En política no todo es basura.

Después del informe periodístico de infoeme.com de este viernes, el posible colapso de la recolección de residuos puede sustituir a todos los demás temas de campaña. La basura tiene componentes políticos, económicos, sociales y de gestión capaces de aplastar a temas de agenda como la seguridad o el tránsito.
El Gobierno local mira el escenario y analiza quién puede tomar la concesión, porque los primeros contactos con Malvinas marcan que la empresa quiere tomar el servicio pero tiene sus propios problemas en Azul (ya tal vez en otros distritos). Y ahora vuelve a circular la versión de que Gamsur quedó en manos de la Municipalidad de Río Cuarto, y se salva. En el medio: el horno a biogás.

Frase reciente de dirigente muy cercano al Ejecutivo: ``sigan de cerca el traslado del horno pirolítico al relleno sanitario, porque no es tan sencillo como parece´´. El pronóstico se cumplió, pero más rápido de lo previsto y apurado por razones externas al horno, al relleno y a los vecinos del Hospital.

Gamsur entró en problemas financieros antes de llegar al final de su concesión, y la Municipalidad de Río Cuarto y la ``parte privada´´ tienen un desacuerdo financiero en cuanto a una deuda, que para los privados es de 12 millones y para la Comuna de solamente 5,5 millones de pesos.

La pregunta es: ¿ya repercute eso en Olavarría? Sí, pero lograr sacarles datos firmes a los involucrados cuesta muchísimo y al hablar del tema aparece, en toda su dimensión, cada una de las aristas del negocio que mayor vinculación con los poderes políticos tuvo en la historia de los Municipios, al menos hasta que aparecieron los bingos: las concesiones de recolección de residuos urbanos.

El viernes al mediodía, el intendente José Eseverri apagó con los vecinos el horno pirolítico, y quedó todo dispuesto para trasladarlo al relleno sanitario. Aquí empieza la parte más compleja del asunto, porque la semana anterior el Municipio había labrado un acta de constatación en el predio, y mediante una orden de servicio había intimado a la empresa para que repusiera en línea una pala de compactación, que tenía el burro de arranque roto.

Los problemas de compactación no salen de una sola fuente: al menos tres distintas, que no tienen trato entre sí (una del gremio, otra del Gobierno local y otra de los trabajadores sin ninguna vinculación con el sindicato de choferes) le conformaron a este cronista exactamente lo mismo. Que Gamsur estaba teniendo problemas económicos que compicaban sus tareas de compactación.

Esa tesis tiene un solo problema: la vehemencia y sinceridad con la que el jefe local de Gamsur, José Defeo, asegura que el trabajo en el relleno sanitario es absolutamente normal.

Pero más allá de esa versión (que a pesar de ser parte de una empresa que se juega millones merece crédito por haberse pasado dos horas y media tratando de que este cronista entendiera que el trabajo se está haciendo bien) sobreabundan ya los voceros que marcan con razonabilidad los siguientes hechos, por no mirar las imágenes tomadas en le lugar.

1. Las dos máquinas encargadas de hacer el trabajo de carga y compactación estuvieron paradas por exactamente los mismo problemas que mencionan todas las fuentes, incluso las oficiales y las empresarias: una rompió un burro de arranque y la otra una polea. Las dos quedaron fuera de funcionamiento. Eso sí, ahí empiezan las divergencias: la empresa habla de apenas un día, pero las fuentes vinculadas a los trabajadores (por dentro o por fuera del gremio) hablan de muchos más días y de imposibilidad de reponerlo por falta de recursos.

2. Hubo un acta de constatación y una orden de servicio del Municipio.

3. Hubo descarga de basura en los caminos laterales por falta de maquinaria apta para subirlos a la pila. Nueva divergencia. La empresa dice que fue momentáneo y sólo por la lluvia. Los trabajadores dicen que fue porque las máquinas estaban rotas.

4. El Municipio envió una pala o una topadora de apoyo porque Gamsur no podía, por las razones que fuera, hacer el trabajo, el martes de la semana pasada. De nuevo. La empresa asegura que fue una total excepción a la regla, y los trabajadores aseguran que tras un domingo donde ``no había dónde poner la basura´´ la Municipalidad debió mandar el apoyo. Después de eso infoeme.com sacó las fotos del informe, así que la situación previa era peor que la que se ve.

5. Hay serias contradicciones incluso en la misma fuente acerca de la existencia o inexistencia de cuadros gerenciales superiores en Gamsur. Fuentes de la empresa indicaban desde el sábado que al ``estar todos enfermos los gerentes (sic)´´ la Municipalidad de Río Cuarto se hizo cargo de la firma y ``ahora, contra todos los pronósticos, la empresa va a levantar cabeza de nuevo´´.

6. El Municipio local no está tan seguro. A pesar de que no sueltan una palabra sobre lo que harán en el futuro, están monitoreando lo que hace Gamsur: ``les controlamos los servicios y frente a eventuales incumplimientos se labran actas y las órdenes de servicio que corresponden´´. Y van siguiendo, día por día, la situación de Gamsur en Río Cuarto. No son tan optimista como en la empresa sobre la resurrección.

7. La semana pasada (muy posiblemente el jueves) uno de los directivos de Gamsur (parte privada de la empresa mixta) se reunió con José Eseverri y el mandatario, preocupado por la inestabilidad de la situación, les preguntó si iban a seguir con el servicio. Le dijeron que sí, pero ahí quedó todo. El Ejecutivo asegura que no necesitan nuevos avales.

8. La empresa no lo dice, ni lo niega, ni lo admite, pero las fuentes políticas y sindicales sostienen que Gamsur está pagando los sueldos correctamente pero ya le cuesta mucho conseguir que proveedores les fíen o les den crédito. Fuentes de los trabajadores indican insistentemente que ese impedimento les frena el trabajo normal. En este tema, sí, Defeo fue claro: ``nos llevó apenas un día cambiar el burro de arranque y hacer andar la topadora´´.

9. La situación de Malvinas. Nadie en el Ejecutivo niega que hubo contactos con la firma que alguna vez sacó del apuro al servicio local. Pero también hay datos firmes que marcan que Malvinas ya tiene sus propios problemas en Azul (e incluso en Tres Arroyos) como para venir a reparar los dramas de Gamsur en Olavarría.

10. La información real: es en cuentagotas, y a veces interesada. El gremio no habla del tema pero algunos voceros de la empresa temen que haya sectores sindicales que les operen en contra para hacer tambalear a Gamsur y lograr que los trabajadores se hagan de una nueva indemnización, algo que sucede cada vez que una empresa cede el servicio y debe despedir a los operarios: ``ellos tienen el trabajo asegurado y encima cobran una indemnización; un trabajador común, en su vida laboral, a lo sumo cobra una indemnización ante de jubilarse; un recolector puede cobrar hasta cinco´´, le dijeron a este Diario los representantes de la empresa que trataron de explicar por qué donde el ojo de Gamsur ve una cosa el iris de los trabajadores ve tan pero tan pero tan otra.

11. El traslado del horno. Ahora sí, conluyamos por lo primero. Repasadas todas las cuestiones anteriores queda claro que el horno pirolítico a biogás deberá ser alimentado un bien tiempo por biogás pero también por el suplemento de las ``chanchas´´ de gas envasado que deben suplirlo en potencia. Recién cuando esté lista la tercera celda (las fotos que sacó este Diario son de la segunda) el horno sacará toda su potencia de los residios. Pero está claro que será dependiente del gas envasado (caro) por un buen tiempo. Y hasta entonces, además, los residuos patológicos deberán ser quemados por una empresa privada (cara, también) tal vez de Mar del Plata, hasta que se estabilice el tema.

Entre una y otras versiones, algunos datos son firmes: uno el que se ve, en las fotos, junto a los que llegarán en los próximos días; otros los que marcan que la basura ha quedado, tal vez por buen tiempo, en el centro del debate político, y con todos los actores crispados.

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