Pompas de jabón

Por Horacio Verbitsky

La presión de los gordos de la Mesa de Enlace, De Narváez y los medios adictos refleja el apuro del filántropo colombiano, quien piensa en un escenario de catástrofe que fuerce a la justicia a autorizar su candidatura presidencial. Una oposición capaz de desencadenar el caos pero no apta para conducirlo. El águila guerrera del alfonsinismo y los niños prodigio del kirchnerismo tardío.

Las posiciones del bloque vencedor en las elecciones han sido fijadas con sinceridad. La Nación cita a un anónimo empresario que antes de los comicios opinó que "si los Kirchner ganan, serán insoportables, y si pierden, se tornarán más resentidos". Para Hugo Biolcati, el 60 por ciento del electorado respalda a los gordos de las patronales agropecuarias y si la presidente CFK los convoca no están dispuestos a sostener "esas reuniones interminables que no conducen a nada". Francisco De Narváez dijo que la paciencia tenía un límite y que quería ver preso a Néstor Kirchner. Está claro el único camino aceptable para todos ellos. Pero habrá que ver si el gobierno se deja. CFK ha mostrado que tiene temple y decisión de resistir, pero sólo el tiempo dirá si también posee un plan estratégico viable para frustrar el oscuro desenlace que aquellas fuerzas propician.

La agenda legislativa que plantean apunta a desfinanciar al Estado y de ese modo estrangular al gobierno. La merma en las facultades de reasignación presupuestaria del jefe de gabinete y la normalización del Instituto de Estadística y Censos, son medidas razonables que lejos de perjudicar al gobierno nacional lo beneficiarían. De hecho en los años de vigencia de los llamados con gran imaginación superpoderes, la reasignación de partidas no superó el 5 por ciento del presupuesto nacional. En cuanto al INDEC, su avasallamiento a nadie le causó más daño político que al gobierno, porque le quitó credibilidad al discurso de todos los funcionarios sobre cualquier tema. De otro modo no hubieran proliferado las versiones contradictorias y absurdas sobre la gripe A (de la presunta exageración de sus efectos para distraer de otras cuestiones al supuesto ocultamiento de su gravedad), así como las inconsistentes denuncias sobre la preparación de un fraude electoral. Pero la participación a las provincias del impuesto al cheque y la supresión y/o disminución de las retenciones al comercio externo de cereales y oleaginosas, tiene el objeto de crear una crisis fiscal que deje al gobierno a la deriva, abra el camino para un ajuste tradicional sobre la inversión y el consumo y precipite un desenlace institucional, por decirlo de algún modo.

Hombre apurado

De Narváez cree que en tal caso y ante una convocatoria urgente a elecciones presidenciales como la que propiciaron en los últimos meses Elisa Carrió, Mariano Grondona y el propio Biolcati, la Corte Suprema de Justicia podría habilitar su candidatura, mediante una interpretación sobre la primacía de los tratados internacionales de Derechos Humanos sobre la Constitución, que limita esa posibilidad a los nacidos en la Argentina. De Narváez y sus asesores temen que el fenómeno mediático que en pocos meses convirtió a un perfecto desconocido en el instrumento para castigar al ex presidente Kirchner, se disipe a medida que la mayor exposición pública ilumina las distintas facetas de su personalidad. Es lo que ya le ocurrió a Graciela Fernández Meijide, quien en las legislativas de 1997 también batió al aparato bonaerense. Las pompas de jabón son bellas pero fugaces.

De Aerolíneas al dentista

Los cambios en el gabinete nacional se adelantaron cuando el filántropo colombiano insinuó que había coordinado con Sergio Massa el corte de boletas en Tigre. Aníbal Fernández tenía hora con el dentista, porque se le había roto un diente. Recién al regresar con la boca dormida supo que pasaría a la jefatura de gabinete de ministros. Cuando a Julio Alak lo llamaron a la residencia de Olivos, creyó que recibiría alguna reprimenda por el conflicto que mantenía con Jorge Pérez Tamayo, dirigente del sindicato de los pilotos y comandante del avión presidencial, por la adquisición de nuevos aviones para Aerolíneas Argentinas y su dotación de pilotos. Nadie se sorprendió tanto como Alak cuando supo que en vez de Boeing, Embraer o Airbus, su horizonte estará en el Consejo de la Magistratura, la justicia federal, las cárceles y la seguridad. El único de los designados que estaba en antecedentes de lo que le esperaba es el nuevo ministro de Economía, Amado Boudou, cuya sintonía con la presidente es evidente. Desde el alejamiento de Roque Fernández, Carlos Rodríguez y Pedro Pou, la conducción económica no caía en manos de alguien formado por el Centro de Estudios Macroeconómicos, CEMA, cuyas enseñanzas no se focalizan en políticas distributivas ni de inclusión social. Si esto no le impidió diseñar la recuperación para el Estado del sistema jubilatorio, es previsible que Boudou no le hará ascos a ninguna orientación que le fije la presidente. Esta disciplina y la capacidad comunicativa son necesarias, pero no suficientes. En un trabajo de diciembre de 2008 para el CEFIDAR sobre la progresividad tributaria, el especialista Jorge Gaggero planteó que además de la evasión y la elusión sería recomendable reducir la alícuotas del IVA para estimular las actividades económicas internas, eliminar las exenciones a las actividades financieras y especulativas e incrementar la presión sobre las personas con alta capacidad contributiva. Al mismo tiempo destacaba la necesidad de una dirección más eficiente y racional de los subsidios.

Tiempo de descuento

Gaggero formó parte de un equipo convocado durante la gestión de Felisa Miceli para elaborar propuestas en ese sentido, pero Kirchner dejó esa reforma en suspenso cuando una tapa de Clarín alertó al sector financiero. La resistencia del gobierno a la receta ortodoxa de apreciar el peso e incrementar la tasa de interés le permitió establecer en sus primeros años un círculo virtuoso de alto crecimiento, rentabilidad empresarial, impulso a la obra pública de interés social, generación de empleo, disminución de la pobreza y acumulación de divisas. La redistribución de esos superbeneficios hubiera requerido modificar la estructura tributaria, volviéndola más progresiva. Lo que no se hizo en aquellas circunstancias únicas será mucho más difícil ahora, cuando el crecimiento se ha detenido por la crisis internacional y se ponen en fila todos quienes tienen algún agravio contra Kirchner: por la ESMA y los retratos de los dictadores, por la Corte Suprema, por el largo congelamiento de las tarifas domiciliarias de las empresas privatizadas y por su liberación, por la renegociación dura de la deuda pública y por la refinanciación de los préstamos garantizados, por el alejamiento del FMI, por el retiro del acuerdo al Obispo Castrense y los desaires al cardenal de Guardia de Hierro, por las retenciones a las exportaciones agropecuarias e hidrocarburíferas, por la decisión de no reprimir la protesta social, porque él es feo, porque ella es linda y porque los dos ya nos tienen cansados, ¿viste?

Triunfalismo opositor

El triunfalismo opositor no se compadece con los datos objetivos. Así como al gobierno nacional le cuesta admitir la derrota, la oposición tiene dificultad para reconocer que aun así no es razonable considerarlo liquidado. Pero del mismo modo el kirchnerismo debe definir con claridad qué rumbo piensa transitar de ahora en adelante. El ex presidente anunció ante el grupo Carta Abierta que se proponía recorrer todo el país, lo cual sólo dice que no piensa enclaustrarse. Alguna precisión mayor suministran los carteles que mencionan su gratitud a los sectores más humildes. Pero entre la participación en la vida interna del Partido Justicialista, a cuya presidencia renunció antes de que lo eyectaran, y la creación de una nueva fuerza política con los movimientos sociales a los que relegó a partir de 2007, hay demasiado espacio. Ni siquiera quienes formaron parte del primer intento de transversalidad están de completo acuerdo acerca de las posibilidades de su reanudación. Una cosa era la convocatoria a sumar fuerzas formulada desde la conducción del principal partido del país, otra muy distinta la propuesta de creación de uno nuevo. Sobre todo si entre ambas etapas medió una derrota como la bonaerense, a la que puede atribuirse la confusión subsiguiente. Sólo la debilidad relativa en que ese resultado dejó al gobierno explica que la presidente se haya sometido una vez más a la ceremonia colonial del Tedeum, en la que el vicepresidente de la Iglesia católica, Luis Villalba, escogió en el tesoro dormido de los Evangelios las piezas adecuadas para echarle en cara las mismas imputaciones que a diario le dirigen las cámaras agropecuarias, los medios de prensa y sus partidos de la oposición.

Diálogos

La propuesta presidencial de diálogo, tanto sectorial como político, es una iniciativa que sorprendió a quienes se ilusionaban con su parálisis, consecuencia del resultado electoral, que facilitara la acometida. El mensaje fue pensado a la medida de los gordos de la Mesa de Enlace, que se atribuyen la victoria y quieren cobrar el premio. No habrá discusiones parciales, advirtió CFK. El gobierno tendrá la amplitud de convocar y escuchar a todos y entonces se verá la viabilidad de las propuestas que los sectores económicos le acerquen, dijo. Si los patrones del campo quieren que les quiten las retenciones deberán explicarle a los representantes de los trabajadores y de los otros sectores económicos cómo compensará esa merma el gobierno que, como recordó la presidente, después de oír a todos tomará una decisión. Lejos de la luz pública fue Julio De Vido quien comenzó a concertar estas posiciones, con el secretario general de la CGT, Hugo Moyano y con el jefe de la UIA, Héctor Méndez. Así se gestó el encuentro de los sindicalistas de la industria con el director de la AFIP, de la que declararon salir conformes, y la postergación de una nueva megadevaluación, el reclamo unificador de todas las patronales. De todos modos, es desaconsejable confiar en que esta prórroga sea algo más que una dilación táctica.

Gente Fina

El problema del bloque en gestación es que su capacidad para desencadenar el caos no va acompañada por la aptitud para conducirlo en forma satisfactoria para los intereses que debería contener. El cuestionado es un gobierno que en seis años no sustentó las políticas públicas en la represión, algo que los emprendedores inmobiliarios del gobierno porteño no comprenden. La sesión pública de la Legislatura, en la que el ministro Guillermo Montenegro defendió la designación del comisario Fino Palacios como jefe de su nueva policía metropolitana fue un ejercicio formal de rendición de cuentas y una burla en lo sustancial. Maurizio Macri aspiraba a lograr la mayoría absoluta de la Legislatura, para no depender de los acuerdos siempre difíciles con el kirchnerismo. Pero el mediocre desempeño de Gabriela Michetti (quien no perdió en la Capital menos votos que Kirchner en la provincia) lo aleja de esa utopía. Montenegro y Macri sólo dieron razones personales para su confianza en Palacios. Según el ministro el juez de la causa por el atentado a la DAIA y la AMIA no hubiera dejado pasar ocho meses desde la indagatoria si su intención fuera procesarlo, argumento falso dado que hace apenas un mes la Cámara de Apelaciones rechazó los planteos de prescripción de los hermanos Carlos y Munir Menem y devolvió el expediente al juez Ariel Lijo. Ante una pregunta acerca de si también entraba y salía de su despacho el ex fiscal José Barbaccia, destituido y procesado en la misma causa, Montenegro dijo que eran amigos desde la infancia. Si sus sentimientos no se han modificado al conocer la responsabilidad de su amigo en el encubrimiento del más grave atentado terrorista en la historia argentina su aprecio por la cosa pública tampoco le da para encuadrar esa relación dentro de un marco institucional. Por las dudas, Macri dijo que confirmaría a Palacios aun cuando fuera procesado, lo cual anuncia tiempos movidos. El jefe de PRO acaba de adquirir su propio Moreno, al que se le reprochan encubrimientos algo más graves que los del pintoresco fighter kirchnerista. Su argumento ante la dirigencia judía fue antológico: no deberían ser prejuiciosos, porque ése es el camino que conduce a Auschwitz, les dijo, como si imaginara un campo de concentración para comisarios. El nazismo le causa tanta gracia como la prostitución. Agregó que conoce a Palacios desde hace dos décadas, cuando intervino en el equipo que lo rescató de un secuestro. Buen dato para imaginarse la ineficiencia y la maldad que siguen: el jefe de ese equipo, comisario Carlos Sablich, pasó a retiro y fue procesado por torturar a uno de los detenidos, quien en consecuencia recuperó la libertad.

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