Año político 2009: una nueva esperanza

Cada ocasión de elecciones democráticas representa la posibilidad de un cambio y nuevos horizontes. Entramos ya de lleno en un año político.
Una vez más como pueblo debemos mirar con responsabilidad a quiénes elegiremos.

Nuestra mirada ciudadana empieza a enfocarse en personas que puedan sustentar proyectos políticos de consensos que respeten los intereses de todos los sectores de la sociedad argentina. No aparece un proyecto, un camino claro para la Argentina. No se puede caminar cuando no se sabe adónde se va, cuando no se sabe adónde hay que llegar. Cuando no hay camino o proyecto político a largo plazo se vive sólo de la coyuntura y del presente y entonces solamente se puede esperar involución social y la aparición de tácticas mezquinas de luchas por el poder, de alianzas poco creíbles. La política de la coyuntura va convirtiendo a la historia del pueblo en un rompecabezas inteligible. Esta situación se empeora a niveles alarmantes cuando en el horizonte del gobernante no aparece Dios. Los pueblos alcanzan su madurez política y humana cuando son capaces de sostener valores trascendentes y proyectos a futuro que vayan más allá de las circunstanciales personas que ocupan el poder y más allá de las coyunturas.

Los obispos argentinos nos dicen: “Necesitamos ser nación. Necesitamos valores, cultura y tejido social”.

Los bautizados católicos cada vez con mayor compromiso se preocupan y se ocupan por los procesos sociales y históricos de nuestra patria. Su fe así lo reclama. Se animan a expresar las consecuencias de su fe en estos campos e incluso se comprometen en la arena política intentando la coherencia entre fe y vida.

Por ultimo, leímos días pasados en un diario digital una curiosa afirmación: “Por primera vez la Iglesia toma posición ante la gestión del gobernador Maurice Closs. A través de la figura del obispo emérito Joaquín Piña sale a los medios a cuestionar duramente a la gestión del joven gobernador (Closs)”. Esto es curioso por varios motivos. Primero porque la Iglesia institucional de la diócesis de Iguazú, es monseñor Marcelo Martorell y de él no hemos oído, ni ahora ni antes, que haya criticado o cuestionado al gobernador Closs. Tampoco hemos oído que haya tomado posición pública sobre este gobierno el obispo de Posadas, monseñor Juan Rubén Martinez. En todo caso lo publicado fue una opinión política hecha a título personal del obispo Emérito Piña, que actualmente no está a cargo de diócesis alguna dada su condición de jubilado. Por lo tanto es impropio decir “la Iglesia” cuando es la opinión de una sola persona. Además la disciplina y los documentos magisteriales de la Iglesia prohíben expresamente que los obispos tomen posición por tal o cual partido político públicamente, dejando de ser pastores de todos.

Ojalá que este año político sirva para cimentar un mejor futuro para todos los argentinos. Que podamos encontrar un camino sustentable, un proyecto político con valores y principios que hagan de nuestra patria una nación grande.

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