Ponelo a Bianchi (Y a Riquelme)

Ponelo a Bianchi (Y a Riquelme)
Bianchi chicaneó con que puede ser el punta que le falta a Diego y dejó claro que Román no faltaría en su equipo. Igual dijo que "Argentina le va a ganar a Brasil".
La historia arrancó con una consulta. A Carlos Bianchi le preguntaron qué jugador le faltaba a la Selección. Y el Virrey, definidor rápido, zafó en la zona caliente del área con una chicana: "A la Selección le falto yo, la 9 tendría que ser para mí". Puede que tenga razón el Virrey. En estos días, Argentina sufre por no tener un punta como él. Y de hecho Diego Maradona dijo hace unos días, en una entrevista exclusiva con Olé, que si este equipo tuviera a Gabriel Batistuta, ya estaría clasificado. Lo que cabe preguntarse, en todo caso, es si Diego convocaría a Bianchi.

Pero después de la chicana del inicio, sabiendo Carlos que las rodillas no le dan para fajarse con defensores brasileños ni de ningún lugar del mundo, vino algo más serio.

-Si usted es el 9 que le falta a la Selección, ¿el 10 debería ser Riquelme?

-Riquelme es el mejor 10 de la Argentina, por no decir del mundo.

Otra vez hábil en la zona más caliente, Bianchi dijo todo sin responder necesariamente a la pregunta y aun aclarando que "Argentina le va a ganar a Brasil". Pero ¿alguien duda de que si el Virrey fuera el DT de la Selección su líder sería Román? De hecho, el manager piensa que hoy el 10 está en un gran momento, enchufado, motivado, y considera que será uno de los mejores años de su carrera junto con 2000 y 2001 (el propio Riquelme los considera su apogeo futbolístico, más allá de todo lo que brilló en el primer semestre del 2007).

Sin embargo, al menos a partir de la decisión del propio 10 de Boca, esa posibilidad es, hoy, realismo mágico. Como que Bianchi se calce la 9 sin dueño y salga a matar como en los 70 y en los 80, a endulzar por fin ese sabor amargo que le dejó haber jugado poco y nada con la celeste y blanca. Riquelme renunció a la camiseta por problemas de códigos con Maradona y la chance de que vuelva está cerrada con candado, más allá de algún intento de reconciliación propuesto por Julio Grondona, basado en la tesis de su famoso anillo: "Todo pasa".

Román fue el jugador emblema de la primera época de Bianchi en Boca. La gran figura. El jugador distinto. Y la relación continuó cuando la vida profesional los llevó por distintos caminos. Estuvieron uno junto al otro en los peores momentos y siempre se tiraron flores. Hace unos meses, cuando las críticas recrudecían sobre la labor del manager y algunos le pedían que volviera como DT, Román lo elevó a la categoría de deidad: "Bianchi es nuestro Dios, y no debería dirigir nunca más".

Por estos días, más de diez años después del comienzo de la relación, el Virrey piensa que Riquelme es la imagen del club. Si fuera por él, no lo vendería jamás. Y de hecho se encargó de desmentir el interés de otros clubes por el playmaker del equipo del Coco. "A Román lo puede venir a buscar cualquier club del mundo. Pero no tengo ningún papel con membrete. Ninguna oferta", dijo. La oferta que sí empieza a ser una realidad es la que él quiere hacerle al 10 para que termine su carrera en Boca. Tanto a él como a Sebastián Battaglia. "La única preocupación que el club debería tener en el próximo año es renovar los contratos de Román y de Sebastián, que podrían irse en junio del 2010. Román es, tal vez, el máximo ídolo de la historia de Boca (está visto que son varias las cuestiones que separan a Bianchi de Maradona), y Sebastián está desde el primer momento. Nosotros tendríamos que tratar de que ellos terminen su carrera en el club y deberíamos empezar ahora con las charlas, no dentro de seis o siete meses", dijo Bianchi.

Está claro que no quiere que se le escape el mejor 10 del mundo...

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