Portación de apellido, una estrategia con tinte K

El titular del PJ fue contundente con intendentes: "Súmense a la lista". El pedido incomoda, debido a que no saben si Kirchner será o no candidato, y temen arriesgar su nombre sin la figura de su conductor en lista. La muerte de Alfonsín enarboló a la UCR, y ahora el escenario se vuelve más dinámico.
Quiénes podrían ser candidatos y cómo se acomodarán.

El doble juego de Néstor Kirchner, a quien todos proclaman como candidato pero prefiere seguir con el misticismo oficial, ya desespera a dirigentes peronistas, intendentes y gobiernos provinciales. Es que la espera sin confirmaciones no es un buen síntoma en épocas donde el FpV-PJ no tiene el apoyo popular generalizado en la provincia de Buenos Aires.

Todos saben que el ex presidente mantiene una fuerte adhesión, principalmente en el segundo y tercer cordón del Conurbano. El resto del electorado es, hasta el momento, azaroso, debido a que tiene un gran porcentaje de localidades del interior que no lo votarán por su acérrima pelea con el sector agropecuario, y los PJ también reconocen que Néstor es muy criticado en el primer cordón del Gran Buenos Aires.

Con ese mapa electoral, el titular del PJ pidió de forma unánime a los intendentes del Conurbano que saquen a relucir su apellido, es decir, que se metan de lleno en la contienda electoral y ofrezcan sus nombres en las listas para captar mayor caudal de votos. Lo mismo hizo con dirigentes influyentes de las ocho secciones electorales de la Provincia. La estrategia no es mala, pero muchos dudan ofrecer, en cuerpo y alma, su figura si Kirchner no es candidato el 28 de junio.

En las recorridas por los distritos los peronistas comentan que no hay "ningún local abierto con la insignia Néstor candidato", sólo algunas pintadas que anuncian la vuelta del ex presidente. Además, el propio Oscar Parrilli hizo correr la voz de que tal vez Kirchner no sea candidato. ¿El motivo? Las últimas encuestas. Los sondeos que se analizan en la quinta presidencial de Olivos no son favorables o, por los menos, los esperados. El titular del PJ se encuentra un poco más arriba que su adversario político, Francisco de Narváez. Pero también es cierto que la muerte del ex presidente Raúl Alfonsín alentó al radicalismo a reorganizarse para volver a viejas épocas: el bipartidismo electoral.

El reconocimiento nacional, internacional y político de todos los dirigentes hace ilusionar a la UCR con un futuro organizado, pero también asusta al oficialismo, que piensa en un caudal de votos cada vez más dividido por la oferta electoral.

Ineludiblemente, la candidatura de Ricardo Alfonsín podría llamar la atención a la clase media, que está descontenta con el kirchnerismo. Por eso, Kirchner sabe que es hora de afianzar una estrategia que no vacile ni caiga por su propio peso antes de junio.

"Que se ponga al mando"

Los caciques del Conurbano ya no temen a la represalia de Néstor y le piden públicamente en los actos partidarios que sea "sí o sí" el candidato por la provincia de Buenos Aires. A ellos ya no les interesa si se deberá realizar una ingeniería casi imposible para que sea primer candidato a senador o si elige la diputación para ponerse al frente de la lucha oficial. Lo quieren dentro de la lista para que revalide los títulos del Gobierno nacional o, por lo menos, que arriesgue su poder político como lo harán todos a su forma.

"Que se ponga al mando", reclaman

los intendentes en reuniones ocasionales. Otros recriminan a viva voz: "Si nos quiere a nosotros, también nosotros lo queremos a él".

Por el momento, Alberto Balestrini (conductor del peronismo provincial) intenta calmar el ánimo kirchnerista. Las directivas dentro del partido, donde se encuentra Hugo Moyano como vicepresidente, son de no "presionar" a Kirchner con su candidatura. Es por eso que hasta el momento no surgió ningún comunicado en el que los peronistas de la provincia de Buenos Aires soliciten de forma explícita y con rango institucional la postulación del conductor nacional del justicialismo.

Sin embargo, puertas adentro el mensaje es diferente: "Lo necesitamos".

Ese pedido que incomoda

La solicitud del ex mandatario para que los intendentes se sumen a la cruzada kirchnerista es algo que no cae muy bien. En el interior se especula con el nombre del mandamás de General Pueyrredón, Gustavo Pulti, y con el del alcalde de Bahía Blanca, Cristian Breitenstein. Aunque al vecinalista marplatense aún no se le realizó la propuesta.

Otro de los jefes comunales que podrían tener un lugar en la lista es Mario Ishii (José C. Paz), quien cumple un rol preponderante en el armado oficialista. También suena el intendente de Berazategui, Juan José Mussi, y su par de Avellaneda, Baldomero "Cacho" Alvarez de Olivera.

De los nombres en danza no hay confirmaciones, sólo versiones, y el anhelo de algunos dirigentes que ven con buenos ojos las posibles candidaturas de esos jefes comunales para arrastrar votos.

Sin embargo, el pedido del santacruceño incomoda, y mucho. Por el momento nadie quiere meterse en la nómina, aunque eso dependerá de la decisión de Kirchner y de los sondeos que todo el arco oficialista maneja.

El sacrificio es algo que el propio ex presidente recalca, pero también es una frase que subrayan los peronistas pejotizados para Kirchner.

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