Postergaciones

Barcos que no salen, salarios que empiezan a deberse, deudas que no se cobran. Y sobre llovido mojado: la “draga 259 Mendoza” que no viene, vaya alguien a saber por qué. Después de un fenomenal crecimiento, el puerto está en retroceso. ¿Hasta dónde? Sus actores serán quienes lo definan.
Peligrosamente, el puerto de Mar del Plata está entrando en una etapa de postergación que pone en riesgo los avances que se habían logrado en los últimos cinco años, con diferentes gestiones administrativas y políticas.

Estas postergaciones son fruto de varios elementos, algunos de índole interno y otros externos. La crisis afectó la dinámica de la actividad, pero también la falta de políticas concretas contribuyó a profundizar los avatares de un retroceso que parece inexorable.

¿Obras son amores?

El año pasado se anunció, con bombos y platillos, que la “draga 259 Mendoza” llegaría a Mar del Plata para despejar el canal de acceso a la estación marítima. No se tienen estudios precisos sobre cuánto es lo que hay que extraer en el canal principal para que los barcos puedan entrar y salir como corresponde. A esta altura, algunos ya dicen que serían más de 2.000.000 de metros cúbicos de arena.

La llegada de la embarcación había sido anunciada, primero, para noviembre de 2008. El hecho se postergó para fin de año y luego para principios de 2009. En el medio se informó que la “259 Mendoza” estaba en Tandanor y que el presidente del Consorcio Regional del Puerto de Mar del Plata, Eduardo Pezzati, había sugerido una serie de modificaciones, por eso se preveía que llegaría en febrero. Como eso tampoco sucedió, se puso como fecha tope el 4 de marzo.

La embarcación aún brilla por su ausencia. Durante febrero se dio a conocer de manera oficial –fue Pezzati en declaraciones de prensa- que el Gobierno Nacional ya había depositado en una cuenta del Consorcio la suma de $ 17.000.000 para los gastos de funcionamiento. Pero ahora, desde el Consorcio dicen que la máquina vendrá a finales de marzo.

Una alta fuente le había dicho a N&P que, antes de irse de vacaciones, Pezzati advirtió que “no se les ocurra inaugurar sin mi presencia”. La fuente no quiso revelar su identidad pero está muy ligado al funcionamiento y la dinámica del puerto. Ahora Pezzati estará en Miami para asistir a un importante congreso internacional de empresas de cruceros, y llegará a la ciudad para fin de mes. ¿Será por eso que la fecha de arribo prometida desde el Consorcio vuelve a coincidir con la presencia del ejecutivo en Mar del Plata?

Producción retraída

En el medio de una coyuntura internacional adversa, los trabajadores portuarios de nuestra ciudad se ven afectados por las condiciones que el mercado impone para los productos pesqueros. La decisión de los europeos de liquidar stock y obtener liquidez ha generado que las ventas y exportaciones se retraigan. Algo similar ocurre con Brasil y Estados Unidos.

Esta situación se vuelca directamente a la merma de la actividad portuaria en nuestra ciudad. Las cámaras de frío del puerto están llenas y el pescado no se vende en el exterior, obligando a que las empresas vean reducidas sus posibilidades de salir a pescar.

Hace pocos días, el titular del SIMAPE y funcionario del área de la subsecretaría de Pesca de la Provincia de Buenos Aires, Juan Domingo Novero, advirtió que si no se puede vender y no se puede salir a pescar, después de Semana Santa podría haber un conflicto en Mar del Plata.

La crisis golpea a todos los sectores productivos locales, y esto es una realidad. Si los barcos no pescan la gente no produce en tierra, por ende se reduce el capital de las empresas en la obligación de pagar salarios sin producir.

Uno de los efectos de esta crisis ya fue pagado en los últimos días por el Astillero Mar del Plata, ubicado frente a la delegación local de Prefectura en el acceso al Puerto. Los trabajadores pararon sus actividades porque denuncian que hace más de 60 días que no cobran salarios. Además, lo que crispó a los obreros fue que habrían detectado que estarían trabajando sin cobertura de ART. Así lo hizo saber Walter Castro, uno de los trabajadores que se colocó al frente del reclamo de sus compañeros.

Se nota, además, que es un síntoma de cómo se va resintiendo la cadena de pagos en el sector. Esto no tardará en derramar hacia otras actividades como los comercios y servicios de la zona.

¿Ayuda municipal?

El secretario de Economía y Hacienda de la Comuna, Mariano Pérez Rojas, reclamó que las empresas no han pagado la contribución que reemplazó al pago de la vieja tasa de Inspección Veterinaria, ahora a cobrar por la Provincia de Buenos Aires desde que el municipio adhirió a la Ley 13.850. Pérez Rojas señaló que “cuatro empresas fueron intimadas por evasión” al pago y recordó que hace 7 meses se acordó una contribución, pero catalogó de “difícil pretender cobrarle a todos los sectores del puerto”, como reclaman los armadores.

Consultado al respecto el gerente de la cámara de armadores, Darío Sócrate, dio una respuesta contundente: “en esta situación debería ser la Municipalidad la que ayude a las empresas, y no al revés”. Además puntualizó que “el que está en falta es él (por Pérez Rojas) ya que la Defensoría del Pueblo emitió un dictamen por el cual la Comuna debería adecuar un sistema de pago y todavía no se ha cumplido”.

Está todo más que claro, la parálisis de la actividad es una carga compleja que además genera retroceso en el puerto y la ciudad. Sería oportuno pensar en conjunto cómo salir de este atolladero.

Gestionando

La crisis hace agudizar el ingenio, o por lo menos pone en práctica algunas gimnasias que antes no salían con facilidad. De hecho, algunos sectores están pensando cómo ayudar a mitigar los efectos de una situación internacional que empieza a hacerse sentir en Argentina.

Una medida positiva es la que tomará la Cámara de Armadores: van a donar pescado para los comedores y los hogares municipales. Dario Sócrate le confirmó a este medio que ya mantuvo una reunión con la Municipalidad para hacer efectiva esta colaboración. Lo que resta es “ordenar la tropa” y “ver con qué se cuenta”, fueron algunos de los datos que entregó el ejecutivo de la cámara en cuestión.

Uno de los elementos que la Comuna deberá establecer es el carácter de la donación y el alcance, para poder realizar una previsión sobre cuánto tiempo recibirá esa colaboración de parte de las empresas asociadas a la cámara.

Otra buena iniciativa fue la aprobación del observatorio social en el Concejo Deliberante. El concejal Juan Carlos Cordeu presentó esa propuesta trabajada por sus equipos técnicos, inmediatamente recibió el apoyo de los concejales de la comisión de Calidad de Vida y aun de diferentes bancadas políticas, incluidos los concejales del oficialismo.

Con este instrumento la Municipalidad podrá poner a trabajar a los técnicos de las áreas más vinculadas al trabajo social y estadístico, a fin de determinar indicadores concretos de la situación social de Mar del Plata, desde datos de actividad económica hasta de saturación poblacional, pasando por un relevamiento de necesidades básicas insatisfechas como alimentación, vivienda, educación y salud.

Para eso, el observatorio puede convocar al trabajo interdisciplinario a técnicos de la Universidad Nacional de Mar del Plata y de las instituciones y organizaciones sociales que trabajan en los barrios, ya que muchos de ellos suelen ser referentes de sectores a los que la Municipalidad no accede.

Todos los esfuerzos que se realicen pueden servir si van de la mano del trabajo y la dedicación necesarios para conseguir resultados positivos para la gente. De eso se trata la premisa de gestionar desde el Estado con un rol social preponderante.

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