Ponen reparos a la convivencia entre la nocturnidad y el sector productivo

Ponen reparos a la convivencia entre la nocturnidad y el sector productivo
Empresarios de la industria pesquera y naval hablan de una incompatibilidad de actividades y hasta aseguraron que se frenará la expansión de la estación marítima. Las voces a favor se refieren a la necesidad de reacondicionar una zona "en estado de abandono". Aún con pasado, este conflicto recién empieza.
Por estas horas, existen distintas posturas en el seno del Consorcio Regional Portuario, comandado por Eduardo Pezzati. Como concejal oficialista es el encargado de avanzar con el traslado de los bares de Alem a la Escollera Norte. Pero como director de la entidad provincial debe representar al sector productivo portuario, desde donde surgen duros cuestionamientos al proyecto.

La renovación del Concejo Deliberante después del 10 de diciembre dio nuevo impulso al proyecto de traslado de bares a la escollera. La Comuna ya cuenta con la fuerte adhesión de los gobiernos provincial y nacional. Sin embargo, el cuerpo legislativo le había interpuesto un freno. Ahora, con mayoría propia, todo parece indicar que la aprobación no encontrará mayores escollos.

De todas maneras, el sector productivo del puerto marplatense pone algunos reparos. Sin alternativas para amarrar buques y ante una estación portuaria "prácticamente colapsada", ven incompatible que la actividad productiva conviva con la nocturnidad.

Una jornada de trabajo, realizada en febrero del 2009, había sido categórica. Hombres y mujeres de la industria pesquera y naval de la ciudad habían expresado sus dudas en relación a la compatibilidad de ambas actividades, habían planteado la falta de espacio en la terminal portuaria y habían solicitado "que se privilegie fundamentalmente la función de un puerto".

Incluso, comerciantes gastronómicos de la zona pidieron ser tenidos en cuenta; el Inidep mostró su preocupación por el impacto que podría acarrear sobre su labor de investigación la actividad nocturna en la escollera; y los dueños de los bares de Alem habían aclarado que si es daban a elegir, se quedaban en su actual ubicación.

El informe, que quedó registrado tras la jornada de mediados de febrero del 2009, parece haber quedado en el olvido. Florencia Garrido, titular de la Cámara de la Industria Naval de Mar del Plata, disparó las críticas más duras. En diálogo con El Atlántico, habló de un proyecto "ilógico", "ridículo" y "descabellado". "Si no lo entiende la lógica, seguramente haya un interés económico detrás que insiste e insiste", comprendió.

Garrido sostuvo que la escollera tiene una función estratégica y que no existe otro lugar donde desarrollarla: "Es un recurso único para la actividad portuaria", señaló. Por el contrario, planteó la posibilidad de que los bares tengan otro destino.

La titular de la Cámara de Industria Naval sostuvo que la Escollera Norte es el único espacio que el puerto marplatense tiene para expandirse. "Lo más ridículo es llevar los bares ahí", apuntó.

Enseguida afirmó que se trata de "actividades totalmente incompatibles". La descarga de los buques se hace durante la noche y eso implica el movimiento de camiones y grúas por la zona.

"El puerto de Mar del Plata está saturado. Por un lado está la Reserva y al otro lado la escollera, que es el espacio de desarrollo del puerto", sostuvo Garrido, quien de todas maneras reparó que no se opone a la creación de una terminal de cruceros

La representante de la industria naval pidió que se profundicen las investigaciones al respecto. "¿Cuántos bares se trasladarán, cómo se ubicarán, es seguro?", interrogó y siguió: "¿Es el mejor lugar? Yo no lo sé".

Juan Carlos Ferreyra es secretario general del Sindicato Unidos Portuarios Argentinos (SUPA), que nuclea a los estibadores del puerto. Si bien realizó una lectura menos crítica -esperanzado en la construcción de muelles flotantes-, dijo que "cada metro cuadrado es importante". El gremialista sostuvo que "no se trata de una guerra entre producción y turismo" e instó a una mesa de diálogo donde puedan establecerse algunas certezas.

El dirigente planteó que el puerto es netamente un lugar de "producción y trabajo" y que si bien no cuenta con estudios de especialistas, "hay otros sectores de la ciudad que podrían recibir los bares".

"Los metros cuadrados en la zona son muy acotados", aseguró. Y en este sentido, planteó que -en caso de seguir creciendo el puerto marplatense- encontrará limitaciones en Punta Mogotes, Martínez de Hoz, y la Base Naval. Como alternativa para la recepción de buques sólo se presenta la Escollera Norte.

Cuatro años atrás, recordó, sólo llegaban poteros en la última marea, pero la realidad cambió. Planteó como condicionantes "la agilidad en la descarga, el tiempo y la calidad de la mano de obra y la importante industria de talleres y astilleros". "Mar del Plata ofrece todas las necesidades que los armadores precisan", apuntó. La realidad hoy es que durante toda la temporada se reciben poteros -embarcaciones abocadas a la pesca del calamar-, y son cerca de 80 los que recalan en el puerto local.

Ferreyra aclaró no ser "de los que ponen palos en las ruedas", pero se refirió a una realidad que no puede pasarse por alto: "Debemos ser cuidadosos porque el puerto está prácticamente colapsado. Hoy son cerca de 400 las embarcaciones con asiento en la ciudad".

Para el dirigente sindical, "si la escollera se destina para boliches, nuestra actividad no se podrá realizar por el movimiento de grúas y camiones que hay durante la noche" y deslizó que no sólo no podrá crecer la actividad sino que también podría replegarse.

"La Escollera Norte es indispensable para el sector de la producción", sostuvo Ferreyra. Si bien no se opone al proyecto del oficialismo, pidió que se den mayores precisiones. "Tenemos que sentarnos a discutir alternativas, necesitamos certezas sobre la inversión en muelles flotantes", señaló.

Por su parte, Emilio Bustamante, titular de la Cámara de Servicios Portuarios, integrante del directorio del Consorcio y representante de la naviera Hamburg Sud en la ciudad, apoyó con énfasis el proyecto. En principio señaló que "cualquier medida que mejore el estado de abandono de la escollera" será bienvenido. Y elogió la posibilidad de instalar una terminal de cruceros allí. Además, dijo: "Me parece bárbaro que se haga un paseo gastronómico como hay en tantos lugares del mundo" y señaló que desde la cámara que preside acompañan "totalmente" la iniciativa.

De todas maneras, contempló que la actividad de Alem al ser trasladada a la escollera deberá ser "acotada", para facilitar los controles, y "cambiar su perfil", ya que hoy "es una cosa descontrolada".

Bustamante insistió en que se trata de una "buena idea" y planteó la necesidad de mejorar el actual estado del lugar: dijo que le faltan luces y asfalto. "Hoy es un desastre", indicó el representante de la firma que es operadora exclusiva de Hamburg Sud.

Por lo pronto, el traslado de los bares de Alem no avanzó más allá del anuncio. "Ni los seis millones que habían proclamado aportar del presupuesto municipal para darle urbanidad al sector, con los servicios públicos esenciales más allá de la sede del INIDEP, ni inicio de obras, ni concurso para el diseño de las nuevas construcciones, ni Terminal de Cruceros, ni nada", detalla el periodista Roberto Garrone en una nota publicada en revistapuerto.com.ar. "Sólo mugre y deterioro de una de las zonas más exclusivas de Mar del Plata", añade.

Pero la intención es impulsar fuertemente el proyecto, ahora, con mayoría legislativa que permitirá su aprobación en el Concejo Deliberante. ¿Se tendrá en cuenta la convivencia de la recreación nocturna de miles de jóvenes, a orillas del mar, con la estiba de buques pesqueros o las reparaciones navales?

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