Con el porotómetro sin sobresaltos

En el plenario de las comisiones de Trabajo y Previsión y Presupuesto, los kirchneristas dan por hecho que conseguirán la aprobación del proyecto con media sanción en Diputados. El jueves 20 será el debate en el recinto que convertirá en ley la iniciativa. Por Miguel Jorquera
Los senadores oficialistas aspiran a cerrar hoy un debate que consideran “agotado” y conseguir el dictamen de mayoría a favor del proyecto que pone fin a las jubilaciones privadas. Convencido de que la mayoría de su bancada, sus aliados más cercanos y algunos opositores acompañarán la iniciativa del Gobierno, el kirchnerismo irá al recinto el jueves 20 con la certeza de convertir en ley la reestatización del sistema previsional. La estrategia opositora no lograría esta vez poner en riesgo la mayoría oficialista, aunque el núcleo duro de la oposición –UCR, CC y el peronismo disidente– buscará meter una cuña en el bloque K en los puntos más cuestionados del proyecto oficial para insistir, durante la sesión, en algunos cambios al texto original.

El oficialismo buscará hoy acelerar el debate en el plenario de las comisiones de Trabajo y Previsión y de Presupuesto, para terminar la jornada con la firma del dictamen de mayoría, que no sería el único que llegará al recinto. El radicalismo, la Coalición Cívica, la peronista disidente Hilda “Chiche” Duhalde y hasta el socialismo –que apoyará en general la iniciativa oficial– tendrán sus propios dictámenes de minoría. Antes, desde las diez de mañana, desfilarán ante los senadores el ombudsman porteño de la Tercera Edad, Eugenio Semino; y los invitados por el presidente de la Comisión de Previsión, el radical Gerardo Morales: el defensor del Pueblo de la Nación, Eduardo Mondino, y los economistas Aldo Ferrer, Javier González Fraga y Oscar Cetrángolo. Aunque el economista del Plan Fénix habría desechado el convite. El senador jujeño busca opiniones disonantes con el proyecto oficial, al menos que exijan mayores controles sobre el manejo de los fondos que administrará la Anses.

La estrategia K apunta a clausurar el debate y ni siquiera recurrirá, como en Diputados, a las opiniones favorables al proyecto oficial de las centrales sindicales, CGT y CTA, y de las organizaciones de jubilados. El oficialismo ya pidió la preferencia para el tratamiento del fin de las AFJP el 20 de noviembre y quiere cumplir con el requisito reglamentario que obliga a que los senadores dispongan de siete días para analizar las iniciativas. Un planteo legal que ya esgrimió la oposición durante la discusión por la movilidad jubilatoria y que la bancada kirchnerista tampoco quiere dejar abierto.

Aunque todavía afirman que “falta pasar el peine fino”, el conteo oficialista arroja un saldo de votos que le permitirá aprobar sin sobresaltos el proyecto del Gobierno. El porotómetro K registra “mucho más de 40 votos” -–sobre un total de 72 senadores– para la votación en general. Si bien las cabezas de la bancada admiten que esa cifra disminuirá en la votación en particular, aseguran que el número “nunca estará por debajo de los 38 votos”.

El oficialismo sufrirá algunas deserciones a la hora de alinear la tropa. Ya descartaron a los salteños Juan Carlos Romero y Sonia Escudero. El ex gobernador de Salta presidía la Comisión de Presupuesto y votó a favor de la creación del régimen privado de capitalización, impulsado por Domingo Cavallo durante el gobierno de Carlos Menem.

En cambio, consideran que los santafesinos Carlos Reutemann y Roxana Latorre, que se opusieron a las retenciones móviles, esta vez se encolumnarán, “al menos en general”, con el proyecto oficial, aunque planteen algunos cuestionamientos en particular. Lo mismo pasaría con otros oficialistas díscolos, que enfrentaron al Gobierno en medio de la pelea con los ruralistas.

El oficialismo también contará con la adhesión de varios senadores de la oposición. El socialista Rubén Giustiniani, el neuquino Horacio Lores del MPN, y los aristas fueguinos Juan Carlos Martínez y María Díaz votarán a favor en general y mantendrán sus disidencias en particular. Pero la bancada K ya no tendría el apoyo de los radicales de la Concertación, como el rionegrino Pablo Verani.

La UCR, la CC y los peronistas disidentes Chiche Duhalde y los puntanos Adolfo Rodríguez Saá y Liliana Negre de Alonso encabezarán la resistencia a la iniciativa, pero sin mayores expectativas. Incluso, los radicales dieron un “tirón de orejas” a su correligionario Ernesto Sanz “por tirar la toalla antes de tiempo”. El senador mendocino había reconocido que el oficialismo “ya tiene los votos”. Morales instó a su tropa a no dar la batalla por perdida, al menos públicamente.

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