Del Potro se frustró ante Murray, pero dejó una huella profunda

Cayó por 6-1, 5-7 y 6-2 en las semifinales ante el escocés, que mañana definirá frente a Djokovic; el triunfo sobre Nadal, un mojón en su carrera
En caliente, todavía con las palpitaciones a mil , Juan Martín del Potro lamentó su adiós en las semifinales del Sony Ericsson Open, tras caer por 6-1, 5-7 y 6-2 ante el escocés Andy Murray. Pero con el transcurso de las horas, el tandilense recuperará sensaciones positivas y seguramente valorará la huella que dejó en este torneo. Le quedaron muchas más cuestiones en el haber que en el debe: volvió a desplegar su mejor tenis y provocó el gran golpe al eliminar en los cuartos de final a Rafael Nadal, N°1 del mundo. La recompensa inmediata será el 5° puesto en el ranking a partir de pasado mañana.

Delpo ya tendrá tiempo para analizar por qué perdió por tercera vez con Murray, que mañana se medirá por el título ante Novak Djokovic, vencedor de Roger Federer (ver aparte). Por lo pronto, sabe que con 20 años rompió otra barrera y que la temporada le ofrecerá muchas más posibilidades de sostener su crecimiento.

La semifinal de anoche, que se resolvió en 2 horas y 17 minutos, le planteó dificultades desde el propio comienzo. Fue una pesadilla el primer set para Del Potro, que careció de esa consistencia y explosión que lo habían caracterizado en el encuentro anterior frente al mallorquín. Incluso hasta parecía duro, sin movimientos ágiles. Cuando quiso darse cuenta, en 35 minutos ya se le había escapado el primer segmento.

Claro que el escocés no descansó en la irregularidad del tandilense, sino que realizó una lectura perfecta del juego y defendió hasta las pelotas más complicadas cuando se vio en apremios. Este último factor terminó demoliendo la paciencia de Del Potro, que sufrió dos quiebres consecutivos en el segundo y el cuarto games. Con esa desventaja, su suerte pareció echada desde muy temprano. El tandilense hasta soportó dos dobles faltas consecutivas en el 0-5 y se descargó lanzando algunos insultos al aire. El masivo apoyo de los argentinos desde las tribunas no alcanzó para insinuar una recuperación.

Con otro lenguaje corporal, mucho más activo, inspirado y preciso, Del Potro fue un jugador distinto en el segundo set, seguramente ése que apareció con todo el brillo para derrotar por primera vez en su carrera a Nadal. Es que debía experimentar una reacción, no le quedaba alternativa.

Apoyado sobre tiros más agresivos, dio el primer aviso al quebrar el saque de Murray y colocarse arriba 2-0. Sin embargo, el escocés se repuso en el siguiente game con su aplomo del comienzo, sin apartarse de su patrón de juego: puntos largos, slices bajos, cambio de efectos y drives a media altura sobre el revés. Pero se advertía otra electricidad en el ambiente, en gran medida por la decisión de Del Potro de tomar por fin las riendas del partido y redoblar la apuesta. Murray empezó a sentir la exigencia y no pudo mantener su saque para forzar el tie break, con lo que el argentino se apoderó del segundo capítulo.

Así las cosas, el tercer set asomaba como una batalla psicológica, abierta para que cualquiera de los dos se erigiera como el dominador. Quizá víctima de la ansiedad por conservar el control, Del Potro sufrió el primer quiebre y se retrasó 2-3 al fallar una volea accesible. El escocés, en tanto, se reencontró con la confianza del primer set y siguió corriendo como un bombero, de un lado a otro, para salvar esos latigazos del argentino que parecían decisivos.

El panorama se volvió aún más sombrío para Del Potro: luego de esforzarse con una volea que no traspasó la red, pidió asistencia médica por un fuerte dolor en el muslo derecho. Sacaba 2-4, con la amenaza de otro break point. Escapó momentáneamente del compromiso, pero Murray quebró tras la siguiente oportunidad en ese mismo game.

Con la diferencia 5-2, el N°4 del mundo no tuvo contemplaciones y se convirtió en un gigante con su saque para redondear el triunfo. A Del Potro le resta recargar pilas y capitalizar todo lo bueno que exhibió en su paso por Miami.

3 son las victorias de Andy Murray sobre tres duelos ante Juan Martín del Potro. Antes, lo había superado en Roma y en el US Open, ambos en 2008.

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