Potasio Río Colorado ya tiene aval ambiental

Después de tres años, ayer se informó finalmente que el proyecto minero no metalífero Potasio Río Colorado (PRC) en Malargüe consiguió de parte del Gobierno de Mendoza, a través de la autoridad ambiental minera que ejerce la Dirección de Protección Ambiental y la Dirección de Minería, la declaración de impacto ambiental que autoriza las etapas de construcción y producción de la planta que se propone extraer sales de potasio, un poderoso fertilizante natural muy utilizado en la agricultura.
Con esta declaración, la empresa propietaria del proyecto, Vale do Rio Doce (se lo compró a Rio Tinto en enero) ya está en condiciones de iniciar la construcción de la mina que demandará, de arrancar ahora, unos tres años de trabajo. Salvo que resta un detalle no menor por solucionar: el suministro energético que demandará la planta.

Cuando entre en producción, PRC requerirá 1 millón m3 diarios (367,4 millones m3 al año) de gas, ya que el proceso de extracción de las sales consiste en la inyección de agua caliente (que se saca del Río Colorado) hacia el interior de los yacimientos para disolver las sales y luego extraerlas (ver gráfico).

En ese proceso (calentar grandes cantidades de agua) es que la mina quemará por día el equivalente a un tercio de todo el gas que Argentina importa de Bolivia también por día o una cantidad comparable con todo el consumo residencial, comercial y oficial diario de Mendoza (sin contar el industrial, GNC y central térmica), explicó Marcelo Giraud, ambientalista miembro de la comisión de impacto ambiental.

La cuestión energética en la actual coyuntura no es un dato menor, ya que para avanzar el proyecto todavía necesita un permiso de la Secretaría de Energía de la Nación y el gran interrogante es si el país tendrá gas suficiente como para abastecer a esta mina.

Por lo pronto se sabe que Vale deberá negociar esto en forma directa con los proveedoras a boca de pozo y que las otras fuentes de energía necesarias ya estarían garantizadas, ya que la línea Comahue - Cuyo serviría para abastecer de electricidad al proyecto.

Fin de una etapa

Fuera de la cuestión energética, que es un tema a tratar entre empresa y Nación, en el Gobierno provincial ayer por la tarde destacaban el haber puesto fin a una etapa que arrancó en 2006 y demandó un procedimiento de evaluación tramitado en un expediente de 32 cuerpos con más de 7.000 fojas en donde participaron distintas provincias, reparticiones del Estado, municipios, ONGs y universidades.

Como resultado surgió una resolución de declaración de impacto ambiental que consta de 111 artículos con instrucciones y obligaciones expresas que debe cumplir la mina Potasio Rio Colorado para comenzar con sus actividades .

Entre los condicionantes que deberá cumplir la empresa se destaca la obligación de formar un "Fondo de Desarrollo Socio-Ambiental" para el que deberá aportar U$S 12 millones en los tres años que demandará la construcción de la mina más el 1% de la facturación bruta total una vez terminada. Este dinero será aparte del 3% de regalías que por ley debe pagar el proyecto.

Con todo este dinero, se financiará la construcción, ampliación y mejoramiento de infraestructura básica (escuelas, hospitales, viviendas, caminos, energía, riego) para el desarrollo social y económico de la región, explicó Alberto Gurruchaga, jefe de Gabinete de la Secretaría de Medio Ambiente.

La declaración también obliga a la empresa a que no menos del 75% de su personal total contratado sea de Mendoza.

En lo medio ambiental, para avanzar la empresa tuvo que modificar la ubicación del depósito de sal excedente (sodio) del proceso para llevarlo a un sitio a 18 km del Río Colorado. También se exige la implantación de forestales y la mejora del arbolado público; así como la instalación de fuentes de energías renovables para cubrir parte del consumo del emprendimiento.

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