Ponen límites a la noche porteña

Los boliches deberán cerrar sus puertas a las 7 y no podrán vender bebidas alcohólicas después de las 5
La Legislatura porteña aprobó anoche un proyecto que pone límites al funcionamiento de los boliches en la ciudad, imponiendo las siete de la mañana como el horario de cierre.

Además, el expendio de bebidas alcohólicas en los boliches sólo podrá hacerse hasta las 5, mientras que el ingreso de público en esos locales se permitirá hasta las 4.

La ley prevé duras sanciones económicas, según el incumplimiento del que se trate, y establece como única pena el arresto entre 2 y 20 días al responsable del local que venda alcohol a menores. Además, pretende que después de una fuerte campaña de difusión sea necesario el pedido de documentos previo al expendio de alcohol en cualquier establecimiento.

El proyecto, que fue incluido en un nutrido temario en una de las últimas sesiones del año, fue consensuado por los diputados del bloque Identidad Porteña, Diego Kravetz y Silvia La Ruffa; el legislador de Pro, Martín Borrelli, y la legisladora del bloque peronista Inés Urdapilleta.

Hace poco menos de un mes, en la provincia de Buenos Aires comenzó a regir un límite a la noche, aunque en ese territorio los boliches deben cerrar sus puertas a las 5.30

Delivery con restricciones

La nueva norma establece que el expendio de bebidas alcohólicas para su consumo fuera del establecimiento que las comercializa queda restringido al horario comprendido entre las 8 y las 22. Para la modalidad de envío a domicilio, delivery, la entrega sólo podrá concretarse entre las 8 y las 24. Para los boliches, la prohibición regirá entre las 5 y las 10 de la mañana para la venta, y entre las 5.30 y las 10 para el consumo. Las multas llegan hasta las 50.000 unidades fijas (hoy, la unidad fija equivale a un peso).

"Queremos atacar un problema cada vez más grave, que es el consumo indiscriminado de alcohol en los jóvenes; estamos apuntando a establecer una cadena de responsabilidades sociales, en primer lugar la familia y el Estado; pero también debe haber responsabilidad en las cadenas de venta y comercialización. Con la creación del registro de comercios habilitados y la licencia que se deberá tramitar para poder vender alcohol, queremos que los expendedores sean una parte fundamental de este compromiso. Esta ley no tiene una finalidad recaudatoria, sino de generar conciencia sobre este flagelo", explicó Borrelli a LA NACION.

Criterios comunes

Kravetz indicó: "Es muy importante sostener criterios comunes con la provincia de Buenos Aires en esta materia porque vivimos en un área metropolitana y tenemos que cambiar conductas y prevenir situaciones que atenten contra la integridad de los jóvenes. Por eso estamos convencidos de que es un gran paso haber acordado el tope horario de expendio de bebidas alcohólicas y el límite de ingreso a los boliches. El espíritu de esta ley tiene como prioridad que los jóvenes sigan disfrutando de la noche pero tratando de disminuir los riesgos que ésta implica".

La Ruffa, por su parte, hizo hincapié en la posibilidad de evitar accidentes de tránsito y situaciones de violencia a las salidas de estos lugares.

"Con respecto al límite de la venta de bebidas alcohólicas dos horas antes del cierre de los locales bailables, buscamos prevenir riesgos en accidentes de tránsito y situaciones de violencia a las salidas de estos lugares. A su vez, eliminamos la «jarra loca» no permitiendo que se sirvan bebidas en vasos cuya capacidad sea superior a 350 mililitros, con el fin de evitar el consumo desmedido de alcohol", explicó la diputada.

La norma requirió varias reformas en el Código Contravencional. Así, según la nueva redacción, el artículo 60 que impone las penas por la venta de alcohol a menores sólo prevé el arresto para los infractores y no admite probation .

En tanto, el artículo 104 sufrió una modificación, de forma que incluye la inhabilitación para obtener la licencia habilitante de ser infractor. Ese artículo castiga con entre 1000 y 5000 unidades fijas a quien suministre o guarde bebidas alcohólicas a menos de 500 metros del desarrollo de un espectáculo.

Martín Ocampo, radical macrista, sostuvo: "El Estado tiene un papel indelegable en este punto y está obligado a intervenir para regular el expendio de alcohol, con el objetivo de luchar contra los estragos que producen el consumo excesivo".

En el mismo sentido, Urdapilleta agregó: "Con la sanción de esta ley queremos consolidar el camino iniciado con la ley de prevención de adicciones que ya sancionamos. El control sobre la oferta de alcohol es una herramienta clave para el desarrollo de una política integral para nuestros jóvenes".

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