Cae la popularidad de Obama en EEUU

El presidente estadounidense, Barack Obama, obtuvo menos de 60 por ciento de consenso por primera vez desde que asumió el cargo, el 20 de enero, según un sondeo publicado por el Washington Post y la ABC News.
Y, por primera vez también, el apoyo de los estadounidenses a la batalla que el presidente lleva adelante para conseguir aprobación a la reforma sanitaria cayó por debajo del 50%.

Con estos resultados, la encuesta puso de manifiesto algo que ya se percibe en el país: que la "luna de miel" entre Obama y los ciudadanos norteamericanos parece haber llegado a su fin, luego de 180 días, y que la gente quiere resultados concretos, sobre todo respecto de la crisis económica.

El sondeo, realizado mediante entrevistas por teléfono a 1.000 personas entre el 15 y el 18 de julio, reveló que en particular los estadounidenses evaluaron de forma más negativa algunos temas considerados cruciales, como la reforma del sistema de salud, una de las prioridades en la agenda del presidente, el déficit de presupuesto federal y la economía.

Obama es acusado de sostener un modelo de reforma sanitaria que producirá un notable aumento del déficit federal: esta acusación no es lanzada sólo por los republicanos, sino también por independientes y por algunos demócratas.

Según éstos últimos, el plan para reformar el cuidado de salud aumentará en concreto el déficit del presupuesto y reducirá la calidad de la atención médica para muchos estadounidenses.

Mientras en abril el 57% de los norteamericanos aprobaba el modo en que Obama estaba llevando adelante esta reforma -una prueba crucial de su presidencia-, ahora este apoyo bajó a poco menos de la mitad de los entrevistados (exactamente a 49%).

Y mientras en enero el 51% aprobaba un aumento de los gastos federales para salvar la economía, este porcentaje se redujo ahora a 40%, según el mismo sondeo del Washington Post-ABC News, que tiene un margen de error de tres puntos.

La encuesta reveló que el camino de Obama y sus aliados demócratas para hacer pasar por el Congreso la legislación sobre la reforma sanitaria se vuelve cada vez más difícil.

En 1994, Bill Clinton sufrió una amarga derrota en esta materia junto a su esposa Hillary, a quien había encomendado la responsabilidad de poner las bases de la reforma.

Ahora Obama está expuesto al riesgo de afrontar las mismas dificultades, pese a la mayoría que el Partido Demócrata tiene en el Congreso, debido a las dudas de los demócratas fiscalmente conservadores, preocupados por el aumento del déficit.

El presidente tiene dos semanas, hasta el 7 de agosto, para hacer presiones sobre el Congreso para que apruebe la legislación antes del receso por vacaciones.

La aprobación en las cámaras de Representantes y Senadores de dos textos distintos antes del receso -inevitable a causa de la complejidad de la legislación- consentiría después a los "sherpa" parlamentarios usar la pausa estival de los trabajos para elaborar un texto conjunto, evitando así pérdidas de tiempo.

Con esta esperanza, Obama comenzó una campaña para lograr respaldo al plan, aprovechando toda entrevista, conferencia de prensa y discurso para insistir en que "ahora es el momento para lograr la meta de la reforma", luego de 50 años de intentos vanos.

Hoy mismo insistió en ello, cuando pidió la aprobación del plan, para así ayudar a las familias -dijo- que afrontan la "espiral vertiginosa" de aumento de costos de salud.

Mientras las familias están en dificultades, "las compañías del sector sanitario y sus dirigentes continúan recogiendo beneficios de un sistema que ya no funciona más", declaró Obama.

"Hemos discutido hasta el infinito el problema de la reforma sanitaria, por años y años, pero si no logramos pasar a la acción, nada cambiará", advirtió.

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