El precio de los alimentos de la canasta básica aumentó en el año hasta el 55%

Un relevamiento de Crítica de la Argentina revela alzas en la mayoría de los alimentos de la dieta diaria. De una canasta de 39 productos, 32 se encarecieron más que la inflación. Medialunas, la mejor inversión de la era K.
En el año de la crisis, la mayoría de los precios de los alimentos que componen la mesa familiar aumentó por encima de la inflación. Aun con los valores de las materias primas planchados en los mercados internacionales y con una demanda interna menos dinámica, el costo de los productos básicos se elevó a un ritmo mayor que el nivel general de precios estimado por las consultoras privadas. Según un relavamiento de Crítica de la Argentina, en una canasta de 39 alimentos, 32 productos de marcas de primera línea acumularon aumentos superiores a la inflación.

Entre esos 32 artículos, el rango de encarecimientos se encuentra entre el 15,7% (cerveza Brahma) al 48,4% (caja de 50 saquitos de té Green Hills). El litro de leche La Serenísima se encareció 55 por ciento.

Los precios que avanzaron menos que la inflación se cuentan con los dedos. Sobre la canasta de 39 artículos, hay sólo siete: pollo (2,7%); huevos (1,7%); sal gruesa (2,9%); dulce de leche (5,9%); aceite de maíz Arcor (6%); aceite de girasol Cocinero (7,2%) y galletitas dulces Chocolinas (-1,9%).

Las consultoras privadas y las entidades de defensa de los consumidores coincidieron en señalar que en el año de la crisis la inflación pegó donde más duele: los alimentos. El costo de la comida aumentó más que el nivel general. Cada vez cuesta más completar la mesa. El peor salto, tal como se puede apreciar en la infografía que acompaña esta nota, se dio entre las marcas líderes. Este fenómeno fue el distintivo en el año de la recesión: lo esperable era que, en medio del cimbronazo económico, los precios se mantuvieran cuanto menos estables.

La consultora Ecolatina estimó un alza de precios del 12% para lo que va del año y asegura que a partir de octubre la inflación volvió a acelerarse. Pero dentro del rubro alimentos y bebidas, las subas acumuladas superan ampliamente el cálculo de inflación. Entre enero y el mes pasado, las galletitas aumentaron un 23%, el arroz casi un 17% y los fideos un 19 por ciento. La leche, que es uno de los componentes más importantes de la dieta y en especial de los chicos, fue uno de los productos que más aumentó.

Las principales marcas del mercado remarcaron sus productos por encima del promedio. En diez meses, el sachet de leche entera La Serenísima pasó de costar $1,84 a $2,85 (subió un 55%) mientras que la leche parcialmente descremada de Sancor saltó de $2,28 a $2,65 y se encareció un 16 por ciento.

El aumento de las marcas líderes se replica, también, en otros productos. Los spaghetti Matarazzo aumentaron 30% en lo que va del año, el arroz Oro subió un 38% y la Pepsi de litro y medio cuesta un 41% más.

Con la presión de la inflación sobre los bolsillos, hasta los rituales más típicos de los argentinos se ven amenazados. El famoso asadito con amigos ya cuesta un 17,4% más que a fines del año pasado. Si se lo acompaña con un vino varietal de los más accesibles, habrá que pagar, además, un 25% más que en diciembre 2008. Los mates también se encarecieron: la yerba aumentó 19% promedio y tradicionales marcas como La Tranquera o Taragüi acumularon aumentos que rondan el 30 por ciento.

Los sectores de menores recursos resultan ser los más afectados por la inflación y más aún por los aumentos de alimentos. Según el INDEC, para no ser pobre una familia tipo tuvo que percibir en octubre un ingreso mayor a 1.045 pesos. Las consultoras privadas elevan esa cifra a 1.600 pesos.

La novedad es que este año la inflación no fue un "dolor de crecimiento": la actividad económica cerrará el año con una caída del 2% al 3% y volvió a aumentar el desempleo. Eso dificulta las negociaciones salariales de los trabajadores registrados que, como consecuencia de la inflación, vieron licuar sus ingresos reales. La situación es aún peor para los asalariados en negro.

Tanto los economistas del sector privado como los que trabajan en los despachos oficiales coinciden en que 2010 será de recuperación económica, pero también en que es muy probable una nueva aceleración de la inflación. Éste es uno de los principales desafíos que enfrenta Amado Boudou. Habrá que ver qué estrategia adopta el ministro para ponerle freno a la escalada. Será clave si es que el Gobierno, en serio, se pone al frente de una política para bajar la pobreza.

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