Los políticos dan pelea al paso del tiempo

En muchos casos octogenarios, los dirigentes sostienen que se pueden abandonar los cargos públicos, pero nunca la militancia activa. Algunos "veteranos" creen que la juventud debe involucrarse más en la política, pero critican la falta de idealismos.
Hay una vieja frase que sugiere que un político nunca se retira. Que el paso del tiempo, a quienes hacen de la vida pública una profesión, pareciera no afectarles. El anquilosamiento en la funcón dirigencial, lejos de ser un patrimonio exclusivo del país, se esparce por el mundo. Los ejemplos pululan de país en país. Hace menos de un mes falleció en Estados Unidos, a los 77 años, el histórico senador demócrata Edward Kennedy. Mañana, el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, festejará sus 73 años y, en Argentina, el ex presidente Carlos Saúl Menem es una fiel muestra de este fenómeno. Con 79 años a cuestas, ocupa una banca en el Senado y se resiste a dejar la escena pública: ahora es noticia porque el kirchnerismo lo sondeó para conocer su postura respecto de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.

Tucumán no es la excepción. La justicialista Olijela del Valle Rivas suele responder con evasivas cuando se le pregunta por su edad. Sin embargo, la legisladora mantiene una activa participación en la Cámara. Recientemente, los veteranos Teresa Felipe de Heredia y Alberto Herrera fueron homenajeados por el Partido Justicialista.

A los 81 años, Felipe de Heredia es concejala por la capital. El caudillo de Leales (75 años), ocupó una banca de diputado nacional hasta diciembre de 2007. Actualmente, pese a no tener cargo público alguno, camina al menos tres veces por semana por los pasillos de la Casa de Gobierno. "Yo trabajo por el partido; la militancia es 'ranchear', como lo hago yo", resume Herrera. Según entiende, allí está la clave para permanecer tanto tiempo como referente político. "Un político que es político, es decir que tiene vocación de servicio, nunca se retira. Yo, mientras tenga fuerzas, defenderé las banderas de la justicia social. ¿Ha escuchado alguna vez que a mí me critiquen por corrupto? Puede ser porque deba", ironiza. Para Felipe de Heredia, la militancia es la base de la perdurabilidad. "Ya tengo mi edad y debería haberme retirado, pero nunca jamás me voy a retirar. Lo haré cuando ya mi cuerpo no resista más, porque la política es una lucha constante. No sólo debemos esperar honores, placeres y recompensas; debemos brindar lo que mejor podamos", advierte.

Ideales y convicciones

José Domato fue gobernador entre 1987 y 1990, cuando la provincia fue intervenida. El peronista recuerda que se inició en la política en el año 45. Hoy, a los 95 años, asegura que esta retirado de la lucha activa, pero que lee y discute de política todos los días. "La militancia activa y participativa, con opinión y acción, tiene un límite que está impuesto por factores biológicos", afirma.

No obstante, el justicialista aclara que "la procesión va por dentro". "En cuanto a los sentimientos y a las convicciones, las ideas políticas son para toda la vida. Ya no actúo para nada en política, pero tengo mis convicciones para mi fuero íntimo. Son firmes y siguen siendo iguales a las de cuando era un muchacho de veintipico de años", remarca. Domato está convencido de que los cargos públicos en nada tienen con ver con la vocación política, porque es allí cuando uno tiende a matizar sus convicciones. Y, desde su experiencia, considera que los jóvenes deben tener un lugar importante en cada partido político. "Tienen derecho a pensar en términos políticos, por eso debe favorecerse el acceso discipllinado, razonado y consciente de los jóvenes", dijo.

El ex diputado nacional Exequiel Avila Gallo asegura que el principal flagelo que debe enfrentar la política es la falta de recambio dirigencial. A los 76 años, el presidente del partido Defensa Provincial Bandera Blanca confiesa que le gustaría dejar la vida pública, pero que no encuentra jóvenes interesados en la política. "Para que haya cambios dirigenciales en los partidos debería existir la incompatibilidad de quien se jubiló, por ejemplo, como legislador, para ocupar un cargo partidario. Mientras no haya una limpieza para abrir el camino a la juventud, los partidos dejarán de ser fuentes de ideas. Por mí ya hubiese dejado, pero los viejos nos tenemos que aglutinar porque hoy no se lucha por principios, sino por intereses económicos. No hay idealismos", se queja Avila Gallo.

¿Hay una edad para el retiro de la política? A juzgar por los testimonios, no se trata de que los novatos sean muy jóvenes para la política, sino que los políticos parecen ser muy viejos.

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