Política de vinilo

Todos están pendientes de lo que vendrá luego de las elecciones. Ahí están las explicaciones de los juegos electorales. Alfonsín trajo del recuerdo valores olvidados. Por Federico van Mameren - Secretario de Redacción.

Raúl Alfonsín debe haber estado muy cansado para decir adiós. No era para menos. Ver un país donde sus dirigentes no se hablan no le debe haber sido fácil de comprender. Ni tampoco haber sido testigo de que las cosas se hacen a los empellones y con prepotencia, sin el esfuerzo por el consenso y, a veces, sin el respeto a la ley. Aquel abrazo simbólico a todo el pueblo que le inventó su publicista David Ratto en 1983 es hoy una rareza entre los dirigentes doble faz que conducen la República. En aquella época sonaban los discos de vinilo en el tocadisco. Con sólo darlos vuelta se ponía otra canción. De la misma manera hoy instalan un discurso público que nada tiene que ver con lo que piensan o sienten en privado.

Cada jornada que pasa está más claro que no está en discusión el 28 de junio. Lo importante es el día después. El día 29 del sexto mes del año los argentinos tendrán un neorradicalismo y se habrá desatado la lucha más feroz por el poskirchnerismo.

El radicalismo viene de una diáspora espantosa. En cada recoveco político aparecía un dirigente radical escindido. Movidos por el espanto de la soledad y por la cercanía del precipicio se habían empezado a juntar. El cansancio del líder fue el impulso final para la construcción de un nuevo radicalismo.

El peronismo ha comenzado a vivir en el gran desorden en que lo hacía la UCR. Hay un inconsciente colectivo que intuye que algo huele mal. La historia enseña que cuando en el PJ se habla de traición, el final de la película es malo, incluso trágico. Hay síntomas, como que el camionero Hugo Moyano maneje con prudencia y que los intendentes del conurbano pongan huevos tanto en la canasta del peronismo disidente como en las monitoreadas por el ex presidente Néstor Kirchner. De él va a depender que junio los encuentre unidos o que la sangre empiece a llegar al río. Hay una clase media a la que él ha desilusionado. Las huestes duhaldistas no sólo aceitan candidatos sino también ambulancias para levantar los heridos. Entre ellos anotan a intendentes y a gobernadores.

Sólo por esto se entiende que todavía haya llamados desde el alperovichismo a los referentes duhaldistas. José Alperovich sabe que el 29 de junio no puede encontrarlo desguarnecido. Por la misma razón será que la lista de candidatos que armó es principalmente "sijosesista". Sólo Stella Maris Córdoba y Juan Salim no fueron puestos por el dedo de José. Es más, si se sigue la lógica del peronismo disidente, no hubiera sido una locura que alguien intentara que el mismísimo Fernando Juri fuera incluido en la papeleta. No hay que olvidar que el problema no es el 28 de junio, sino el día después.

Pero esa hipótesis es imposible. Alperovich ya eligió a Juri como su enemigo. No hay razones valederas, salvo el miedo a la figura del ex vicegobernador. El sí tiene sangre peronista, algo que el gobernador nunca podrá comprar y siempre necesitará transfusiones para seguir.

Patas cortas

Por eso, el viernes, cuando se hizo el congreso del justicialismo para aprobar la lista de Alperovich -llena de sijosesistas sin ADN justicialista-, los congresales pidieron la palabra y, en vez de deshacerse en elogios o en justificaciones sobre sus candidatos, se dedicaron a hablar mal de Juri. Muchos de los que se desgañitaron le debían más a Juri que a Alperovich; pero la fidelidad, las virtudes cívicas, la memoria y hasta los mandatos populares tienen patas cortas.

Prueba de ello es la actitud anunciada por Antonio Ruiz Olivares. Ya avisó que la vacante que dejaría Sergio Mansilla si fuera electo senador no será ocupada por el socialista devenido peronista. Prefiere seguir siendo secretario de la Cámara que legislador. Es decir, elige seguir sentado a la derecha del poder que ser rehén de una billetera que maneja Alperovich por medio del "hombre que él inventó".

Otro ejemplo es el legislador Pedro Balceda: tuvo una postura crítica respecto del manejo de la política y de la lucha contra la droga por parte del oficialismo. Incluso vinculó ambos conceptos. Destapó una olla. Por esa razón quedó fuera del bloque. Parece que empezó a recibir sólo el dinero de la dieta -que, para peor, Alperovich redujo, violando el espíritu de la República, que promueve la división de poderes- y se quedó sin unos -por lo menos- $ 40.000 que maneja -"con total transparencia", tal cual se declaró esta semana- el vicegobernador, Juan Manzur. Finalmente, Balceda volvió al bloque de los que lo criticaron. No se sabe qué pasó con los principios, las palabras y los ideales de Balceda.

Entre sumar y restar

La oposición sufre una crisis de identidad. Ni siquiera comprende su razón de ser. Tiene más contradicción que Roberto Palina y Gumersindo Parajón, quienes advierten que no son ni oficialismo ni oposición. Pobre del elector.

El partido del Estado que maneja Alperovich parecería dispuesto a apoyar otras estructuras con tal de molestar a Juri. Por eso invitó a Olijela del Valle Rivas a que se presente en la contienda para quitarle votos peronistas al ex vice. "Charito, dígale a la profesora que no se equivoque", llegaron a decirle en el despacho más amplio de avenida Sarmiento a la secretaria de Olijela. "Yo estoy para sumar, no para restar", habría sido la reflexión de la legisladora.

¿Se animará Alperovich a darles oxígeno a los Bussi, o pueden solos?

Por otro lado, los peronistas cuentan que el diputado Alfredo Dato andaría con ganas de que algunos amigos suyos, como José Carbonell, saquen la cabeza como candidatos. Si surgiera una lista así, ¿los "sijosesistas" avalarían esta propuesta? Son preguntas que tendrán respuestas afirmativas en la medida en que se fortalezca la candidatura de Juri.

El hijo del ex gobernador habría tenido una reunión con el radical José Cano, a quien le habría llegado a decir: "hagamos una encuesta y el que sale mejor va como senador". Un balbuceo habría obtenido como respuesta. No es para menos. Cano es el principal interesado en ser candidato a senador. Mientras tanto, hay una larga lista de correligionarios, universitarios y otros amigos (y enemigos) que lloraron la muerte de Alfonsín, pero que no logran descifrar su legado.

Menos control

La comodidad de manejar la caja del Estado hace que el gobernador y su troupe presten atención a los avatares electorales y se olviden de dar ejemplo de transparencia. Ayer, los legisladores oficialistas -con el aval del mandatario, obviamente- decidieron aliviar la forma de publicación nada menos que de las licitaciones de las obras públicas que encara el Estado alperovichista. Dos legisladores que a lo largo de su vida política han hecho gala de su respeto por la prensa, curiosamente sólo han señalado que esta decisión molesta a la prensa. El experto en historia y la conocedora de leyes en realidad han disimulado el principio republicano de la publicidad de los actos de gobierno.

"La importancia de este requisito es obvia. Tanto es así que se ha dicho que la publicidad es la garantía de que todo se hará correctamente", afirma el administrativista Julio Rodolfo Comadira. En su libro "La licitación Pública" advierte: "cuando el ciudadano medio piensa en la corrupción, lo relativo a las contrataciones del sector público es uno de los aspectos a destacar. De ahí la importancia de la publicidad, como medida preventiva, para disuadir la venalidad en la función pública".

Lo llamativo fue el apoyo de la Cámara de la Construcción, cuyos miembros son los principales destinatarios de la transparencia y de la posibilidad de estar, en las licitaciones -no en las contrataciones directas-, en igualdad de oportunidades. El aval dado por su presidente, Pedro Omodeo, se basa en la necesidad de reducir gastos, lo cual está muy lejos de las cifras que suele derrochar el Estado en otras cuestiones que pasan inadvertidas.

Joaquín V. González planteó en su oportunidad: "es característico del gobierno republicano, por lo demás, su sujeción a la crítica y al contrapeso constante de la opinión pública, y ello no es posible sin la adecuada publicidad de los actos de gobierno". Pero si a los principales beneficiarios no les preocupa, hay palabras que están de más…

Alfonsín se cansó y dijo adiós. Dejó un interrogante abierto: ¿qué habrá hecho para que en tiempos en los que se vitupera a los políticos, él haya sido un político por el que alguien es capaz de llorar?

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