Las potencias se saludan

En el mismo fin de semana, los costarricenses elegirán un nuevo gobierno que se parecerá al viejo, y los norteamericanos habrán asistido a un nuevo Super Bowl que también se parecerá al viejo en haber censurado una publicidad que terminaba "Got to hell", por más que fuera una cita de Dante, y otra que también era de citas, pero para varones que quisieran conocerse entre sí.
En la crisis institucional hondureña que se arrastró sin resolverse desde junio, la mejor esperanza de todos era que triunfara la mediación de un buen vecino, el mandatario costarricense y premio Nobel de la Paz Óscar Arias. Los esfuerzos ejemplares del líder del Partido Liberación Nacional (PLN), que dominó la política de su país durante las últimas décadas, dieron más oportunidades fotográficas en su estudio de sobrios tonos marrón de madera y cuero que resultados favorables para la vida constitucional del país que, según sus propias palabras, tenía "la peor Constitución del mundo".

VIDA DE MARIONETAS. Hoy son las elecciones presidenciales en Costa Rica, y a la favorita para ganarlas, la ex vice Laura Chinchilla, sus rivales la acusan de ser una "marioneta" de Arias. Si obtiene el 40% de los votos, evitará una segunda vuelta electoral y se convertirá en la primera mujer en llegar a la presidencia costarricense. A la candidata del centroderechismo oficialista (sólo en los papeles es socialdemócrata) sigue en los sondeos un candidato de derecha neoliberal, Otto Guevara, que centró su campaña en el "cambio ya" para poner fin a la corrupción del gobierno de Arias. A sus adversarios, Chinchilla los tildó de "populistas". Lo hizo en un cierre de campaña al que llegaron 70 mil partidarios traídos en camiones: un acto de masas de la democracia más antigua, o menos interrumpida, de América Latina.

CAFÉ, BANANAS Y PIJAMAS. Cuando el 27 de enero el nacionalista Porfirio Lobo asumió la presidencia en Tegucigalpa, la comunidad internacional respiró aliviada porque sentía que un problema había desaparecido del horizonte inmediato. Aunque formalmente la mayoría de los gobernantes latinoamericanos no se resignara a su derrota en promover el retorno a la democracia constitucional en Honduras, las reuniones continentales de urgencia con Estados Unidos y la Unión Europea habían llegado a su fin. El liberal Manuel "Mel" Zelaya, depuesto en junio pasado por los militares, puesto por ellos mismos en pijamas en el asfalto de una pista de aterrizaje en San José de Costa Rica, partió, escoltado por el ganadero multimillonario Lobo, rumbo a Santo Domingo, en la República Dominicana, la otra mitad de la isla donde está la desolada y arrasada Haití.

LOS VIEJOS VISITANTES. Mel pagó caro su intento de promover la reelección en un país que no admite ni una sola. El primer presidente en pisar la tierra hondureña después de los actos de asunción de Lobo fue el conservador colombiano Álvaro Uribe, electo en 2002, reelecto en 2010, y que buscó que la Corte Suprema condonara un referendo para modificar por segunda vez la Constitución y poder aspirar sin trabas a su re-re- (en la foto, Uribe y Lobo). Es cierto que si las elecciones fueran hoy en Colombia, vencería el presidente que lucha contra la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), liberó a la rehén franco-colombiana Ingrid Betancourt y fustiga a su vecino, el líder bolivariano Hugo Chávez, entre otras cosas, por sus ansias reeleccionistas, un virus con el que habría infectado a Zelaya.

LA NUEVA DOCTRINA MONROE. Los que ganaron son los republicanos de Estados Unidos, y el presidente negro y demócrata les cedió este punto como quien cede una ficha en un juego cuyos objetivos son otros. Hasta ahora, para Barack Obama, el premio mayor era la aprobación de su reforma sanitaria integral. El Pentágono, por su parte, avanza con una versión nueva de la doctrina Monroe, aunque conservando el lema viejo ("América para los americanos") contra las presencias extracontinentales de China o Irán, y no le desagrada conservar el pie firme en la región.

COPIA FIEL DEL EDÉN. No sólo las elecciones de su patria gana Uribe. Colombia, que acaba de autorizar el uso de siete bases a los norteamericanos en su territorio, está entre los grandes ganadores en la crisis hondureña. Un nuevo eje se perfila en la región. Un visitante esperable, desembarcado de una aeronave de LAN Chile –casi su flota personal–, es Sebastián Piñera, el próximo ocupante de La Moneda en Santiago. Sería difícil esperar un reconocimiento de Lobo por la socialista Michelle Bachelet. El temor chileno ha penetrado hasta en las internas municipales uruguayas, donde el Frente Amplio cierra filas para volverse más estrecho, y presentar candidatos únicos que hagan que la transición presidencial del oncólogo Tabaré Vázquez al ex guerrillero tupamaro José "Pepe" Mujica, pautada para el 1 de marzo, sea anticipada y anticipadoramente plácida.

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