El posible reencuentro entre Cobos y Cristina le suma tensión a la Asamblea.

El posible reencuentro entre Cobos y Cristina le suma tensión a la Asamblea.
Después de su última reunión a solas, hace ocho meses en la Casa Rosada, Cristina Kirchner y Julio Cobos volverán a verse frente a frente mañana, en la inauguración de las sesiones ordinarias del Congreso.
El 22 de diciembre compartieron una misa en Luján, pero ni se saludaron. Mañana, el vice la recibirá en el Congreso y luego deberán sentarse juntos en el estrado. Toda la semana circularon rumores de presiones oficiales para evitar esa foto. En el entorno del mendocino los desmintieron. Hay legisladores K que amenazan silbar e insultar a Cobos, pero otros quieren evitarlo.

Pasaron 213 días sin saludarse. Desde el pasado 30 de julio, Cristina Fernández de Kirchner y el vicepresidente Julio Cobos no volvieron a hablarse. Apenas se cruzaron una vez en un mismo lugar, en una misa en la Basílica de Luján, hace dos meses. Los separaban seis ministros. Pero será el protocolo parlamentario el que podría obrar el milagro de que la jefa de Estado estreche la mano del mendocino, a quien su voto “no positivo” a las retenciones móviles le deparó pedidos de renuncia y acusaciones de traición y deslealtad desde el kirchnerismo de paladar negro. Excepto que la jefa del Estado eluda el compromiso apelando a la descortesía.

Mañana, poco antes del mediodía, la Presidenta inaugurará el 127º período de sesiones ordinarias del Congreso. Cobos, como titular del Senado, es el encargado de recibirla en el Salón Azul, junto al presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Fellner. Cristina arribará a las 10.45 a la explanada de la avenida Entre Ríos y caminará por una alfombra roja, flanqueada por los granaderos, hasta la sala en la que la esperará el vicepresidente. Es el mismo lugar donde los senadores discutieron en comisión el año pasado la Resolución 125.

“No creo que no lo salude, pero le pegará en el discurso, como hizo con Tabaré (Vázquez)”, reflexionó un hombre de confianza del mendocino. El día de su asunción, CFK aprovechó la presencia del presidente uruguayo para recriminarle por la instalación de la pastera Botnia.

Luego de que la jefa de Estado firme el libro de visitantes ilustres, el ex mandatario de Mendoza también deberá acompañarla a través del Salón de Pasos Perdidos hasta el recinto. En el estrado se sentarán juntos. Eso dicta el estricto protocolo que la Casa Rosada no tuvo más remedio que aceptar a regañadientes. La prensa no tiene permitido el ingreso al Salón Azul y los encargados de registrar el momento serán los fotógrafos de Presidencia, de Diputados y del Senado. Una cámara de Canal 7, el encargado de coordinar la transmisión, será la única que filmará el saludo. “No creo que hagan lo mismo que en Jesús María”, especuló un cobista, recordando la ausencia del vice en la pantalla estatal en el festival cordobés. Lo cierto es que Senado TV, que maneja un allegado a Cobos, quedó afuera de la dirección de cámaras y sólo aportará sus equipos. En tanto, la productora La Corte, de aceitados vínculos K, tomará las imágenes de la movilización de los militantes K fuera del Parlamento.

Foto obligada. El oficialismo tanteó el terreno para impedir el encuentro de Cristina con Cobos. Primero se especuló que la Casa Rosada quería evitar que el vicepresidente estuviera en el país el 1º de marzo. Sucede que el mendocino pensaba ir a una reunión preparatoria del Foro Parlamentario Iberoamericano que se realizará en Lisboa el lunes. Desde el cobismo desligan esa invitación con maniobras del Gobierno. Luego, intentaron sin éxito encontrar un resquicio en el protocolo para evitar que el flash los ilumine a ambos. Las presiones no llegaron al círculo de Cobos. Eso dicen en la Presidencia del Senado. Incluso, ayer emitieron un comunicado desmintiendo “roces o desacuerdos” con el personal de ceremonial de la Casa Rosada. “Julio nos dijo que la organización debía ser igual que la del año pasado, para evitar cualquier suspicacia”, explicaban ayer. Y así se hizo.

El kirchnerismo demostró el miércoles que no pone límites para mostrar su desagrado hacia el mendocino: por primera vez, retiró la escolta de granaderos en el homenaje al general San Martín en Yapeyú. “Después de eso, nos esperamos cualquier cosa”, reconoció un allegado al vice. Sin lograr evitar la foto, algunos legisladores ultra K ya están organizando una silbatina en el recinto y prometen poblar los palcos de militantes que no dudarán en gritarle traidor al mendocino. En cambio, los oficicialistas de mayor peso institucional prefieren evitar cualquier agravio y analizan moderar el ingreso al Parlamento.

El año pasado, Cobos acompañó hasta la salida del Congreso a la Presidenta. Algo poco probable que vuelva a ocurrir.

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