Postergaron el Jury a Solá Torino que, por las dudas, ya solicitó la eximición de detención

Aunque el jury de enjuiciamiento al camarista José Antonio Solá Torino fue suspendido hasta el 4 y 5 de agosto próximo debido a la feria judicial, ayer se supo que la defensa del magistrado, a cargo del abogado Fernando Morales, se adelantó el lunes a pedir la eximición de detención del juez acusado de haber cobrado una coima de 15 mil pesos a cambio de levantarle el pedido de captura de un narcotraficante, que estaba prófugo.
A las puertas de quedar destituido, el camarista, procesado por el delito de cohecho agravado, planteó la excarcelación ante la posibilidad cierta de que al quedar sin su investidura de juez sea inmediatamente detenido, ya que el delito que se le imputa no permite ese beneficio.

Sucede que al ser procesado por el juez federal 2, Miguel Medina, éste magistrado dispuso en la resolución la captura de Solá Torino una vez que el Consejo de la Magistratura resuelva su destitución o no como juez.

El lunes pasado, el abogado Morales, por pedido de su cliente, presentó el planteo de eximición de detención, instancia legal que puede ser planteada en cualquier momento del proceso, máxime aún si el acusado presume que será detenido.

En vista de que las pruebas, según las conjeturas que se hacen en el fuero federal, son por demás contundentes, Solá Torino teme no sólo ser destituido sino quedar detenido en la misma sala de audiencia, situación que pretende impedir con el planteo de eximición de detención.

Respecto a este planteo, se pudo saber ayer que el recurso ya cuenta con dictamen negativo del fiscal federal Ricardo Toranzos y ahora se encuentra en las manos del juez Julio Leonardo Bavio, en feria, quien resolverá si le otorga o no al camarista dicho beneficio.

Buena conducta

En su pedido, el abogado Morales sostuvo que el camarista posee una buena conducta procesal, ya que en ningún momento del proceso judicial planteo "chicanas" o entorpeció el trabajo de la justicia.

Para resolver esta clase de pedido, los jueces deben tener en cuenta especialmente si el acusado, primero no se dará a la fuga y segundo, no entorpecerá el proceso de la justicia al faltar a las citaciones que reciba de parte del juez.

Solá Torino, a diferencia del ex juez federal Abel Cornejo; quien también es investigado por quedarse con dinero de una causa de narcotráfico y pese a su actual investidura de ministro de la Corte de Justicia de Salta, ha trabado la investigación con un sinfín de "chicanas" judiciales, ha demostrado hasta el momento activa colaboración con el accionar de la justicia.

Como se recordara, Solá Torino está procesado por cobrar 15 mil pesos pagados por el narcotraficante José Miguel Farfán, quien estaba prófugo y registraba un pedido de captura en su contra.

Mediante dos intermediarios, Graciela Ferreyra y Salazar, chofer del empresario periodístico Roberto "Tito" Romero, el juez se habría quedado con esa plata, pero al cumplir con el "arreglo" consignó mal el DNI del narco, quien al presentarse en la Policía Federal de Buenos Aires para gestionar el pasaporte quedó detenido.

Según lo declarado por el mismo Farfán, tuvo que pagar una coima a los policías federales para poder zafar.

Una vez libre, y desde la clandestinidad, Farfán, mediante los dos intermediarios, comenzó a reclamarle al camarista la torpeza cometida y, por supuesto, le exigió la devolución del dinero.

Al respecto, aun existen sospechas de que el dinero en danza sería una suma superior a los 15 mil pesos, no obstante, no se pudo probar más nada.

Ante los insistentes llamados, Farfán presionó y logró que Sola Torino corrigiera el error, pero a esa altura ya estaba bajo sospecha puesto que la justicia federal advirtió la maniobra por accidente. Resulta que la oficina de Observaciones Judiciales tenía intervenido los teléfonos de Farfán, ya que había sospecha de que estaba planeando el transporte de una gran carga de droga.

Al escuchar el nombre del juez Solá Torino, primero por apodos, los investigadores notificaron la novedad a la justicia, la que cambió el rumbo de las pesquisas hasta tener suficientes pruebas de que efectivamente el magistrado estaba implicado en la maniobra para favorecer a Farfán.

Gracias a las escuchas telefónicas, la declaración de Farfán y otras pruebas documentales, el juez Medina terminó por procesar a Solá Torino, quien ahora ve cada vez más cerca la posibilidad de terminar preso por el pecado cometido.

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