Precariedad inmutable

Por Nelson Castro.

"Néstor está más activo que nunca trabajando para el 2011." Así define una voz del oficialismo la realidad que hoy se vive en la trastienda del poder.

Está, como de costumbre, atento a todo y manejando todo. Lo hace, además, con los mismos métodos de siempre. Para eso está la caja. Por eso no pierde pisada de lo que sucede con el trámite de la Ley de Medios. Las presiones que hubo sobre varios senadores, quienes obviamente las niegan, fueron fuertes. La orden que recibió el senador Miguel Angel Pichetto, jefe del bloque del Frente para la Victoria, de cerrar el debate el jueves por la noche fue terminante. Para lograrlo debió trabajar, y mucho. La Presidenta quiere partir a la India, el próximo sábado 10, con la ley aprobada. Con todo, se produjo un ligero sobresalto el viernes, cuando se hizo el repaso de las firmas de los correspondientes dictámenes que habilitaron la sesión especial acordada para el día 8. Allí se vio que firmaron en disidencia parcial no sólo el senador por Jujuy Guillermo Jenefes sino también el senador oficialista por Chubut Marcelo Guinle. En principio, el senador por Catamarca Ramón Saadi no había firmado el dictamen, cosa que hizo media hora después que el resto de sus pares. "Las dudas no están en la votación en general; ahí nos sobran los votos. La incertidumbre está en la votación en particular. Hasta ahora sale todo", reconoce un senador oficialista que votará a favor, para agregar: "Tuvimos una semana tremenda y la que viene ni le cuento. Necesitamos sacar la ley sin cambios porque, de lo contrario, no habrá ley". Entre las fuerzas de la oposición hay coincidencia en cuanto a que al día de hoy el Gobierno tiene los votos para sacar la ley.

Para Néstor Kirchner, la aprobación de la nueva ley es algo esencial para su proyecto de reelección en 2011. El próximo ítem habrá de ser la reforma de los partidos políticos. La idea es que esto también tenga un tratamiento parlamentario rápido.

En el ideario del ex presidente en funciones está el ganar la interna del Partido Justicialista, y con eso enfrentar a una oposición dividida con la esperanza de una victoria en primera vuelta. La apuesta cuenta con la perspectiva de un mejoramiento de la economía motorizado por la paulatina superación de la crisis económica internacional y algún tipo de arreglo con el Fondo Monetario Internacional que le permita al país reingresar al mercado voluntario de capitales. "Esto está demorado porque se está viendo cómo se disfraza un acuerdo con el FMI; el tema de la auditoría de las cuentas del país por parte del organismo es el más complicado por todo el discurso contrario a esas prácticas que han mantenido Néstor y Cristina", confiesa una voz gubernamental que sigue este asunto con particular atención. Algo de esto dijo el ex presidente en funciones en su hermética reunión con intendentes justicialistas de la Tercera Sección Electoral, realizada en Valentín Alsina el martes pasado. En ese encuentro, al que se citó también a la prensa a la que después no se dejó entrar –"no entendemos por qué Néstor nos hace hacer esto", decía a manera de queja alguien que se encargó de organizar el acto–, el Dr. Kirchner habló de ello. Dijo allí: "Yo también invito a los que tengan una visión distinta a discutir institucionalmente un modelo de país, pero les pido que no tengan actitudes perturbadoras ni desestabilizadoras. Nos parece muy bien, a la Presidenta también, el debate, la discusión de ideas, la defensa de nuestras empresas, pero lo que tenemos que evitar es un camino a la confrontación, porque en estos momentos se ponen en juego otros intereses que buscan la confrontación de los argentinos porque buscan ver cómo pueden salvar sus propias cosas y no los intereses de todos". Curiosas expresiones por parte de un hombre que ha utilizado la confrontación como metodología en el ejercicio del poder, que jamás accedió a ningún debate ni diálogo con nadie de la oposición y que considera que la crítica es un acto destituyente.

La necesidad que tiene la Argentina de atraer inversiones y acceder a financiamiento genuino es perentoria. En este campo, el país sigue perdiendo oportunidades día a día.

En este sentido el aumento de la conflictividad social es un indicador claro de la inutilidad de creer que la realidad se puede manejar a través de la distorsión de índices o ignorándola. El conflicto de Kraft es ejemplo de ello. Hecha la aclaración de que el derecho de huelga es totalmente legítimo y que en su ejercicio deben emplearse metodologías igualmente legítimas –por lo que cualquier acción violenta es indiscutiblemente reprochable–, hay que decir que alguna voz gubernamental aconsejó a la empresa indicando que lo fundamental era mantener la protesta fuera de la tapa de los diarios. Así, es poco probable que cualquier problema tenga una solución. Los hechos lo han demostrado de manera palmaria.

Otro significativo dato alrededor de este hecho fue el estrepitoso silencio de la CGT.

El aumento de la desocupación y la precariedad laboral siguen siendo asignaturas pendientes. Sobre esto se explayó el cardenal Jorge Bergoglio en un encuentro con empresarios, con los cuales fue también crítico. La Dra. Cristina Fernández de Kirchner se sintió particularmente aludida por las palabras del arzobispo de Buenos Aires. "El Gobierno no se preocupa, se ocupa de los pobres", fueron las expresiones de la Presidenta, quien, como en tantas otras oportunidades, se equivocó. La Iglesia tiene infinidad de pecados pero si en algo no hay dudas, en cuanto a su acción, es el del permanente contacto con los pobres y las tareas de asistencia que se hacen a lo a largo y a lo ancho del país, en las que hay una participación muy activa de sacerdotes, religiosas y laicos. El día a día da cuenta del número creciente de conciudadanos que, desprovistos de todo, acuden a las diferentes parroquias a comer o a retirar bolsas de comida y ropa.

La creación del Ministerio de Agricultura ha generado expectativas en la dirigencia agropecuaria. Julián Domínguez, el flamante ministro, tiene antecedentes "todoterreno" dentro del justicialismo; fue menemista, duhaldista y ahora, kirchnerista. Tiene una oportunidad y varias incógnitas que despejar:

¿Qué es lo que podrá hacer?

¿Cuánto espacio político le dejará el matrimonio presidencial?

¿Cómo podrá manejar la poderosa Oficina de Control Comercial Agropecuario (ONCCA), para la cual se ha convocado a un nuevo titular, Juan Manuel Campillo, un hombre que responde totalmente a Néstor Kirchner?

A todo esto, el fantasma del "tarifazo" vuelve a sacudir a la sociedad. Tras el fracaso rotundo del anterior incremento de las tarifas de electricidad y gas, el Gobierno insiste. Es increíble observar la escasa capacidad de rectificación que muestra. Como resultado de esto, es casi seguro que se repetirán las mismas protestas que ya hubo hace un par de meses. Cuenta alguien que supo formar parte del Gobierno de Cristina Kirchner: "Preocupado por este tema del volumen de los subsidios de gas y electricidad, le mencioné a la Presidenta la necesidad de reverlos y le expliqué que no se podía hacer basado en el consumo. Le di el ejemplo obvio de que una familia en Villa Lugano con dos chicos tiene más necesidades de gas y electricidad que alguien que vive solo en Barrio Norte, pero debo reconocer que fracasé".

Junto a esto, se cierne el problema de la falta de inversión en actividades de exploración, lo que pone al país ante una perspectiva de real debilidad ante las dificultades que esto plantea a futuro. "La economía argentina va a volver a crecer y esto generará incógnitas en cuanto a la real capacidad del sistema energético de satisfacer la mayor demanda de las industrias, por lo que existe el temor de que se vuelva al sistema de cortes rotativos", expresa una voz afín al Gobierno.

Ante este panorama, va a resultar particularmente interesante ver qué pasa el próximo miércoles en la Cámara de Diputados con la iniciativa de los representantes de la oposición que aspiran a debatir en el recinto, en una sesión especial, este tema de las tarifas de luz y gas así como también la realidad de la situación energética de nuestro país.

En la oposición las cosas también están revueltas. La aparición de Elisa Carrió y el anuncio de la creación de un nuevo partido desconcertaron a muchos de sus seguidores.

La división de la oposición es una de las alternativas a la que apuesta Néstor Kirchner para fogonear su intento reeleccionista. Acierta Carrió en muchas de sus críticas a los Kirchner. Su gran problema está en la construcción de agrupaciones políticas consolidadas, estables, con estructura suficiente no sólo para ganar una elección sino también para que, llegado el caso, pueda acometer la tarea de gobernar. Es en este último aspecto en el que Carrió viene fracasando rotundamente. El problema no es que tenga discrepancias con Margarita Stolbizer, Fabiana Ríos o Gerardo Morales; el problema radica en que desde esas discrepancias se pasa a la ruptura casi sin escalas.

A futuro habrá en el Acuerdo Cívico y Social –el acuerdo del desacuerdo– un dilema más: el de Julio Cobos, quien, si se votara hoy, tendría enormes chances de ser electo presidente.

La semana que pasó hubo un hecho resonante de cuya trascendencia muchos aún no se han dado cuenta. Fue la decisión del juez federal Andrés Lijo de procesar al ex presidente Carlos Menem, al ex titular de la SIDE Hugo Anzorreguy, al ex juez Juan José Galeano y al comisario Jorge Palacios, acusados de complicidad por el encubrimiento del atentado aún impune contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA). Huelga decir lo impactante que es ver inculpados en una causa como ésta nada menos que a un ex presidente de la República, a un ex titular de los servicios de inteligencia, al juez que estuvo primariamente a cargo del caso y al jefe policial al cual se le asignó la investigación. Sobre el comisario Palacios cabe, además, preguntarse: ¿qué dirá ahora Mauricio Macri después de haberlo defendido de la manera cerril como lo hizo?

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