Polo - "Un 10 goles se hace"

Juan Martín Nero repasa su especial historia con el polo: en cinco años pasó de ser un casi desconocido a campeón argentino y tener el handicap perfecto; "con esfuerzo, las cosas se dan", asegura
Su vida cambió mucho en pocos años. Su vida cambió del todo en una semana. Primero, de polista casi desconocido en nuestro medio a ganar decenas de torneos, acá y afuera. Después, en ocho días, le pasó de todo: el sábado, campeón Argentino con Ellerstina; el miércoles, casamiento por civil, a la mañana, y el ascenso a los 10 goles, por la tarde; hoy, la fiesta de casamiento con Josefina Aldanondo. ¿Algo más? Sí, pasado mañana se irá de luna de miel, para pasar la Navidad y el Año Nuevo en un safari en? ¡Kenya! "Nunca pensé que se me iban a dar todo estos logros en el polo? Bah, sí, uno sueña, pero?", reflexiona Juan Martín Nero, el personaje de esta especial historia, que entre tantas corridas se hizo un hueco para pasar por la Redacción de La Nacion.

-Ahora que ya pasaron varios días del anuncio del 10 de handicap, ¿cómo asimilás la noticia?

-Sigo muy contento. Lo que logré es la aspiración que todo polista tiene cuando empieza: ganar Palermo y tener 10 goles. De chico lo veía de tan lejos...

-Bueno, no tan de chico: hace cinco años no eras conocido en el ambiente.

-Sí, es verdad? Fue todo muy rápido y está buenísimo que haya sido así. Ahora voy a aprovecharlo?

-Con 40 goles, ¿pensás que se le exigirá más a Ellerstina?

-Capaz que sí. Pero es buena esa presión. El desafío nuevo será mantener los 40 goles. Tenemos que andar bien, si no nos van a bajar. Pero en lo personal, para mí es espectacular formar parte de un equipo de 40 goles. Somos uno de los cinco equipos en toda la historia, eso está buenísimo?

-Este año ganaron Tortugas y Palermo, entonces, que se les exija más es pedirles la Triple Corona...

-O ganar uno menos, pero que sea el último [risas]. Yo por lo menos no creo que nos pongamos como meta la Triple Corona. No sé si saldremos a buscarla. Sí, el objetivo será tratar de ganar Palermo nuevamente.

-Ganar Palermo es algo colectivo, pero la suba a 10 te coloca en un lugar de privilegio en el polo...

-Nunca lo hubiera imaginado. Justo en estos días me comentaron que estoy entre los 11 mejores del mundo.

-Más alto todavía: si se tiene en cuenta todo el mundo, sólo vos, Adolfo Cambiaso, Facundo Pieres y Pablo Mac Donough tienen 10 en nuestro país, Estados Unidos e Inglaterra...

-¡Es cierto! Bueno, entonces seré el cuarto mejor jugador del mundo...

-¿Y eso te conmueve?

-Trato de no pensarlo tanto. Más que nada siento agradecimiento para mucha gente, primero mi familia, y después, gente de polo que me ayudó, como Alfio [Marchini] o Marcos [Heguy].

-¿Un 10 goles nace o se hace?

-Creo que se debe hacer. Sí, eso. Uno se va haciendo con esfuerzo, con trabajo?

-No venís de una familia tradicional. ¿Sentís que sos un ejemplo para muchos en el polo?

-No sé si un ejemplo. Es cierto que por ahí, al no tener un apellido de tradición en el polo, suena más raro llegar al 10. Ha pasado con otros que les ha ido así o mejor, como pasó con Milo [Fernández Araujo]. Por eso, hay otros ejemplos anteriores, pero puedo decir que con esfuerzo las cosas se dan.

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