Ponen bajo la lupa la idea de rematar tierras fiscales

Con pedidos de informes sin respuesta, con la solicitud de garantías del uso exclusivo de los fondos, con el argumento de que no se piensa a futuro y con todas las dudas que se generan por las obras que van quedando en el camino, vecinos y entidades de Claromecó buscan frenar la venta de tierras fiscales para terminar de construir la primera etapa del centro de salud. Entre voces que se oponen, también se levantan algunas que apoyan la medida
Distintos referentes de Claromecó dieron su opinión sobre el tema que despertó polémica en los últimos días en la localidad, al trascender el interés del intendente Carlos Sánchez de vender terrenos fiscales con el objetivo de concluir las obras del hospitalito, sobre el suelo del ex camping municipal.

Si bien no se escuchó a ninguna voz que se opusiera a la obra del centro de salud para la localidad, todos pusieron diferente tipos de reparos a la hora de vender las tierras. El tema incluso llegó a ser tratado por los consejeros asesores del organismo descentralizado para aprobar o no la operatoria, que resultó apoyada por tres votos, una abstención y una negativa.

Un duro opositor a la iniciativa es el presidente de la Sociedad de Fomento del Barrio Parque Dunamar, Carlos Bancur, quien le dijo a La Voz del Pueblo que "no hay apuro por el hospitalito, nadie se lo exige al intendente". El hombre que también supo cumplir funciones como consejero asesor del ente descentralizado se opone a la venta de tierras fiscales por considerar que esos terrenos deben quedar "para la gente del pueblo porque el día de mañana lo vamos a precisar".

En contrapartida, propuso vender la casa oficial de la Estación Forestal, o tierras de ese predio. "Esa casa es linda, se puede sacar buen dinero y no es de uso público sino de la oficialidad o para una persona que viene de La Plata de vez en cuando", deslizó irónicamente. Además observó que una vez concluida la obra, "¿con qué lo va a poner en marcha?, si no podemos hacer andar la sala de primeros auxilios que no tiene ni guardia a la noche".

"Nadie piensa a 20 años"

Otra voz que cuestionó la forma en que el titular del Departamento Ejecutivo propuso el mecanismo para recaudar fondos que permitan concluir la primera fase de la obra sanitaria, fue el protesorero de la entidad fomentista dunamarense, Jorge Martínez Degreef, quien curiosamente no puede expresarse como consejero asesor porque el estatuto interno no se lo permite, pero que sí puede hacerlo por la entidad del barrio parque.

El entrevistado recordó que el jefe comunal "dijo que se iba a construir (el hospitalito) con fondos de la Provincia, con subsidios y que había recibido una cantidad de dólares al respecto". Además cuestionó que la realización de esta obra haya salido "sin la aprobación del Concejo Deliberante. No hay ordenanza que autorice la construcción", se lamenta por las formas llevadas adelante en este tema, a lo que también le sumó "el silencio de las partes" al dar por sobreentendido que oponerse al hospitalito sería visto como oponerse a la salud del pueblo.

"Lamentablemente nadie piensa de acá a 20 ó 30 años, si se venden esos terrenos, ¿qué hay para el desarrollo futuro?", pensando que ante una futura necesidad de espacios para la actividad pública se deba comprar nuevamente lo que ahora se analiza vender.

"La inmediatez y la necesidad de caja hacen que se realicen estas cosas", tiró Martinez quien a su vez tildó de "sorpresiva" a la reunión que el intendente tuvo con los fomentistas para contarles sobre la idea de vender el espacio público. "La mayoría de los presentes dio su apoyo al mismo, y yo dije que no era el momento para dar una opinión porque no había sido consultado con las comisiones directivas que eran las que tienen el poder de decidir, al menos en Dunamar", contó.

"Todo queda en el camino"

La presidenta de la Sociedad de Fomento de Claromecó, Cristina Estévez admitió que "en primera instancia pensamos que no era mala la idea, pero sí luego de que nos reunimos empezamos a ver un montón de cosas que para nosotros no se habían cumplido".

Fue a raíz de esas obras inconclusas que se decidieron a enviarle una nota al jefe comunal en donde se le pidió información referida estrictamente a la venta de lotes, "qué terrenos quería vender, dónde estaban situados, qué valor aproximado pretendía recaudar, y cómo íbamos a saber dónde iba a estar el dinero y cómo se iba a manejar".

A este tema se refirió su compañero en la Sociedad de Fomento y ex consejero asesor, el también ex comisario Luis Tártara, quien se refirió a un pedido de "garantías" sobre el manejo de los fondos recaudados por la eventual venta de los lotes. La respuesta del intendente todavía la están esperando.

Estévez igualmente refrescó que "nunca, mientras se habló de la construcción del hospitalito, se trató la venta de terrenos para poder terminarlo". Pero aclaró que inevitablemente apareció el fantasma de la fallida licitación para la construcción de la terminal de ómnibus, cuyos números "no daban ni en broma". A esta situación inmediatamente le ligó otros ejemplos tales como el registro de oposición para la obra de pavimento debido a que "medio Claromecó no estaba (para expresarse) porque no es de Claromecó", situación que generó como respuesta, según Estévez, "vamos a pasar el verano a ver si quieren el asfalto".

Además enumeró: máquinas que no andan y la negativa de Sánchez para comprar nuevas, un desplante para llevar adelante una segunda etapa para la instalación de la red de gas, la falta de análisis clínicos que deben hacerse en dos días a la semana, pagándole a una empresa privada, la ambulancia que nunca llega a pesar de haber sido anunciada en noviembre de 2008. "Nadie pide un Villa Gesell, nos iríamos, queremos un Claromecó en condiciones normales, calles limpias que haya plata para el gasoil para que anden las máquinas, que tengamos máquinas que funcionen, un Claromecó lindo y hoy no lo tenemos", subrayó la mujer que de todas formas rescató como positivo la presencia de tres médicos para la unidad sanitaria.

"Manejo improvisado"

El fomentista, Luis Tártara también pasó lista de las cosas que en Claromecó van quedando a mitad de camino y recordó ciertos "antecedentes de obras públicas, como los desagües para los cuales se pagó un estudio y después anunciaron que no se hace porque no hay plata", además de la situación de la terminal. El entrevistado opinó que "el manejo de la obra pública es un tanto improvisado" y que a su criterio "no es serio", debido -entre otras cosas- a que después se enteraron que la venta de terrenos era para "la primera etapa, que no sabemos en qué consiste".

De todas maneras, Tártara utilizó un rústico ejemplo para referirse a la forma en que se ha encarado desde el Departamento Ejecutivo la posible continuidad de la obra sanitaria: "... si yo tengo una casa, me resulta chica y la quiero ampliar, empiezo a hacer una pieza. No alcanza el dinero tengo que parar, hasta ahí puede suceder. Pero si el día de mañana tengo un poco de dinero, no me voy a poner a hacer un baño sin terminar la pieza... Me parece que esto carece de sentido común", remató no sin antes dejar picando al que considera como tema del momento: "Hay que fijar prioridades, me parece más importante hoy el problema del agua, falta seriedad en el tema".

"En desacuerdo con los concejales vecinalistas"

Mientras tanto el ex delegado municipal en Claromecó, Daniel Chedrese, además de mostrarse contrario a la idea de la venta de lotes municipales, le apuntó a los concejales del oficialismo, que serán los encargados de tratar sobre tablas la aprobación del tema. "Estoy en total desacuerdo con los concejales del Movimiento Vecinal que vayan a aprobar esto", sentenció.

El reconocido comerciante dijo a este diario que "siempre estuve en desacuerdo con la venta de lotes porque considero que al desprenderse de eso el municipio, el día de mañana que necesite para alguna institución o si necesita oficinas, no vamos a tener terrenos y vamos a tener que pagar el doble de lo que se paga por la venta de esto".

Es más, Chedrese dijo que "nunca se debió hacer esa obra si no tenían el dinero, porque vender lo que es de la localidad es una barbaridad". Por el contrario, manifestó que "el Ejecutivo debió seguir trabajando con la Provincia".

Pero Chedrese puso sus ojos en un específico detalle: "En los tres años descentralizados nunca se le dio importancia a los que están adentro (consejeros asesores) y hoy vinieron a consultarlos y la gente dijo que sí, pero creo que dijeron que sí porque no consultaron a quien tenían que consultar en ese momento y los deben haber apurado".

No obstante, aclaró que "no" se opone a la construcción del hospitalito aunque claramente cuestiona "las formas" en que se da la marcha de la obra. "Quiero un hospital como corresponde, no como ahora que no hay una enfermera que a partir de las 18 y hasta mañana a las 8 ó 9 no hay quien cubra el horario".

"No tiene sentido si no va a funcionar"

El también ex delegado claromequense, Walter Rens dijo a este diario que si bien no está "muy al tanto de los números", ve bien la venta de lotes si es que con estos se logra poner en funcionamiento "una parte", o si es que se activa "una sala un poco más grande de la que tenemos". De lo contrario, aseguró que "no serviría para nada si la obra queda inconclusa".

Analizó que de ser así "la Municipalidad va a tener que comprar lotes para una futura escuela o lo que sea". Pero insistió en que esto (el hospitalito) "es el futuro, y ya hemos perdido muchas cosas por escuchar diferentes campanas, el asfalto de la costanera, una escuela nueva, no nos podemos dar esos lujos por negarse, o no tener los fundamentos suficientes para negarse".

Por último, Rens remarcó que "sino va a quedar una obra funcionando, no tiene sentido".

La duda del destino

La vecina claromequense, Elida Eliza, quien es integrante de la cooperadora del Instituto Secundario y también consejera asesora del ente, consultada por el diario, opinó sólo a modo personal sobre el remanido tema. "Si se van a disponer los fondos para eso (concluir la primera fase), yo estoy de acuerdo". La mujer, si bien se mostró permeable a la venta de los lotes, aclaró que fundamenta la operatoria si es que el centro de salud comienza funcionar, "no como sucede con las obras que se van haciendo por etapas y quedan abandonadas por años", deslizó. Además no evitó plantear un interrogante al decir que; "siempre queda la duda si ese dinero va a ser destinado al hospitalito".

"Me parece razonable"

El presidente de Los Troncos, y nieto de Ernesto Gesell, Alejandro Burgauer, dijo al diario que "el único que tiene un destino es donde está la Sociedad de Fomento de Dunamar, los demás son baldíos". Precisó que el barrio parque "tiene plazas que nadie cuida y terrenos fiscales con destino a uso público donde no hay nada y hoy son baldíos, me parece razonable (la venta) habiendo restricciones presupuestarias, y siendo que Claromecó necesita el hospitalito".

El empresario del rubro inmobiliario defendió aún más la idea a raíz de que "en algunos terrenos hubo intentos incluso de tomar posesión de algún privado".

Burgauer puso su atención en contrapartida, en ciertos comportamientos de particulares que dejan mucho desear. Según contó a este diario hay quienes "han querido ocuparlos para quedárselos vía prescripción veinteañal, cuando hoy por hoy hay otras necesidades concretas de la población en lo que a mí respecta".

Finalmente y de manera cerrada no dudó en apoyar la iniciativa del Ejecutivo municipal; "estoy totalmente de acuerdo con vender esos terrenos. En Dunamar hay plazas que no se cuidan, para qué guardar terrenos innecesariamente".

Comentá la nota