Potash sobre Kirchner: "No sabe hacer amigos"

• Para el historiador de EE.UU., en las últimas elecciones la gente votó cansada de ser manipulada
Amherst, Massachusetts, EE.UU. - Robert Potash entra al aula de la Universidad de Massachusetts, saluda y convida con brownies caseros hechos por su esposa al grupo de estudiantes argentinos a quienes dará una charla. El ambiente que este historiador norteamericano busca recrear no es casual: entre 1956 y 2001 visitó 27 veces el país que lo desveló durante años y que lo llevó a escribir «El ejército y la política en la Argentina», en cuyos volúmenes relata la relación de los militares con los gobiernos argentinos.

Con 88 años, Potash recuerda como si hubiesen sido ayer cada uno de los encuentros que mantuvo con Raúl Alfonsín, antes de que éste fuera presidente. «El periodista Ramiro Casasbellas me había invitado a hacer una firma de mis libros en la librería Clásica y Moderna de la avenida Callao de Capital Federal. Cuando terminó esta reunión, subimos a su departamento en el que había varias personas, entre ellas Alfonsín. Fue en agosto de 1981, y en ese momento yo no sabía nada de él. Tuvimos una charla agradable y me dijo que había leído mi libro. Recuerdo que Casasbellas me dijo que quizás Alfonsín sería el próximo presidente», relata Potash.

Alfonsín no fue el único mandatario al que Potash entrevistó en los años que se dedicó a investigar «la cosa argentina», tal como la describe en su autobiografía recientemente publicada en Estados Unidos. De los 18 presidentes (constitucionales y no) que estuvieron en el poder en los años que estudió al país, se reunió con 12 de ellos, y con algunos, en más de una oportunidad. De hecho, tanto Alfonsín como Carlos Menem lo recibieron en Casa de Gobierno. En ese sentido, reflexiona que «la muerte de Alfonsín demostró que la gente extraña ese tipo de líderes políticos», al tiempo que admite: «Defiendo lo que hizo. Las leyes de Obediencia Debida y Punto Final fueron cosas prácticas que había que hacer».

Crítico de las políticas de Néstor Kirchner, Potash sigue la coyuntura argentina desde su casa en esta ciudad como si viviera en el país austral. Respecto de las elecciones legislativas, señaló en la entrevista con este diario que fueron «un mecanismo autocorrectivo en el que la gente sintió y demostró que no va a ser más presionada, y que no van a admitir que se les mienta o dejarse ser manipulados, abusados».

Periodista: ¿Cuáles son los factores de poder hoy en la Argentina?

Robert Potash: A diferencia del pasado, los militares claramente ya no lo son. El proceso de cambio de cómo pasaron de serlo a no es un análisis interesante, que comenzó con Alfonsín, continuó con Menem, y prosiguió, aunque de una manera más penosa, con Néstor Kirchner. Los sindicatos, en cambio, siguen siendo un factor de poder. Algunos, como el de los camioneros, pueden paralizar el país. Por otra parte, extrañamente, y esto es algo que Kirchner no pudo entender, el sector rural cambió en los últimos años. La economía argentina no está más conformada por oligarquía de un lado y los peones del otro. Lo que ocurrió fue una transformación más igualitaria, donde existe más clase media en el campo que tienen pequeños terrenos y reciben menos margen, tal como lo manifestaron en 2008 ante cualquier intento de que se les reduzca sus ingresos con las retenciones a la soja.

P.: Nunca lo iban a aceptar...

R.P.: Fue un tremendo golpe para los pequeños y medianos productores. No en cambio para los grandes operadores, que sí pudieron soportarlo, con alícuotas que llegaban al 90%, lo cual era confiscatorio. Además, afectó a los distintos sectores y provocó un efecto cascada en los rubros que se relacionan con el sector rural. De hecho, tuvo un efecto negativo en las últimas elecciones.

P.: ¿Qué lectura hace de esas elecciones?

R.P.: Fueron un mecanismo autocorrectivo en el que la gente sintió y demostró que no va a ser más presionada, que no van a admitir que se les mienta o dejarse ser manipulados, abusados. El voto fue en ese sentido. Lo que fue interesante de las elecciones, es que el Gobierno no sólo que no consiguió los votos de lugares como La Plata y Bahía Blanca, de la clase media. Además, perdió los del sector rural que sí había obtenido antes en las elecciones presidenciales. Creo que esto sucedió porque Néstor Kirchner no hace amigos. Los Kirchner abusan en las relaciones con la gente de su propio partido. Tampoco es bueno convertir las elecciones legislativas en un plebiscito, tal como ocurrió con el Gobierno de Cristina.

P.: Siempre funciono así en la Argentina...

R.P.: Pero se está violando el espíritu de elecciones democráticas. En ese sentido, si un candidato se postula para algún cargo, debería asumir y no sólo aparecer en la lista, como Daniel Scioli. Lamentablemente, el tribunal electoral no dijo lo que tendría que haber dicho, que es que estas personas no pueden estar en las listas y luego no asumir.

P.: ¿Cómo evalúa la situación actual de las relaciones entre la Argentina y los Estados Unidos?

R.P.: Estamos bastante lejanos de los años 90. Parte del problema es que los políticos en Washington encuentran que el Gobierno argentino es impredecible. ¿Quién podría haber adivinado el resultado de estas elecciones? Primero que deberían haber sido en octubre y las adelantaron a junio. Luego, el tema de las postulaciones testimoniales. Todos hechos difíciles de entender.

P.: ¿Qué opina de las políticas de derechos humanos del Gobierno?

R.P.: Los Kirchner, con el apoyo de los grupos de derechos humanos, buscaron sólo uno de los enfoques para revisar el pasado, y el pasado nunca fue simple. Para reescribir la historia hay que prestar atención a todos los hechos que ocurrieron. Lo que la Argentina necesita es memoria para incluir a todos los que formaron parte de la violencia. Si se va a castigar a las personas, hay que hacerlo con todas. La memoria no pertenece solamente a las víctimas de los militares.

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