La popularidad no se transfiere fácilmente

Por Julio Burdman - director del Observatorio Electoral Latinoamericano
En muchas provincias la opinión pública informada espera con atención la visita de los referentes nacionales para respaldar los liderazgos políticos locales. Pero las visitas de respaldo, ¿suman votos? Sobran ejemplos que dicen que no siempre es así. En las elecciones de marzo en Catamarca, el país creyó ver una competencia entre Kirchner y Cobos, pero los catamarqueños no se enteraron: toda la tendencia se definió en el orden local. Macri ahora es muy selectivo en sus respaldos, porque en 2007 no le funcionaron. En aquel año viajó a Corrientes a respaldar a sus candidatos a constituyentes y a Entre Ríos para apoyar a su favorito para la gobernación, pero en ningún caso superó el 3%. En su propio distrito, el porteño, el PRO salió tercero en las legislativas de octubre, pese a su aplastante triunfo en las elecciones de junio para jefe de Gobierno. En suma: la popularidad no se transfiere fácilmente.

Las visitas de respaldo existen porque sus motivos van más allá de la simple transferencia de votos. Las ubicaciones políticas no están claramente demarcadas en un país que ya no tiene dos grandes partidos y estas visitas sirven para echar un poco más de luz. El peronismo hoy tiene todo un código en la materia: el desembarco de Kirchner con una comitiva de ministros representa un vínculo sólido. En cambio, las visitas breves y con escasa comitiva significan una relación menos fluida. El envío de un emisario -algún ministro- se dio en casos en que Kirchner no quiso comprometerse con el resultado -presuntamente adverso- de su hombre en el distrito.

En esta elección, el espectáculo de las visitas es particularmente importante porque la relación entre gobernadores y la Casa Rosada se convirtió en un dato clave. Muchos candidatos de ascendencia oficialista han hecho de su distanciamiento de la Nación un eje de campaña: la provincialización es una bandera. Otros apelan a mantenerse en el tren de la Casa Rosada, especulando con los votos que aún convoca la defensa del "modelo" y los réditos de una buena relación con el Gobierno nacional. Estar o no con Kirchner, y en qué medida, es uno de los ejes que organizan a la política de hoy. Así, la cuestión Nación-Provincias vuelve al primer plano, como siempre ocurre cuando la política argentina atraviesa una crisis.

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