Del Potro rompió otra barrera.

El tandilense superó por primera vez a Rafael Nadal, el N° 1 del mundo, por 6-4, 3-6 y 7-6 (7-3) en un emocionante partido; hoy, por las semifinales, ante Murray.
Algún día iba a ser, claro que sí. Ese día fue ayer. Y el primer triunfo de Juan Martín del Potro ante uno de los cuatro mejores tenistas del mundo, ésos que están un escalón por encima del resto por la jerarquía de su tenis y la diferencia en el ranking mundial, llegó nada menos que ante el N° 1, Rafael Nadal. El que parece invencible, el que hace carne el no darse por vencido ni aún vencido. El tandilense puso a sus pies al hombre que parece de otro planeta, al que venció por 6-4, 3-6 y 7-6 (7-3) en un partido que, según el reloj del estadio, duró 3h1m. Hoy, desde las 20 de nuestro país, jugará por las semifinales del Sony Ericsson Open ante el escocés Andy Murray (4°), que vapuleó al español Fernando Verdasco (8°) por 6-1 y 6-2.

La frase de Del Potro (6°) se caía de madura, ni siquiera hacía falta, pero cómo no darse el gusto: "Fue el mejor triunfo de mi carrera". Le ganó, además, a un amigo, a alguien con quien suele compartir momentos fuera de las canchas, en la PlayStation, en cualquier hotel o cenando en algún sitio. El mismo que venía de ganarle con comodidad en el Masters 1000 de Indian Wells y que ya lo había vencido otras tres veces cuando era el número 2 del mundo, en 2007.

Del Potro se sacó una espina, rompió otra barrera, una más en un camino de récords y de situaciones que obligan a decir en muchos casos que el muchacho dirigido por Franco Davin "es el primer argentino que...". En este caso, Gaudio, Coria, Calleri y Chela habían vencido al español antes de ser el número 2 del mundo; Nalbandian y Mónaco lo lograron cuando el mallorquín era aún el escolta de Roger Federer. Del Potro "es el primer argentino" que le gana como el número 1 del mundo.

Bueno, como al pasar, apareció uno de los secretos del tandilense, que en un proceso de madurez encontró la conducción inteligente de un coach como Franco Davin, el mismo que fue el capitán del equipo argentino de la Copa Davis que ascendió al Grupo Mundial en 2001 y que estuvo al lado de Gastón Gaudio cuando salió campeón de Roland Garros.

Del Potro le ganó a Nadal un partido en el que dio una muestra cabal de fortaleza mental traducida en cambio de actitud. Desde el vamos, el partido fue muy distinto a los anteriores enfrentamientos con Nadal y compañía. Esta vez se notó enseguida que Delpo no hablía salido "a tratar de no perder fácil", como había admitido el chico de 20 años.

Firme, propuso su juego de base con golpes casi planos, tratando de ser agresivo, de sacar a Rafa de la cancha, de moverlo y no dejarlo tomar la iniciativa. Lo que no es fácil, claro, y por eso fue que nunca hubo una diferencia notoria en favor de Del Potro, sino un encuentro parejo, disputado, que se definió, como es habitual en estos casos, en puntos clave. Pocos. En ésos en los que Nadal suele no fallar, esta vez no acertó y Del Potro estuvo ahí para aprovecharlo.

Con un set por lado, en el tercero el panorama era sombrío: ventaja de dos quiebres y 3-0 para el español. A pesar de eso, no cesaba el ruidoso aliento de un público mayoritariamente volcado hacia Del Potro, con camisetas de Boca (el tandilense es fanático) y de la selección, que al grito de "¡Deeelpoo! ¡Deeelpoo!", sostenían la esperanza. Gabriela Sabatini y Paola Suárez miraban atentas.

Entonces pasó lo inesperado. Nadal empezó a fallar, a cometer errores no forzados. Delpo recuperó un quiebre, pero a Rafa le quedaba otro. Delpo recuperó el segundo. Nadal, increíblemente, no funcionaba. Su alma de luchador lo sostuvo y tuvo un break point en 3-3, pero el tandilense lo salvó. El partido era de gran nivel. Después fue el turno de Del Potro en un momento crucial. Tuvo tres match points con ventaja de 6-5, pero Nadal sacó en forma brillante.

Llegaron al electrizante tie break. Otra ventaja de Nadal, 3-2 con minibreak tras una faja que lo favoreció. Ahí, el Del Potro que roza los dos metros de altura se hizo gigante. A puro ataque y winner, sopapeó a Nadal y cantó victoria.

* Azarenka jugará mañana la final femenina

La belarusa Victoria Azarenka, 11a favorita, derrotó ayer a la rusa Svetlana Kuznetsova (8a) por 6-3, 2-6 y 7-5 y se clasificío para disputar mañana la final femenina del Sony Ericsson Open. La otra finalista salía del encuentro de anoche entre las hermanas Williams, Serena (1era) y Venus (5a).

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