El año político 2009, encrucijada para el kirchnerismo en medio de la crisis

Los análisis dicen que juega su destino en la elección. Clave: el manejo de la crisis y la alianza opositora.
Año clave con elección de mitad de término, en el segundo mandato del kirchnerismo y en el contexto de una crisis económica internacional que para algunos apenas ha comenzado. Llega el 2009 y el matrimonio Kirchner atraviesa condiciones de excepción para lo que han sido sus estándares habituales de gobierno desde las épocas de Santa Cruz: caída en los niveles de popularidad, retroceso en el ritmo de crecimiento y el consumo y, a pesar de todos los esfuerzos, situación fiscal incierta. Enfrente, la oposición busca reagruparse y dar un salto hacia las presidenciales de 2011. ¿Qué año político tendremos?

La derrota del Gobierno frente al campo es la bisagra de la declinación del kirchnerismo coincide buena parte de los analistas consultados por Clarín. "Signó el fin de la era K", dice Maristella Svampa, socióloga e investigadora del Conicet. "El fin de la productividad política de un modelo fuertemente presidencialista, en el que convivían sectores de centro derecha y centro izquierda". Svampa, autora de Cambio de Epoca. Movimientos sociales y Poder Político, sostiene que el gobierno de Cristina no abandonará el patrón de una política de "continuidades y rupturas respecto de los '90", que, advierte, "ahora se apoya en el vacío: aquellos dos sectores preparan su propio proyecto político-electoral para el 2009". Para Svampa, en medio de la crisis, "lo propio del gobierno de Cristina será la 'fragmentación' de políticas: las contradicciones no podrán ser entendidas desde otro lugar, como con Kirchner. Ahora aparecen pura y literalmente como contradicciones".

El constitucionalista Roberto Gargarella se detiene en la caída de popularidad del kirchnerismo y la asocia al fenómeno que enfrenta Alan García en Perú. "En ambos casos, la impopularidad no se vincula -como algunos quisieran concluir- con el carácter heterodoxo o desafiante de las políticas escogidas", dice. Profesor visitante en la Universidad de Columbia, Gargarella sostiene que la región está "premiando y no castigando la heterodoxia" y concluye que la caída en la imagen del Gobierno responde a "la prepotencia o impericia con que tales políticas son aplicadas". "El problema es político y promete mantenerse dada la impermeabilidad frente a las críticas y, sobre todo, el aislamiento", asegura.

Rosendo Fraga, abogado, historiador y analista político, advierte que la crisis económica internacional está acabando con todos los gobiernos. Recuerda que en los últimos noventa días "nadie en el mundo ganó una elección: Merkel perdió en Bavaria; Berlusconi en Trieste; Chávez en Caracas; Lula en San Pablo; Bachelet en Chile; los laboristas en Nueva Zelanda y los republicanos en EE.UU.". Qué significa esto, según Fraga: "Que como en 1930, el que está en el poder paga el costo de la crisis".

En la Argentina -sostiene- "la pregunta clave es si va a haber un frente antikirchnerista. Kirchner va a definir su candidatura en mayo: lo hará según lo que digan las encuestas y si hay o no un frente opositor". La incógnita, dice, "es la provincia de Buenos Aires: si el oficialismo gana en la Provincia, empata la elección". ¿Es definitoria esta elección para el proyecto kirchnerista? "Absolutamente definitoria", responde Fraga. "Más que la de 2001, porque definirá las condiciones de gobernabilidad".

María Matilde Ollier define la elección bonaerense como "la madre de todas las batallas". Politóloga y docente de la Universidad de San Martín, Ollier sostiene que la Provincia "es el único lugar donde puede haber una disputa por el liderazgo del PJ" y especula con un frente electoral entre Felipe Solá y la Coalición Cívica.

"Si gana Solá, es altamente probable que se perfile como jefe del PJ para el 2011", asegura. Ollier recuerda que es difícil reconstruir el liderazgo en los sectores medios argentinos, pero no descarta una recuperación kirchnerista. "Kirchner maneja la calle, pero no las cacerolas. Todo dependerá de cómo hará frente a la crisis económica internacional".

"Mi pronóstico: esta es una elección en la que va a ganar un peronista equivalente a Duhalde", dice Luis Alberto Romero. Investigador Principal del Conicet y profesor de Historia Social en la UBA, Romero cree que el Gobierno "juega mucho en esta elección", que -dice- le deparará "una derrota grande o muy grande. De la crisis del kirchnerismo van a abrirse dos caminos: la coalición que arman Carrió y los radicales y la que junte a los peronistas que abandonen el barco K por una jefatura eficaz, como ha ocurrido siempre en la historia peronista".

Sobre el contexto de crisis internacional, Romero ironiza: "La crisis, bien usada, le permitiría al Gobierno hacer borrón y cuenta nueva. Los problemas no se deben a una mala conducción, sino a la crisis. Pero la torpeza es tan grande incluso para que aproveche esta ocasión...".

Eduardo Fidanza, sociólogo, titular de la consultora Poliarquía, visualiza un "importante retroceso" electoral del kirchnerismo, en línea con el iniciado en 2008. "No aparece del todo claro el escenario económico, si habrá un impacto profundo o atenuado. Tampoco hasta dónde llegará la oposición en su articulación de fuerzas", advierte Fidanza. "Pero mi visión -dice- es que los números van a ser mucho más atenuados que en la mejor época de los Kirchner, que las medidas del Gobierno para reactivar el consumo no van a tener éxito y que la oposición va a llegar a articularse". Fidanza anticipa un estudio preliminar sobre el escenario electoral: "En todo el país, un 50 % dice que votará por la oposición; un 25 por el oficialismo y otro 25 está indeciso".

Filósofo y novelista, José Pablo Feinmann advierte que sus definiciones "deben ser relativizadas por la falta de grandes esperanzas". Aún así, cree que si la Presidenta "maneja la crisis, nadie se va a dar cuenta de que ningún dirigente de la oposición podría hacerlo". "La oposición -dice- podría tener una chance, si se considera que se votó a Macri en la Ciudad. Pero no no tiene proyecto alternativo y no podría gobernar".

Feinmann también especula con que con una buena administración de la crisis económica, "Cristina se va a ganar a la clase media, que la odia porque la irrita: una mujer inteligente es muy irritativa". Autor de Filosofía y el Barro de la Historia, Feinmann diferencia entre Cristina y Kirchner. "Ella está en el primer plano, y el se retiró, dio un paso atrás. Lamento algunas cosas en las que ha incurrido Kirchner en el típico manejo peronista, como el que sirve, sirve, no importa quién sea, como Aldo Rico. Distinguiría entre Cristina y la realpolitik de Néstor Kirchner".

Sociólogo, profesor en la Universidad Torcuato Di tella y autor de Los Años Peronistas, Juan Carlos Torre, también previene: tiene poco novedoso para decir. "La Argentina este año va a entrar en los rápidos, en una zona de piedras y aguas turbulentas. Cuanta persona consulte le va a decir lo mismo". Recomienda: "Ajústense los cinturones".

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