El precio de los campos resiste sequía y recesión

En el último año se sostuvo el valor en dólares de las propiedades rurales de Córdoba, a pesar de la caída de la rentabilidad.
El inusitado crecimiento que tuvo la cotización de las tierras en la Argentina (y en la provincia de Córdoba en particular) se frenó hace ya casi un año. Sin embargo, a pesar de la coyuntura crecientemente desfavorable para la producción agropecuaria, los precios en dólares de las propiedades rurales no caen.

Es más, incluso ciertos segmentos tuvieron ligeros incrementos, pese al derrumbe en la cotización de los granos y a la incertidumbre por la sequía y la creciente disputa política entre las entidades agropecuarias y el gobierno nacional. Así lo indica el último relevamiento semestral realizado por la Compañía Argentina de Tierras, correspondiente a enero último; el mismo prácticamente no arroja diferencias de importancia en los valores de las propiedades rurales durante los pasados 14 meses. Incluso, en algunas zonas se mantienen los incrementos detectados desde mayo último, cuando la erupción de la disputa entre el gobierno y el campo ya había puesto un drástico freno de mano a las expectativas de rentabilidad de los productores rurales.

Las cifras del mercado inmobiliario provincial indican que desde noviembre de 2007 a enero de 2009 los precios capearon el temporal de malas noticias, e incluso en aquellas regiones muy productivas, como la pampa ondulada del sudeste provincial, hubo incrementos de hasta el 10 por ciento en dólares que se convalidaron en el verano pasado y no retrocedieron, por ahora.

De todas maneras, la crisis dejó su huella; según el estudio de mercado de la compañía de bienes raíces, en el último año la suba en los precios de los campos no superó el 11 por ciento; en cambio en los ocho meses previos, los valores se habían disparado hasta el 80 por ciento, en dólares. Desde su punto más bajo, en 2001, el valor de las tierras se multiplicó hasta diez veces en algunos casos.

Un operador del sector, consultado por este medio, explicó que la tierra “es un refugio de valor para los inversores”, pero que no obstante, “prácticamente no hay operaciones de relevancia en el mercado inmobiliario rural”. Agregó que desde que se agudizó la crisis financiera internacional “prácticamente desaparecieron los inversores externos”, que sostenían la demanda.

Pese a este contexto de parálisis, la inversión en campos no deja de ser una opción relativamente atractiva; con la inflación en descenso y la recuperación de la cotización del dólar, en el último trimestre del año hubo sensible aumento del valor en pesos de las propiedades rurales.

Zonas más atractivas

La región cuyo valor creció más en el último año es la Pampa Ondulada (Marcos Juárez, Monte Maíz, Arias, etc.) donde en los últimos 14 meses la cotización de los campos aumentó de una franja de 5.500 a 9.000 dólares la hectárea a un valor de 6.000 a 10.000 dólares la hectárea.

En la Pampa Loessica Alta (el triángulo Oliva-Pilar, Río Tercero, Río IV), dedicada al cultivo de soja, maní, maíz y girasol, el precio de la hectárea se mantuvo en un piso de 4.500 dólares. En tanto, los campos de mayor valor en esta zona tuvieron un aumento de seis por ciento, promedio, hasta alcanzar en algunas zonas los 9.000 dólares por hectárea.

En tanto, en las zonas de menor rinde o rentabilidad hubo una marcada estabilidad en los valores, con la excepción de la zona de Pampa Medanosa (el área formada por las localidades de Achiras, Chaján, Villa Valeria y Villa Huidobro), donde el precio máximo de la hectárea se redujo de 4.500 a 4.000 dólares, aunque se mantuvo el piso de 2.000 dólares. Aquí se notó con cierta nitidez la particular coyuntura negativa que atraviesa el sector ganadero, muy afectado por el cierre de las exportaciones de carne y el férreo control de los precios internos.

Comentá la nota