Del Potro y Machi González sostienen la ilusión de Tandil.

Son los argentinos que avanzaron a la 3era rueda; entre las chicas, Dulko buscará hoy los octavos ante Cibulkova.
Responder preguntas sobre el fenómeno tandilense, buscar variantes creativas para explicar los porqués, hablar una y otra vez de esa relación que va mucho más allá de lo profesional. Es un precio feliz para los discípulos de la escuela del Negro Gómez. Mejor, también, si es desde el perfil bajo, ayer escenificado en las canchas menores en que fueron programados Juan Martín del Potro y Máximo González. El gran filtro del jueves le costó a la Legión un desgaste emocional inmenso, mayoría de bajas y a ellos dos como únicos sobrevivientes, además de Gisela Dulko, que hoy jugará por la tercera rueda frente a Dominika Cibulkova en el segundo turno del court 2.

Del Potro y González son los puntos extremos de esa pequeña colonia fraternal dentro de la representación argentina. A los 25 años, González necesita explorar definitivamente sus posibilidades y cada escalón es un salto grande. Ya lo había sido el año pasado, cuando ganó su primer partido en el cuadro principal del abierto francés; vuelve a serlo ahora, que acaba de conseguir por primera vez pasar a la tercera rueda después del triunfo ante Andreas Seppi. La cercanía que permiten las canchas secundarias desnuda sus ansiedades en una patada a la raqueta o un raquetazo que mandó una pelota a la calle. Machi no tenía por qué ponerse nervioso en un partido en el que, salvo por la incertidumbre del primer set, siempre le dio buenas sensaciones.

"Salgo así a la cancha, estoy todo el tiempo acelerado? Son cosas que no se hacen, pero prefiero eso antes que romper una raqueta", dice. Ahora lo espera Tommy Robredo. Como dijo Mónaco, para su amigo "es un partido que podrá jugar, no se va a ver superado en velocidad o fuerza". Como sea, González ya tiene suficiente para disfrutar. "Superar dos vueltas acá es lo más lindo que podía pasarme. Llegué con la cabeza puesta en avanzar una o dos ruedas, pero ahora creo que estoy para un par más. No voy a dejar pasar la oportunidad."

En otro universo, Del Potro se enfrentó con un examen que podría serle útil. Victor Troicki lo obligó a convivir con problemas. También él mismo, con vacilaciones inesperadas. Ocurrieron durante el segundo set, cuando se le escurrió un 5-2 que olía a partido terminado. "Me costó un poco volver a meterme en el partido. Que me quebrara dos veces en cero fue duro para mí. En el 5-5 a sufrir otra vez... Por suerte lo gané y en el tercero lo vi que estaba con más ganas de irse que de jugar. A veces un partido que se da fácil es peligroso. Se te complica y empezás a preguntarte «¿cómo, si lo tenía tranquilo?». Salir de una situación así viene bien." Frente a Igor Andreev se verá qué provecho sacó del asunto.

La calle de Justine Henin

Haber sido cuatro veces campeona en Roland Garros y la última reina indiscutida del tenis femenino fueron argumentos suficientes para convocar a la belga Justine Henin para un homenaje anual que hace la Federación Francesa de Tenis: este año, una de las calles del predio llevará su nombre.

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