Una posible reforma del FMI le daría fondos al país

Por: Marcelo Bonelli

En la última reunión preparatoria de la cumbre del G-20 se discuten los cambios del sistema financiero internacional y las condiciones para acceder a los nuevos préstamos.

Dos figuras del Gobierno iniciaron ayer una misión crucial para resolver el problema financiero del país. Martín Redrado y Carlos Fernández participarán de un debate internacional clave sobre la reformulación del FMI. El cónclave se realizará en Londres y se trata de la última reunión preparatoria del encuentro de presidentes del Grupo de los 20, el cual será liderado por Barack Obama.

Las decisiones que hoy tomen los ministros serán la base de la reformulación del sistema financiero internacional, con la intención de frenar la sangría recesiva.

Pero para Argentina tiene otro condimento, ya que podría abrir , o cerrar definitivamente, la posibilidad de acceder a préstamos baratos y sin los condicionamientos del FMI, que garanticen el necesario financiamiento externo. En otras palabras, que permitan aportar fondos frescos para los tres últimos años de gestión de Cristina Kirchner.

Ambos funcionarios viajaron con expectativas, porque existe un documento secreto del G-20 que promete un auxilio inesperado. Por una decisión política, se duplicarían las tenencias de fondos de los países miembros del FMI, y la suscripción de los Derechos Especiales de Giro se haría, excepcionalmente, con la moneda de cada país. Los DEG son la moneda interna del FMI y, en el caso de Argentina, se podrían suscribir esos bonos en pesos, para después canjearlos por dólares. El documento fue redactado por el " Grupo de Trabajo 3, cuya tarea es proponer la reforma del Fondo Monetario. Existen otros cuatro grupos de trabajo del G-20 que elaboran una propuesta para enfrentar la crisis.

Clarín tuvo acceso exclusivo a ese informe reservado. Existe una versión del 25 de febrero y un "Reporte Final" del 4 de marzo. Su texto está coordinado por el titular del Tesoro de Sudáfrica, Letsetja Kganyago, y el ministro de Australia Mike Callaghan. El documento confidencial propone "medidas inmediatas" para reformular el FMI y exige "un aumento sustancial en los recursos del FMI, estableciendo una duplicación de los fondos para incrementar los prestamos bilaterales a las naciones miembros". Para eso, será necesario "otorgar un amplio apoyo a las modificaciones legales que permitan duplicar los Derechos Especiales de Giro."

De aprobarse la reforma, ella tendría una fuerte implicancia financiera local, ya que brindaría la posibilidad de que Argentina obtenga fondos frescos adicionales por unos 3.000 millones de dólares. Una suma importantísima frente a las actuales restricciones financieras.

La reforma propuesta quiere "revalorizar" la función del FMI y otorgarle un nuevo rol trascendente: ser la ventanilla por la cual el mundo desarrollado repartirá fondos para estabilizar la economía internacional. En el Ministerio de Economía insisten que la reforma permitiría al kircherismo recurrir al FMI sin pagar costos políticos. Carlos Fernández dice que se trataría de "un nuevo FMI."

Pero el ministro tendrá sorpresas. Ya se lo adelantó en un "memo" confidencial el Secretario de Finanzas. Hernán Lorenzino describió que naciones como Alemania, Francia e Italia son poco proclives a facilitar fondos sin "condicionalidad". También EE. UU. hizo observaciones sobre la expansión de los DEG. El informe señala que "existen fuertes divergencias entre los paises en desarrollo y los industrializados en torno a la reforma en el FMI. Para acceder a nuevos fondos las condicionalidades seguirán siendo parte de la función del FMI". Lorenzino -quien inesperadamente no viajó a Londres- sostiene en ese paper que "hay que aclarar que los cambios propuestos son insuficientes para asegurar que el FMI responda efectivamente a las necesidades de paises en desarrollo". Y agrega: "El G-7 quiere fortalecer la función de supervisión y que el Fondo haga cumplir las revisiones del Articulo IV, lo cual apunta a Argentina y a China."

La dupla Redrado-Fernández expondrá una propuesta dura. Néstor Kirchner los despidió con esta frase: "Ya nos fuimos del Fondo. No vamos a pagar ningún costo para volver."

La posición Argentina, un texto de ocho carillas, acompaña las reformas que propone Inglaterra, el anfitrión del encuentro, las cuales fueron acordadas durante una misión a Buenos Aires del vice del Tesoro británico, Stephen Timms. Esta postura enfrentará muchos reparos del resto del G7. A pesar de la oposición de Estados Unidos e Italia, Argentina integraría el Foro de Estabilidad Financiera que controlará a bancos internacionales y al FMI, y manejará información clasificada .

Inglaterra y Washington no acompañan la idea de hacer desaparecer los paraísos fiscales. El G-7 no quiere criticas al pasado del FMI y pretende que los cambios en el Fondo sean graduales y moderados. El representante de Alemania fue la voz mas dura en las reuniones: "La condicionalidad de los créditos no se negocia."

Las conversaciones son más sencillas para la creación del Consejo Económico Social. El proyecto ya está listo, tiene 11 artículos y la Presidenta evalúa aprobarlo por decreto. También esta definido que participaran 20 sindicalistas y 20 empresarios. En la nómina tiene seis lugares la Unión Industrial, pero no se incluye ningún representante de la poderosa Asociación Empresaria Argentina. La Mesa de Enlace del Campo tiene reservados cuatro lugares.

Así el Gobierno pretende institucionalizar el diálogo con los combativos dirigentes agropecuarios. Pero sería simplista pensar en una solución al conflicto. Aunque el conjunto de la sociedad pide un acuerdo, en el Gobierno y en las entidades domina una lógica opuesta y muchos quieren persistir en la confrontación.

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