El sol se pone para Brown

El anuncio un día después del discurso de Brown en el congreso anual partidario tuvo bastante de puñalada fríamente calculada, pero el primer ministro no pareció inmutarse. "Los diarios no ganan las elecciones", dijo Brown.
El pulpo mediático de James Murdoch lanzó sus mastines contra el primer ministro laborista Gordon Brown. En su portada de ayer, la fuerza de choque del grupo, el diario de más tirada en el Reino Unido, The Sun, dijo que no seguiría apoyando a Brown, luego de más de diez años de respaldo al Nuevo Laborismo. El anuncio, un día después del esperado discurso de Brown ante el congreso anual partidario, tuvo bastante de puñalada fríamente calculada, pero el primer ministro no pareció inmutarse. "Los diarios no ganan las elecciones", dijo Brown.

Las elecciones son en mayo de año próximo y los conservadores llevan 16 puntos de ventaja. Con más de tres millones de copias vendidas diariamente, el The Sun tiene un gran impacto en la clase trabajadora y en el voto flotante de clase media baja. En las elecciones de 1992, previendo un triunfo del entonces candidato laborista Neil Kinock, el tabloide tituló el día de los comicios: "El último que se vaya que apague la luz". En su momento, los estrategas laboristas estimaron que este apoyo fue decisivo en la victoria que en aquel momento obtuvo el primer ministro conservador, John Major, que se debatía a los manotazos con una larga recesión. Desde entonces, el Nuevo Laborismo cortejó al grupo Murdoch como parte de su estrategia para volver al poder que habían perdido frente a una tal Margaret Thatcher en 1979. La estrategia de Tony Blair y Gordon Brown tuvo éxito y en 1997 y en las dos elecciones siguientes el diario apoyó al Nuevo Laborismo.

La portada de ayer termina con ese largo romance de mutua conveniencia, pero no es una sorpresa. El The Sun y el grupo Murdoch tienen una larga tradición de apoyar al caballo ganador y en este momento los conservadores de James Cameron parecen una apuesta cantada. Entre los laboristas congregados en el congreso anual partidario que se celebra en Brighton había una mezcla de desilusión y desafío. Desilusión porque en su esperado discurso del martes ante el congreso partidario, la percepción era que el primer ministro Gordon Brown había galvanizado el apoyo de su partido luego de semanas de rumores sobre una posible renuncia suya, que incluyó dudas sobre su estado de salud. Brown recibió repetidas ovaciones cuando rescató los logros de los últimos doce años de gobierno laborista y reivindicó su política de estímulo fiscal para salir de la crisis económica. Ayer su viceprimer ministra, Harriet Harman, buscó reagurpar las tropas con un llamado a las armas. "No vamos a dejar que nos patoteen. Hay que salir a la calle y ganar la batalla", indicó Harman.

Ningún político con la mano en el corazón se va a mostrar feliz si el diario de máxima circulación le retira el apoyo, pero para los laboristas quedan dos consuelos. La prensa escrita no tiene la misma influencia que en 1992. El The Sun vende hoy la mitad de copias que en los ’90 y tanto analistas políticos como especialistas del mundo académico cuestionan que haya tenido un papel tan decisivo en el pasado. Pero, además, la alianza del laborismo con el grupo Murdoch produjo muchas críticas internas en el mismo partido, que siempre consideró al The Sun como uno de sus enemigos históricos. En este sentido, la delimitación más clara de un enemigo de derecha puede unificar un laborismo que parece haber perdido el rumbo.

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