Ponen en marcha el plan electoral con más gasto público y subsidios

Esta semana se anunciarían créditos hipotecarios para la compra de viviendas para la clase media. Se espera un impulso a las obras anunciadas y estímulos al consumo
Si hay miseria, que no se note hasta el 28 de junio. Esta mezcla del refrán popular y la nueva fecha propuesta para elecciones sintetiza la consigna que, desde esta semana, regirá las acciones de Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. En otras palabras, se desplegarán una serie de anuncios y medidas para sostener la actividad económica, incluyendo desde créditos hipotecarios para la clase media hasta estímulos sectoriales específicos.

“Toda la plata que hay, la vamos a gastar antes de junio. Si nos sale bien en términos electorales y económicos, habrá un segundo semestre tranquilo. Si la jugada sale mal, que Dios nos ayude”, se sinceró un operador kirchnerista. También señaló que, a diferencia de lo que ocurrió con los créditos para automóviles 0 kilómetro, el lapso entre anuncio y puesta en marcha efectiva deberá ser breve. “Con la promesa sola no alcanza, los gobernadores y constructores ahora quieren la plata, no les alcanza más con una palmada en el hombro”.

Entre las medidas que se anunciarán, esta semana –a lo sumo, la próxima– se lanzará un plan de créditos hipotecarios para la clase media (ver abajo). Esto es independiente de un avance estatal sobre el Banco Hipotecario, para lo cual ya hay negociaciones con su principal accionista privado, Eduardo Elsztain, tal como anticipó El Cronista la semana pasada. Si el Estado maneja la entidad, esta podría volverse un actor testigo en un mercado crediticio hoy prácticamente semiparalizado y que ante un cambio de tendencia daría un importante rédito electoral.

La apuesta al crédito hipotecario viene de la mano de un mayor impulso a la construcción, hoy sostenida en gran medida por la obra pública. Los créditos para refacción y ampliación de vivienda, hasta 150.000 pesos y con tasa del 13% (que fueron lanzados el jueves pasado), son un ejemplo de esta apuesta. Además de su carácter mano de obra intensivo, la construcción tiene efecto multiplicador sobre industrias actualmente paralizadas, como la del acero, cuya variación interanual negativo se acercó al 50% en el bimestre enero–febrero.

El cálculo oficial es que, con la baja del 55,1% en el primer bimestre, la industria automotriz tocó su piso. “Las ventas bajaron mucho menos, casi 35%. Si los créditos empiezan a funcionar aceitadamente, se irá recuperando el buen nivel de de actividad del sector”, especuló un funcionario. “Ya empezaron a llegar los pedidos desde las automotrices, lentamente nos pondremos en marcha otra vez”, coincidió un proveedor de chapa utilizada en la fabricación de automóviles.

Como señal de impulso al consumo, el Estado apoyará paritarias que consisten en aumentos de suma fija: $ 200 a $ 300. “Muchos menos que el 19,5% del 2008, pero una mejora para los trabajadores en un mundo que se cae a pedazos” razonan cerca de Néstor Kirchner.

Los créditos para 0 kilómetros y la vivienda, así como el impulso a las obras públicas, muestran otro tipo de señal que intenta darse: soltar algo la billetera oficial para mejorar las expectativas. “Si el esquema funciona como esperamos en los sectores de prueba, los extenderemos a otros, especialmente aquellos mano de obra intensivos”, señaló un funcionario.

En la búsqueda de dar señales positivas, también podría anunciarse –por segunda vez– la reapertura del canje de la deuda externa. Al igual que el año pasado en Wall Street, y de la misma forma que ocurrió con la deuda del Club de París, el impacto público es positivo y nadie reclamará –en el contexto mundial actual– su inmediata puesta en marcha.

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