Los posadeños no saben bien cómo cuidarse de la leishmaniasis visceral

Con el fuerte debate respecto a la enfermedad en los perros, los vecinos conocen los síntomas en los animales pero no los de las personas. Tampoco hacen hincapié en el combate del insecto transmisor
No sólo el perro. También se requiere el control del insecto y la red de salud. [Foto:Ramón González]

POSADAS. No alcanza con controlar que los perros de la casa estén sanos si hay animales enfermos en la misma cuadra. No basta colocarle el collar o la pipeta, si el patio de la vivienda está infestado con la lutzomya longipalpis. El agua estancada no es criadero del insecto vector. En cambio, la hojarasca, la maleza y tener gallinas o chanchos, son factores que elevan el nivel de presencia del insecto. Fiebre prolongada, pérdida de peso y agrandamiento de los órganos, son síntomas de la enfermedad en humanos. Pero lo más grave es que la mayor parte de la población desconoce esta información.

No lo sabe la población de Posadas, donde la enfermedad está hace tres años, mucho menos en el interior, donde el debate se abrió recién este año con la confirmación de los primeros casos humanos en Oberá, Alem y Apóstoles, si bien ya hay perros enfermos en toda la provincia.

Para muestra basta un botón. Los vecinos de la chacra 225 -en inmediaciones de las avenidas Francisco de Haro, Comandante Rosales y Quaranta- están conmocionados por la gravedad del estado de salud un hombre de 80 años que contrajo leishmaniasis visceral. La noticia corrió de boca en boca y muchos han visto el operativo de fumigación que el viernes por la tarde se realizó en las cuadras del barrio.

Consultados por El Territorio, todos hablan de la buena salud de sus perros, si bien algunos no logran pronunciar correctamente el nombre de la enfermedad. Pero a la hora de explicar qué hacen para evitar contraer la enfermedad, el silencio es inevitable.

Están asustados, aún más porque saben que el estado de salud de su vecino es delicado. Y todos apuntan a los perros: propios, ajenos o callejeros. Describen los síntomas de los animales con exactitud, pero no saben explicar cuáles son los síntomas en las persona. Ninguno de los consultados recibió la visita de algún agente sanitario que les explique en qué consiste la enfermedad, que les advierta de la posibilidad de que la contraigan ya que un vecino de la zona la contrajo, a qué síntomas deben estar atentos o cómo deben cuidarse para no contagiarse. Unos pocos, los más informados, están al tanto de una reunión que se realizará en la casa de un vecino en la que ofrecerán información sobre la enfermedad. Pero no saben cuándo se producirá el encuentro y hubo quien aseguró que ya se produjo.

Y no faltan los que viven en la más completa ignorancia respecto a un caso humano a pocas casas de su vivienda, e incluso desconocen que existe una enfermedad que se llama leishmaniasis y cómo pueden evitar contraerla.

Perros sí, gente no

“Ayer los bañé a todos”, afirma Lorenza Valiente. Tiene cinco perros pero a todos se los ve saludables y no presentan síntomas visibles de la enfermedad. La vecina se ocupa de sus animales, pero la noticia de la enfermedad la tiene alarmada. “Miro siempre en la tele, que los perros quedan flacos, que no quieren comer, que se les alargan las pezuñas”, enumera. También le preocupa cuando se le escapa el perro más viejo a la calle porque sabe que anda la perrera.

Pero si tiene que pensar en los síntomas en ella o sus familiares duda. “Ahí ya no sé”, admite. También duda de cuáles son las medidas preventivas. Pero cuenta que todas las noches arroja creolina en el patio. Y que mantienen limpio el patio de malezas.

“Me asustaron con mi perro”, contó Ramona López. “Es que tengo una hija discapacitada”, explicó la vecina. Vio el operativo de fumigación, pero asegura que a su casa no llegaron ni con información, ni con folletos explicativos. Tampoco estaba enterada de la reunión.

A los vecinos les preocupan los perros que andan por las calles, aunque no pueden asegurar si tiene dueño o no, y mucho menos si están sanos o enfermos. También ven con temor el agua de las cunetas que en algunos puntos queda estancada, pero ignoran que no son criaderos de lutzomya longipalpis.

Prevención integral

El control del medio ambiente y el trabajo en la reducción de la población del insecto vector, el cuidado de los perros (reservorios de la enfermedad, es decir donde el parásito permanece y contagia al insecto que viene a picar) y una red sanitaria atenta y con los recursos necesarios para el diagnóstico y el tratamiento de las personas que contraen la enfermedad son las tres patas para que la leishmaniasis visceral no siga infectando a más personas y no se cobre más vidas.

Trabajar sobre uno de estos puntos, sin atender los otros dos volverá ineficaz cualquier política, advierten los especialistas. Pero, según el médico español Fernando Jorge Bornay Llinares, quien estuvo en Posadas capacitando respecto a la prevención “hay que actuar fundamentalmente a nivel de vectores y de perros”.

También señaló la importancia de eliminar los insectos transmisores en las épocas del año en las que aumentan las posibilidades de transmisión, es decir cuando aumentan las temperaturas, no sólo a nivel domiciliario sino también público.

En tres años, la enfermedad ya se extendió a toda la provincia y avanza en la región.. Y su crecimiento es exponencial. De los tres primeros casos del 2006, prácticamente se triplicó la cantidad en el 2007 con la primera víctima fatal y llegaron a más de 20 en lo que va del año y otras tres muertes.

Ya desde un primer momento, cuando irrumpió la enfermedad en Posadas, desde Salud Pública de la Provincia, reiteraban que la responsabilidad de Saneamiento ambiental es de las Comunas. Esto deja, una pata fundamental de la prevención y el control de la enfermedad en manos de los municipios.

En ciudades como Santa Fe, la Municipalidad aplica insecticidas de baja toxicidad, diariamente, en los grandes espejos de agua predios vacantes, cunetas y zanjones. Se sigue el ciclo vital del mosquito, en el horario matutino se combaten las larvas, utilizando cañones y mochilas con el producto específico. Durante la tarde y noche, se ataca a la población de mosquitos adultos, mediante la fumigación.

Pero en Misiones, la mayor parte de los Municipios no cuentan con los recursos mínimos tanto humanos como insumos e instrumental, como queda en evidencia ante los permanentes reclamos al respecto que llegan desde las distintas administraciones provinciales.

“A prima facie es así la cuestión”, indicó consultado al respecto el técnico de Saneamiento Ambiental de la Provincia, Luis Alvarenga. Con las campañas por el dengue, la fiebre amarilla, el paludismo y la leishmaniasis, recorre toda la provincia. “Una utopía mía, es que los 75 municipios tenga por lo menos uno o dos técnicos preparados en Saneamiento Ambiental”, indicó. “No todas las Comunas tienen Dirección de Saneamiento y cuando viajamos damos el abc de lo que es control de vectores. Pero no siempre se tiene el eco esperado”, lamentó.

Para tener en cuenta

La detección precoz de los casos humanos y el tratamiento adecuado y oportuno son la única forma de reducir la morbimortalidad de la enfermedad. Es decir, evitar nuevas muertes.

El perro, principal reservorio de la enfermedad, es sólo una de las patas de la lucha contra la enfermedad. El abordaje debe ser integral.

El perro no tiene cura. Los tratamientos veterinarios autorizados para los perros con leishmaniasis visceral reducen la presencia de parásitos, producen una mejoría temporaria de su estado de salud y retrasan el desarrollo de la enfermedad, pero no lo curan.

Si un perro enfermo no es sacrificado debe ser debidamente protegido de la picadura del insecto transmisor para evitar contagiar a otros perros o a seres humanos.

Reunión de referentes de Zoonosis

El próximo miércoles 3 de diciembre se realizará una reunión provincial con referentes de Zoonosis de los Municipios de Misiones. El encuentro se realizará en el salón de conferencias del Ministerio de Salud Pública (Junín y Tucumán).

El objetivo será coordinar acciones de monitoreo y control de reservorios animales de enfermedades zoonoticas, difundir pautas de complementación (aportes y contraparte), y roles entre el estado provincial y municipales y consensuar procedimientos operativos, normativas técnicas y metodológicas para toda la provincia.

Es que, la reaparición de enfermedades como la leishmaniasis puso en el tapete la necesidad de coordinar acciones, ya que los aspectos referidos a las zoonosis fueron delegados en manos de los municipios. Por contrapartida, fueron los veterinarios desde el sector privado, los que dieron el alerta por el avance de la enfermedad en perros. Pero la atención no es gratuita y, excepto contadas excepciones, la salud pública para animales no existe.

Opiniones

"Hay muchos perros en la calle. No sé si tienen dueño o no. Sé lo que es la leishmaniasis. Uno de mis perros murió de la enfermedad. Pero lo teníamos aislado”

Elizabeth Martínez

"Me asustaron con mi perro. Tengo una hija discapacitada. Anduvieron fumigando por el barrio pero por las casas no pasaron”

Ramona López

"Miro siempre en la tele, que los perros quedan flacos, que no quieren comer, que se les alargan las pezuñas. ¿Medidas preventivas? Ahí ya no sé. Todas las noches pongo creolina"

Lorenza Valiente

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