa Rosada ya tiene decido pelear por ser el sucesor de uno de los aliados estratégicos de su jefe máximo.

En Neuquén consideran que no le será fácil, ya que sus buenas migas con los Kirchner no le bastaron siquiera para afianzar su liderazgo en el PJ de esa provincia, que comanda su delfín Luis Sagaseta.

Quien apunta a destronarlo y a convertirse en el candidato peronista de 2011 es Sergio Rodríguez, jefe del sindicato neuquino de empleados de Comercio, con apoyo logístico del gobernador de Chubut, Mario Das Neves.

Pero ninguno se perfila con chances de terminar con la hegemonía del MPN, que sí amenaza el diputado nacional y ex intendente de la ciudad de Neuquén radical Horacio Quiroga, un ex radical K hoy abrazado a Julio Cobos.

Pero la patriada de Parrilli podría tener un secreto. Siempre que el MPN tuvo dos rivales logró ganar con comodidad la elección, antecedente que permite avizorar que, en sintonía con Kirchner, el secretario general de la presidencia, en realidad, estaría sólo con intenciones de robarle votos a Quiroga.

No se trataría de una tarea fácil. "Cada vez que Parrilli sale a hablar, le recuerdan que fue miembro informante de la privatización de YPF", apuntan en su provincia. Con Kirchner en caída libre, ese prontuario podría pesar más que nunca.

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