La posible inclusión de Lieberman en el gobierno israelí genera controversias

La posible inclusión de Avigdor Lieberman en un gobierno de derecha encabezado por Benjamín "Bibi" Netanyahu asusta a una parte de los israelíes que ven como se evaporan las esperanzas de retomar el proceso de paz con los palestinos.
La eventual llegada de Lieberman, acusado por la izquierda israelí de se un racista que prometió, por ejemplo, regular el matrimonio civil en Israel, provoca todo tipo de controversias, e incluso los analistas se imaginan como una broma de mal gusto su posible designación en áreas como Justicia, Seguridad Pública o Relaciones Internacionales.

La actual canciller Tzipi Livni, que obtuvo 28 bancas en las recientes elecciones parlamentarias, afirmó que no le interesa formar parte de un gobierno de extrema derecha encabezado por Netanyahu, cuyo partido, el Likud, obtuvo una banca menos que el gobernante Kadima.

De todos modos Netanyahu, a quien el presidente Shimon Peres le encomendó la formación de un gobierno en un plazo de 42 días, volverá a reunirse mañana con Livni, para buscar un acercamiento sobre objetivos comunes como es el caso de Irán, país al que Israel considera una amenaza a raíz de su programa nuclear.

Livni, sin embargo, advirtió que para ella la política no son sólo números, sino un camino a seguir, y al respecto señaló: "no me convertiré en un disfraz para la parálisis diplomática. No seremos un sello de goma en un régimen de derecha".

El apoyo de Lieberman a Netanyahu, luego de convertirse en la tercera fuerza del Parlamento, desató todo tipo de polémicas en el Estado hebreo.

Nacido en Moldova, la ex Unión Soviética, en 1958, Lieberman propone que los árabes que viven en Israel manifiesten su lealtad al Estado judío, y en una oportunidad dijo que había que operar en la Franja de Gaza como "lo hace Rusia en Chechenia", entre otros conceptos polémicos.

En una nota titulada, "la victoria de Netanyahu está empezando a agriarse", el analista de Yossi Verter, del diario Haaretz, señala que Livni no se unirá a un gobierno compuesto por la derecha y los judíos ultra ortodoxos.

"Ella puede considerar unirse a un gobierno como el Likud, Israel Beiteinu y el Movimiento Unido por la Torah, pero nada más que eso. Netanyahu, sin embargo, no puede renunciar a sus vínculos con los partidos religiosos Shas y Habayit Hayuhudi, porque son su red de seguridad", agregó.

El analista señala que Livni, quien "ha pasado la mayoría de su vida política en el gobierno, está ahora dentro de la oposición", a pesar de los pedidos de Netanyahu para que integre el nuevo gobierno de unidad nacional junto a él y el ultraderechista Lieberman.

Sin embargo, no puede descartarse que se llegue a un acuerdo, teniendo en cuenta que Livni ya había negociado con Lieberman su posible inclusión en el gobierno, para el caso de que Peres le hubiera dado el mandato de formar el nuevo Ejecutivo israelí.

La llegada de Bibi preocupa a Washington, sobre todo por su posición contraria a la proclamación de un Estado palestino en momentos en que el grupo islámico Hamas gobierna la Franja de Gaza.

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