Pontaquarto: "No me esperaba este fallo"

El ex secretario parlamentario del Senado Mario Pontaquarto, cuya confesión abrió la puerta de la investigación por el escándalo de las coimas, admitió ayer que no esperaba un fallo como el que firmó ayer la Cámara Federal.
"No me lo esperaba. Yo conté la verdad para que esto no volviera a pasar. Es la primera vez que en la Argentina un presidente es acusado de cohecho. Esto comprueba la participación de De la Rúa y del resto de los procesados. No podía quedar impune", expresó el arrepentido que echó luz sobre el escándalo que marcó al gobierno de la Alianza.

Pontaquarto despertó de su letargo a la vieja causa que parecía encaminada al archivo. Fue en el primer año del Gobierno de Néstor Kirchner. De la Rúa atribuyó la aparición del "arrepentido" a una suerte de "venganza" de su ex vicepresidente, Carlos "Chacho" Alvarez, en supuesta connivencia con el Gobierno kirchnerista.

El arrepentido dijo haber sido el "valijero" de las coimas, haber retirado la plata de la ex SIDE, haberla tenido una semana en su poder por la postergación de la sesión en el Senado y haberla llevado finalmente a la casa del ex senador salteño Emilio Cantarero en la Recoleta.

Quienes habrían cobrado las coimas, según la Justicia, en base al relato de este testigo, son los ex senadores justicialistas Augusto Alasino, Remo Costanzo, Ricardo Branda, Alberto Tell y el propio Cantarero.

El mismo Pontaquarto terminó procesado por su confesión y quedó en el lote de los pagadores. Este grupo también lo integran el ex presidente Fernando de la Rúa, el ex ministro de Trabajo Alberto Flamarique y el ex secretario de Inteligencia Fernando de Santibañes.

El ex senador radical José Genoud también estaba acusado junto con ellos éstos pero se suicidó el año pasado. En su confesión, Pontaquarto había dicho que en lo de Cantarero había dejado 4,3 millones de pesos la misma noche de la votación en el Senado. El resto, 700 mil pesos, dijo que los entregó al día siguiente en el despacho de Genoud.

En su fallo de ayer, uno de los camaristas, Eduardo Farah, reivindicó el reconocimiento que Pontaquarto hizo del despacho presidencial, una de las principales objeciones de la defensa de De la Rúa. "Sus dichos fueron corroborados en la mayoría de los casos por los testimonios de las personas que trabajaban en la Casa Rosada", expresó el juez sobre Pontaquarto.

El ex secretario parlamentario había reaparecido en los últimos días en los medios. Dijo que estuvo a punto de suicidarse. "Si hubiera tenido un arma, me mataba", aseguró. Ayer reapareció por todos lados para celebrar, feliz, la decisión de la Justicia. Ahora él, como los senadores y ex funcionarios a los que denunció, tendrá que esperar el largo tramo de la elevación de la causa hasta el juicio oral y público.

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