La OEA postergó la visita a Honduras y se desataron nuevas protestas

En una multitudinaria y bulliciosa marcha, más de 10.000 partidarios del depuesto presidente hondureño Manuel Zelaya, repudiaron al gobierno de facto y advirtieron que profundizarán sus protestas por el regreso del mandatario.
"Nos tienen miedo porque no tenemos miedo", cantó una hija de Zelaya, Hortensia, más conocida como 'La Pichu', ante la multitud que la seguía en coro y levantando los puños en una marcha por el bulevar Juan Pablo II de la capital, en las proximidades de la Casa Presidencial.

Más de 5.000 partidarios de Zelaya caminaron desde la Universidad Pedagógica Nacional entre negocios de comida rápida, y en medio de la algarabía recibieron a unas 3.000 personas que llegaron caminando desde la zona de Olancho, en el este del país, y a otras 2.000 procedentes de Comayagua, en el centro.

Esta fue la mayor manifestación por el retorno de Zelaya desde una realizada el 5 de julio en los alrededores del aeropuerto de Toncontin en Tegucigalpa, cuando el mandatario depuesto intentó aterrizar en un avión venezolano, pero el gobierno de facto puso obstáculos en la pista.

Por la tarde, algunos manifestantes atacaron a pedradas negocios de comida rápida en el bulevar Centroamérica, e incendiaron uno de ellos, un local de venta de pollo 'Popeye', de capital hondureño.

Además, un policía de tránsito hirió de un disparo en un tobillo a un manifestante que viajaba en una motocicleta, informó el dirigente Juan Barahona.

Los manifestantes reaccionaron violentamente y quemaron un autobús urbano.

En tanto, la misión con cancilleres latinoamericanos que iba a viajar a Honduras para tratar contribuir a la resolución de la crisis tras el golpe de Estado viajará a fines de la semana próxima o en la última de agosto, anunció el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza.

"Tenemos la situación de que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) hace una importante visita el lunes (próximo) y probablemente iríamos inmediatamente después, tal vez a fines de esa semana o al comienzo de la siguiente", explicó Insulza en rueda de prensa.

El titular del organismo multilateral hizo el anuncio luego de mantener una reunión reservada del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) que debatió el aplazamiento de la misión tras las trabas puestas por el gobierno de facto en Tegucigalpa.

La OEA confirmó el aplazamiento de la misión conformada por Insulza y los cancilleres de Argentina, Canadá, Costa Rica, Jamaica, México y República Dominicana que debería haber viajado a Honduras, después de que el gobierno de facto de Roberto Micheletti cuestionara la participación de Insulza por su "falta de objetividad, imparcialidad y profesionalismo en el ejercicio de sus funciones".

El diplomático chileno dijo que no quiere "polemizar" y reiteró la "disposición" de la OEA a cumplir la misión que tiene como objetivo convencer a Tegucigalpa para que apruebe el Acuerdo de San José como la solución "más razonable" de la crisis, pero puntualizó que la composición de la delegación no es negociable.

"Ojalá dejáramos las tonteras, las cosas pequeñas de lado, el problema es demasiado importante como para enfrascarse en querellas de ese tipo", dijo respecto de la demanda de Micheletti de que Insulza viaje sólo como "observador".

"Creemos que es necesario seguir trabajando para impulsar el Acuerdo de San José, que es la salida más razonable a la crisis hondureña (...) estábamos dispuestos a ir y seguimos dispuestos a hacerlo y así se lo comunicaremos al gobierno de facto", señaló.

El gobierno de facto restableció el toque de queda en la capital, donde había sido suspendido el 31 de julio, informó en cadena de radio y televisión.

"Debido a los disturbios ocurridos la tarde de hoy en la ciudad capital ha determinado establecer el toque de queda para todo el municipio del Distrito Central (la capital)", anotó un comunicado oficial.

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