Fue positiva la respuesta de los mecanismos de seguridad

Tras la conmoción de lo ocurrido el lunes, con una criatura tomada como rehén y seriamente herida, en medio de un conflicto familiar, queda por repasar el comportamiento de los distintos elementos que participaron en la emergencia.

El lunes último, entre las 13:00 y las 16:00, la ciudad estuvo en vilo por un hecho absolutamente grave e inusual. En medio de un conflicto familiar, para forzar la voluntad de su esposa y resistir el accionar policial, un hombre se atrincheró en su casa y tomó como rehén a su propio hijo, de ocho años de edad, a quien con una cuchilla hogareña le efectuó un profundo corte en el cuello. El hecho de por sí es tan grave que sigue causando conmoción. Además no existen antecedentes ni siquiera similares ni en nuestra ciudad, ni en la zona. Lo cual torna más difícil la operatoria frente a un episodio donde corresponde extremar las precauciones para que el desenlace sea lo menos traumático posible.

En este sentido, y al aquietarse los comentarios que despertara el grave suceso policial, corresponde echar una mirada sobre el funcionamiento de los organismos de seguridad que tuvieron intervención en la emergencia.

Cuando el hombre se atrincheró en su domicilio, las acciones fueron coordinadas por la fiscal Dra. Magdalena Brandt, junto a personal de la Fiscalía. Estuvo presente el titular de la Seccional, capitán Omar Konradi, encabezando las fuerzas de seguridad, y posteriormente se supo el titular de la Departamental Pergamino, comisario mayor Roberto Gabín, quien vino junto a efectivos del Grupo de Apoyo Departamental.

Trascendió que en La plata ya se estaba preparando un helicóptero, para trasladar hasta nuestra ciudad a un especialista en negociaciones de este tipo, ya que no existe nada así en la región. También intervino un equipo de psicólogos, integrado por Cecilia Álvarez, Leandro Mendoza y Laura Di Vito, quienes mantuvieron una conversación destinada a bajar la belicosidad del sujeto, a quien esta última profesional conocía de antes, porque lo había atendido con anterioridad. Un equipo del Hospital Municipal "Eduardo Morgan" estuvo desde el primer momento en el lugar, y en un momento dado, el médico tuvo que efectuar una curación al nene, a través de la ventana. Es de imaginar la exigencia adicional de trabajar bajo la presión de no hacer nada que pudiera aumentar la agresividad del hombre.

Por otra parte, el contador Raúl Casi, representando de alguna manera la figura de la autoridad municipal, y el propio capitán Konradi, intentaron dialogar con el atrincherado, a fin de hacerlo deponer su actitud. Cabe mencionar que cuando los padres del hombre quisieron hablar con él, la respuesta fue de mayor violencia.

Por último, en esta enumeración de actores que se sucedieron a lo largo de esas tres interminables horas, se destaca la intervención de Pablo Ansaloni, que en su condición de secretario general de UATRE, suele oficiar como empleador del hombre. Por esa razón, y por cierta confianza previa, el concejal justicialista pudo entablar un diálogo amistoso, y pudo encaminar las cosas, hasta lograr desarmarlo y posteriormente convencerlo que entregarse a la Policía era la mejor salida para ese espantoso escenario.

Poco antes de las 16:00, el hombre puso final a su alocada aventura, y con ello retornó la calma. Pese a la falta de experiencia, ya que la negociación en estos casos es decisiva, y por lo tanto se ha convertido en materia de estudio. Se acepta la necesidad de especializarse en este punto, porque no se pueden cometer errores.

En toda la zona no hay personal capacitado en negociaciones, por lo cual la fiscal Brandt recurrió a un funcionario judicial que reside en 25 de Mayo, quien telefónicamente le suministró algunas pautas elementales, que había recogido en un curso que realizara tiempo atrás.

Hasta se puede mencionar de manera elogiosa el comportamiento del público, que se agolpó durante horas, para seguir de cerca los avatares de esta inusual toma de rehenes. Pese a la expectativa y a la indignación generalizada, la gente respetó los cordones que la mantenían fuera del alcance visual del sujeto, para evitar que ese escenario pudiera alterarlo aún más.

Cabe referir entonces, como mirada final, que cada uno de los actores, tantos oficiales como informales, actuaron de manera correcta, en forma coordinada y aún con las improvisaciones que se pudieran detectar, lo hicieron con profesionalismo y compromiso, sabiendo que no había margen para equivocaciones. Por eso se podrá convenir que los servicios funcionaron correctamente en tan delicada emergencia.

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