Los populares arrasan en Galicia y logran la mayoría absoluta

Los populares arrasan en Galicia y logran la mayoría absoluta
La elección tiene una gran importancia en toda España. El PP desplazó a los nacionalistas y a los socialistas en el poder de la autonomía. La victoria es una bocanada de oxígeno para la jefatura del mayor partido en la oposición nacional.
El Partido Popular logró un significativo triunfo en las elecciones al parlamento gallego por lo que volverá al poder que perdió hace cuatro años. Los conservadores lograron 39 diputados, uno más que los 38 necesarios para la mayoría absoluta. En 2005 el PP, liderado entonces por Manuel Fraga, obtuvo 37 escaños y el 45,03% de los votos por lo que los resultados de ayer lo hacen crecer en su caudal a 47,10% de los sufragios e incrementa en dos asientos su bancada parlamentaria.

Por el contrario, con la derrota, los socialistas y los nacionalistas gallegos, cuya coalición gobernó Galicia estos últimos cuatro años, pierden una considerable cantidad de votos y un diputado cada uno, por lo que suman 36 asientos parlamentarios, tres menos que los populares.

Estos comicios gallegos tenían importancia sobre el conjunto de la vida política española. Los populares afrontaron la batalla electoral con una seria crisis debido a los escándalos de espionaje en la Comunidad de Madrid y de una red de corrupción que afecta a dirigentes de la capital española, de Valencia y otras regiones.

Además, el líder del Partido Popular, Mariano Rajoy, continuaba siendo objeto de fuertes críticas por parte de los sectores aznaristas que no dejan de criticar lo que consideran falta de energía y de condiciones para dirigir el partido.

Rajoy contraatacó criticando enérgicamente al juez Baltasar Garzón, al que denunciaron por "manifiesta hostilidad". El magistrado se encontró en una cacería con el Ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, y los populares pusieron el grito en el cielo. Pese a que José Luis Rodríguez Zapatero insistió en que no cesaría al Ministro cuestionado al final Bermejo dimitió.

Este fue un triunfo considerable para los populares pero, sobre todo, para Mariano Rajoy que encabezó la campaña contra Garzón y el ministro. Pero, faltaba la prueba de fuego de Galicia, donde las encuestas otorgaban un predominio al gobierno bipartito de los socialistas y los nacionalistas gallegos que volverían a obtener los 38 votos necesarios para llegar a la mayoría de sufragios, según los sondeos.

Una derrota hubiera significado un duro golpe para el Partido Popular y Mariano Rajoy. Los populares se lanzaron a una campaña muy enérgica, aprovechando los errores que cometieron el presidente de la Xunta Gallega, Emilio Pérez Touriño (socialista) y el vicepresidente Anxio Quintana (nacionalista). El candidato del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha logrado convertirse en el dirigente que necesitaban los populares después del ocaso de Manuel Fraga.

Rajoy, que es gallego, encabezó decididamente la campaña, participó en numerosos actos y recorrió varias regiones gallegas. Lo mismo hicieron los dirigentes del PSOE y José Luis Rodríguez Zapatero. Todos sabían lo que se jugaba en Galicia.

Se insistió en que todo dependería de la participación. Pero, la abstención ha sido muy baja y la movilización al final favoreció a la derecha. Este hecho aumenta la importancia de la victoria de Rajoy y los populares.

El líder del PP está ahora plenamente consolidado en la puja interna que comenzó al minuto siguiente que fue elegido en el congreso realizado después del triunfo socialista de hace un año. Las encuestas tendrán ahora que medir si ha logrado trepar en las valoraciones de líderes políticos, en las que nunca logró superar al jefe de gobierno socialista José Luis Rodríguez Zapatero.

Además, no se ha producido en el País Vasco el desastre que se auguraba a los populares. Han perdido votos y dos diputados pero tienen ahora la llave para desbancar a los nacionalistas del poder apoyando con sus 13 diputados a los socialistas de Patxi López.

Para José Luis Rodríguez Zapatero, los resultados son también una clara evidencia de que la devastadora crisis económica y social en España está mellando el caudal político de su gobierno. Los dos diputados que gana el Partido Popular en Galicia pertenecen no a las zonas rurales del interior sino a áreas urbanas que votaron por la izquierda en los comicios anteriores de 2005.

Ahora, Rajoy tendrá que enfrentarse a las consecuencias de las crisis por los escándalos de espionaje y corrupción. Las investigaciones ya afectan a seis legisladores o altos funcionarios todos aforados. Esperanza Aguirre, Mariano Rajoy y el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, han cesado a varios de los funcionarios comprometidos.

Las acusaciones de una campaña ya no servirán para ocultar hasta donde llegan las tramas de espías o corruptos.

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