Del Potro: escalera al cielo

Del Potro: escalera al cielo
Con una gigantesca actuación, batió a Rafael Nadal por un triple 6-2 y hoy jugará por primera vez en su carrera una final de Grand Slam; desde las 17, lo espera Roger Federer, el N° 1, que acumula cinco títulos consecutivos en Nueva York
Un escenario imponente como el Arthur Ashe merecía una actuación gigantesca como la de Juan Martín del Potro. El estadio más grande del mundo se rindió a los pies del argentino, que está a sólo un paso de convertir en realidad la ilusión que alumbró desde aquellos comienzos en Tandil. Del Potro va por la hazaña más grande en Nueva York. Asombró al mundo con una demolición perfecta ante Rafael Nadal y buscará hoy dar el salto a la categoría de leyenda cuando se enfrente con Roger Federer, desde las 17 de nuestro país. Una final digna de la obra que Delpo ha edificado durante dos semanas sobre el cemento norteamericano y a la que le falta ?nada menos? la parte más difícil.

Del Potro causa asombro en Flushing Meadows desde sus casi dos metros de altura, pero, sobre todo, con su juego, con la potencia desbordante y una mentalidad granítica. Lo sufrió Nadal, sometido a una paliza tremenda, como no se recuerda desde que el español se consolidó dentro de los mejores. Este éxito por 6-2, 6-2 y 6-2, en 2h20m es el mejor partido en la carrera de Del Potro. Pero el tenis maneja tiempos crueles: en vez de disfrutar de lo que fue una sinfonía deliciosa, el tandilense deberá hoy elaborar otro concierto en gran escala ante un rival con aura de intocable. Se espera un choque de estilo entre el derroche de energía y la intensidad que propone Delpo y el toque vistoso del suizo. La ilusión de un exponente de una nueva generación que quiere ganarse un lugar entre los grandes, frente a un mito viviente que traza con sus manos la historia del deporte de las raquetas. Una aventura fantástica, a la que sólo le falta el epílogo más feliz.

El escalón hacia la definición incluyó una batalla con rasgos inesperados; no porque Del Potro no estuviera en condiciones de vencer a Nadal, pues ya lo había conseguido en otros torneos, sino por cómo lo hizo. En el principio, los mayores aplausos se los llevaba Rafa; acaso, muchos pretendían lo que nunca se vio aquí, una final entre el zurdo de Manacor y Federer. Del Potro cambió el rumbo del aliento y se fue del Arthur Ashe envuelto en una ovación de pie, ante más de 20.000 espectadores extasiados con una actuación monumental.

¿Cómo lo hizo? A partir de una tarea sólida, con un juego firme en todas sus líneas, con un saque ausente de grietas, un drive convertido en misil que dejaba surcos en el aire, y concentración e intensidad al máximo para apagar cualquier intento de recuperación del español. Sólo en el comienzo, Nadal preocupó, cuando podía bajar la pelota con el slice; después, Del Potro no le dio margen para más. El partido era cerrado en cuanto al desarrollo, pero el 6-2 del primer set se explicaba en la contundencia del argentino, en el aprovechamiento integral de cada oportunidad. Las distancias empezaron a estirarse en el segundo parcial; mientras Rafa intentaba en vano hallar un resquicio, Del Potro aumentaba en precisión, potencia y en fortaleza mental. Nadal no bajaba los brazos, aunque empezaba a desesperarse. Jack Nicholson aplaudía desde un palco, pero el que estaba "atrapado sin salida" era el español. El tandilense cerró su faena de "Matador", alzó los brazos y se entregó a la emoción de estar en la puerta del cielo.

Del Potro conmueve los cimientos de Flushing Meadows. La historia del "gigante de las Pampas" obliga a revisar antecedentes, hasta encontrar a Guillermo Vilas, dueño del único título en varones en el US Open, en 1977, cuando el abierto norteamericano se disputaba sobre clay (arcilla gris), y en la rama femenina, a Gabriela Sabatini, vencedora aquí en 1990 y finalista dos años antes. Delpo es el sexto varón argentino que llega a una final de los torneos más importantes, con la posibilidad de convertirse en el tercero que alcanza la gloria, tras los pasos de Vilas (cuatro títulos mayores) y de Gastón Gaudio (Roland Garros 2004). Y apenas está a punto de cumplir 21 años (el 23 del actual).

Lo espera un adversario titánico. Federer, que en la otra semifinal doblegó a Novak Djokovic por 7-6 (7-3), 7-5 y 7-5, aguarda con la seguridad y la elegancia de un emperador, con una estela de récords a su espalda: cinco títulos consecutivos y 40 triunfos seguidos aquí (su última caída fue frente a David Nalbandian, en los octavos de final de 2003); la de hoy será su 21ª final de Grand Slam y va por su 16ª diadema en esta categoría. Y aventaja por 6-0 al argentino en el historial entre ambos.

Del Potro deberá, en el aspecto psicológico, faltarle el respeto ?en el buen sentido? al N0 1 del mundo; adaptarse rápidamente a la conmoción que implica disputar su primera gran final en el torneo soñado; sin cambiar su juego, deberá imponer su estilo frente a un adversario al que le sobran recursos y variantes.

La Torre de Tandil ha demostrado ser un alumno aplicado y rápido para el aprendizaje, aunque hoy conocerá la experiencia de asomarse a la historia. Federer es el examen más difícil que le podía tocar, pero también está ante la ocasión de escribir su propia épica y de vivir su fantasía mayor. En todo sentido, hay un lugar en la historia para Juan Martín del Potro.

* La implacable trepada en el ranking mundial

Por primera vez en su corta carrera, Juan Martín del Potro superó la barrera de los 6000 puntos en el ranking mundial. Con la victoria sobre Nadal, alcanzó las 6025 unidades y se aseguró el 5° puesto. En caso de imponerse hoy a Federer, llegará a los 6825, mientras que Novak Djokovic, el 4°, se aseguró 7480.

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